El 15 de enero de 1912 comenzó la historia de Embarcadero. El mismo club que a
fines de 1914 pasó a llamarse Nacional. Aquel que debió cambiar su nombre en 1935 por el de hoy:
Club Atlético Argentino. Son 98 años de historia. Esa que escribieron tantos, siempre en la zona
norte. En su natal barrio de Refinería, tras la mudanza al barrio Industrial y desde su casa de
barrio Sarmiento, ahí donde se erige el José Martín Olaeta.
Argentino y su fútbol. El motivo que dio origen a su vida. El que jugó en
primera desde su incorporación a la vieja Liga Rosarina en 1914; el que continuó haciéndose
profesional en 1931, también en la ciudad; el que siguió en Rosario hasta que en 1944 dio el gran
salto afiliándose a la AFA; el que optó por volver a las fuentes entre 1962 y 1969; el que se
reafilió a la AFA en 1970 y continúa ahí: hoy en Primera C.
Argentino y su gente. La que lo trajo hasta acá. Con buenas, malas y regulares.
Pero siempre manteniéndolo vivo, aunque con momentos de agonía. En los aniversarios se recuerda lo
bueno. Como a la gente que hizo mucho por el club, más allá de haber participado como futbolista,
técnico, dirigente, hincha o simplemente aficcionado al fútbol. Si no, cómo explicar ese Gigante de
Arroyito lleno en 1984, en el 4 a 3 a Racing.
Argentino y su historia. Cómo recorrerla sin dejar al costado a muchos que
merecerían ser nombrados. Pero en tren de recuerdos aparecen personajes que aportaron su granito de
arena rumbo al centenario que se viene. El del desconocido José Pernía, el que pregonaba los
famosos: "Salaítos, salaítos", en la vieja cancha de Gorriti e Iguazú. El del Lechero que no le
quiso vender su terreno a José Martín Olaeta para que agrandara la cancha y tuviera que mudarse a
Sorrento y Roma (hoy Víctor Mercante). Los cancheros y los que vivieron en la nueva cancha, la
familia Clabel, los Camafreitas, los Arrabal.
Esa historia que mantienen viva hijos e hijas de aquellos fundadores y
seguidores. Basta con nombrar a las hijas de Rulito Sotelo (Celia), del dirigente Salvador Sevilla
(Dionisia), la del ingeniero Mario Perfumo (Isabel), la de Manuel Antuña (Odilia), la de Victorino
Revilla (Pilar) y la del hincha Cándido Muñoz.
La que forjaron dirigentes, desde los fundadores como Zenón Cabral, Luis
Campogrande y Cayetano Bracali; y los que continuaron, como Juan y Celestino Bodiño, Domingo Maida
Ré y los hermanos Aragüez; Juan Oviedo, Rómulo Espósito y Roberto Godard; Mario Sylvestre Begnis,
Benito Bianco, Rodolfo Tidball, Julio De Paúl y el Viejo Pricco.
Más los viejos jugadores que aún tienen en la memoria partidos y compañeros,
como Luis Bazzani, Abelardo Verolín, Mario Garelli y Floreal Montivero. Más acá en el tiempo,
Manolo Vázquez, Hugo Boldreghini, la Fefa Disciacio y Anacleto Labrador. Los que jugaron en los
años 70, como Oscar Mascherano, el Mochi Carpene y el Loco Martarello. Los de los 80, 90 y los de
hoy.
Sólo reunidos en un libro podrán tener su merecido lugar, pero para ello habrá
que esperar un par de años. Cuando el centenario golpee a las puertas para festejar.