Central

"No es una crisis, sino un mal momento deportivo"

Los máximos dirigentes Broglia, Cefaratti, Carloni y el mánager Cetto analizan la realidad auriazul.

Domingo 19 de Noviembre de 2017

Central atraviesa un momento complejo en lo deportivo, ya que se quedó sin la chance de alimentar el sueño de coronarse en la Copa Argentina y encima en la Superliga está en los últimos puestos de las tabla. Ya es historia el ciclo de Paolo Montero y está claro que el plantel sufrió otro mazazo anímico que no será fácil revertir. Hoy en la visita a Talleres asumirá las riendas del primer equipo hasta fin de año Leonardo Fernández. En este contexto adverso ayer Ovación reunió a los máximos dirigentes canallas para analizar el presente y el futuro auriazul. El presidente Raúl Broglia, los vice Luciano Cefaratti y Ricardo Carloni y el director deportivo Mauro Cetto dieron la cara en una jugosa charla que recorrió cada punto destacado de la agenda de Arroyito. La designación del técnico para el 2018, la política de refuerzos, el saldo del trabajo de Montero, la nueva decepción en la Copa Argentina, las reformas que se vienen en el departamento de fútbol, el balance de tres años de gestión institucional y las aspiraciones del oficialismo para las elecciones del año que viene fueron los temas que estuvieron arriba de la mesa." De ocho campeonatos peleamos cinco y sólo faltó la coronación", coincidieron los principales directivos canallas.

¿Cómo es el momento hoy después de la eliminación de Copa Argentina?

Indudablemente fue un golpe muy duro porque era una de las dos metas que teníamos en este año. Nos pareció que se dio en un momento que lógicamente iba a generar ruido porque se venía de un mal desempeño en el torneo local, donde no se encontraron no sólo los resultados sino tampoco el funcionamiento del equipo. En Copa Argentina habíamos mostrado otra versión, pudiendo salir al frente de situaciones adversas, pero la eliminación creemos que se dio de manera muy injusta porque fue un partido que merecimos ganar (ante Atlético Tucumán). Pero el fútbol tiene estas cosas. De todas formas un resultado adverso no puede opacar todo lo que pregonamos desde siempre, que tiene que ver con la gestión y el funcionamiento del club, que creemos tiene un balance positivo. Sabíamos que esto iba a ser un golpe duro. Es un difícil momento dentro de la gestión (Cefaratti).

El dolor es porque el equipo mostraba dos caras, una en Copa Argentina y la otra en el torneo local. El semestre anterior de Paolo Montero había sido muy bueno, porque agarró el equipo en una situación muy incómoda pero con muchos triunfos nos llevó a las puertas de clasificar a una copa internacional. Las autocríticas las hacemos puertas adentro y con los socios (Carloni).

¿Cuál es la mayor autocrítica que hacen y pueden hacer pública?

Lamentamos que el análisis se haga de manera parcial porque el fútbol tiene una importancia muy grande en el club, pero también está la gestión. Y la persona que vaya a dirigir los destinos de Central se va a encontrar con equipos de trabajos sólidos. Cuando tenés una institución sana, después vienen los campeonatos. Siempre digo que el dirigente debe tener la cabeza fría para poder salir de ciertas situaciones (Broglia).

A la luz de los resultados, la gran autocrítica es lo que muchos manifiestan con la continuidad de Paolo cuando el equipo no se encontraba, pero teníamos las herramientas suficientes para creer que la cosa se podía revertir y estábamos confiados en eso. Incluso creemos que Montero dejó el club después de que el equipo haya jugado el mejor partidos de los últimos cuatros meses. Hay otras autocríticas que también las hacemos con el tema jugadores (Carloni).

En estos días tuvimos una reunión informativa con socios y les marcamos que por ahí demoramos demasiado en la creación de la dirección deportiva, pero lo que pasa es que nos tomamos nuestro tiempo para averiguar y buscar buenos modelos. En esto sí siento que hay una responsabilidad dirigencial. Pero hoy estamos muy conformes con la llegada de Mauro (Cetto), desde lo personal y lo humano y estamos seguros de que en lo profesional tiene una proyección enorme. Ahora estamos tratando de rodearlo para armar mejor la secretaría técnica, pero teniendo algunas reglas que sean estables, protocolares del club, independientemente de quién sea el técnico. Y esto tiene que ver desde la contratación de jugadores hasta con el método de trabajo. Estamos muy satisfechos con lo que hicimos en estos cuatro meses. Es cierto que se fueron muchos jugadores juntos y que nos obligó a un rearmado en un club en el que las presiones y las exigencias son muy grandes (Cefaratti).

¿Sienten que debieron tomar alguna medida más rápida con Montero cuando los resultados no se daban?

Es muy fácil decir desde afuera "le pongo un plazo a un técnico", pero hay ciertos costos y todo lo peligroso que puede ocurrir después. No podés sacar a un técnico y a los cuatro partidos siguientes sacar a otro. Si nos equivocamos fue porque creíamos que podía revertir la situación (Broglia).

Hay que tener en cuenta muchas cosas, como por ejemplo que en los primeros seis meses, Paolo fue uno de los técnicos que más puntos sacó en la historia de nuestro club. Y con ese rendimiento que había tenido, sin dudas que merecía tener la oportunidad de revertir la situación, además que nosotros estábamos convencidos de que eso iba a pasar. Hay que estar en ese momento. Es difícil decir si actuaríamos de la misma manera o no porque son distintas circunstancias (Carloni).

Nadie pone en tela de juicio qué decisiones se tomaron y cuáles no, la consulta tiene que ver con lo que sintieron y pensaron en un momento en el que el técnico dio señales claras de debilidad, como cuando después de Banfield dijo que su continuidad dependía de un resultado.

Esa declaración de Paolo es propia de un formato personal que él tiene como entrenador, de tratar de resguardar siempre al jugador, y en este caso también a la dirigencia porque se sentía muy bien con nosotros. Lo que hicimos nosotros fue respetar un proceso que tenía fundamentos en esos seis meses iniciales de su gestión y también en que estábamos jugando dos competencias en el que teníamos el mismo nivel de exigencia o quizá más en una en la cual los resultados se estaban dando. Había algo que nos invitaba a darle respaldo, pero también respeto. Y estamos hablando de algo que pasó en sólo tres meses, no es que veníamos de un año y medio de decadencia. El equipo de a poco se fue ensamblando, pero en el fútbol los resultados muchas veces mandan y Paolo lo entendió más que nadie. Lo que nosotros intentamos hacer es respetar un proceso que todavía mostraba que no estaba terminado porque había dos versiones del equipo. Tratamos de hacer una distinción y no actuar de acuerdo a lo que estábamos acostumbrados, que era lo más fácil: sacarse el problema de encima, echarle la culpa al técnico o a los jugadores y el dirigente queda indemne. Nosotros somos responsables también y nos tenemos que hacer cargo y respetar los procesos es parte de esto (Cefaratti).

Hablaron de fortalecer la dirección deportiva. ¿Cuál es la idea?

Lo que buscamos es entregar las coordenadas de lo que es el proyecto deportivo, que es lo que hicimos hasta acá, pero ahora lo que trataremos de darle es un protocolo estable, por eso la incorporación de Mauro y el trabajo que se está pensando (Cefaratti).

¿Qué es puntualmente lo que se está pensando?

La idea es tener un secretario deportivo más y sumar a alguien en el tema scouting para prever los mercados, ver cuáles son los puestos en los que podamos necesitar jugadores a futuro, pero siempre teniendo en cuenta que la principal fuente de crecimiento van a ser las divisiones inferiores. Con esto se busca equivocarnos lo menos posible (Cetto).

¿Va a ser fácil instalar esa nueva política de no darle todo el manejo al entrenador de turno? Por ejemplo, Coudet no fue un técnico dócil y Montero un miércoles en conferencia dijo que si el fin de semana no estaban resueltas las situaciones de Gil y el Ruso Rodríguez no podía asegurar qué iba a pasar con su situación personal, y a los dos días ambas contrataciones ya estaban hechas.

Lógicamente que no es fácil, pero trataremos de darle una previsibilidad al tema. Cuando iniciamos la gestión tratamos de profesionalizar todas las áreas y la del fútbol era fundamental. Está claro que hay que respetar los plazos porque los resultados mandan y cuando se contraten los jugadores la lupa va a estar sobre nosotros. La mayoría de los técnicos vienen con la idea de contratar muchos jugadores, pero aspiramos a tener una dirección deportiva capacitada para sentarse con el cuerpo técnico para que los refuerzos sean totalmente previsibles (Carloni).

De esos colaboradores que hablaron para la secretaría técnica, ¿se puede conocer algún nombre?

No, porque no estamos hablando de nombres rutilantes, sino de gente específica que estudió y se preparó para trabajar de esta manera. Queremos que sea gente profesional y lo que pretendemos es avanzar hacia lo que nosotros consideramos es un modelo de gestión moderna. Mauro entró con un mercado de pases ya iniciado, por eso digo que la responsabilidad es dirigencial, del cuerpo técnico y los jugadores. Para nosotros era fundamental que Mauro ya estuviese en el club para sí en diciembre comenzar con todo lo que veníamos previendo. Hoy está todo en una fase experimental y lo tenemos que entender de esa forma, sobre todo en un club como el nuestro en el que tenés aspiraciones de máxima, pero compitiendo con otros clubes que tienen cinco veces más presupuesto, con otras realidades que no generan tanta ansiedad y necesidad de resultados concretos en el corto plazo. Nosotros estamos en el club hace tres años y nos tenemos que hacer cargo de toda una historia, que está bien que sea así porque es continuidad institucional. Ir trabajando con convicción en lo que estamos haciendo nos va a permitir trabajar a largo plazo. No podemos perder el eje por lo sucedido en estos tres meses. Estamos convencidos de que este es el camino y no estamos gobernando para nuestra gestión, sino para la posteridad (Cefaratti).

En tres años de gestión jugamos ocho competencias y en cinco fuimos protagonistas, con grandes chances de ganarlas. El dolor sigue estando porque no pudimos lograr lo que este club merece. El compromiso está en seguir trabajando porque estamos muy sólidos, incluso en medio de rumores que hablan de que hay disidencias dentro de la comisión directiva. Hoy no hay un solo dirigente que haya renunciado. En lo personal siento que esto que estamos viviendo no es una crisis, sino un mal momento deportivo, pero que nos toma con mucha solidez como institución, tanto de la credibilidad como desde lo económico, además de la madurez dirigencial (Carloni).

¿Qué porcentaje del proyecto que tenían cuando asumieron están pudiendo llevar a cabo hoy, teniendo en cuenta los jóvenes que querían ver en el primer equipo y también los más de 30 refuerzos que llegaron en estos tres años de gestión?

La meta del proyecto es llegar a un 50 por ciento de jugadores del club menores de 23 años integrando el plantel profesional. Esto lo anunciamos en septiembre de 2016 en una asamblea. Hoy estamos en un 41 por ciento, pero es paulatino porque no podemos darle a un pibe la mochila o la responsabilidad ante tanta ansiedad. Con respecto a los refuerzos, lo que siempre criticamos fue que venían jugadores que ni siquiera quedaban a disposición del cuerpo técnico. Hoy los que llegan juegan o están a disposición del técnico. Cuando hubo jugadores que trajimos y que nos dimos cuenta que habían sido un error se fueron inmediatamente, incluso antes de la finalización de sus contratos y sin juicios ni deudas. Hoy la palabra despilfarro está de moda, pero eso se analiza cuando termina una gestión. Si tomamos las altas y bajas en los mercados de pases, Central nunca perdió plata (Cefaratti).

Una camada como la de Cervi, Lo Celso, Montoya y Salazar no es común que se dé.

Sí, llegaron todos juntos pero a diferentes edades. Lo que creemos es que jugadores de nivel hubo siempre en Central, pero el tema es ver de qué manera los ponés en primera (Cetto).

¿Estos juveniles no se fueron con pocos partidos en primera, imposibilitando sacar algún rédito deportivo más importante que el que le dieron al equipo antes de irse?

No es tan simple conservar un jugador que quiere irse. Y no nos pasa sólo a nosotros, sino a muchos otros clubes (Broglia).

¿Entonces el tiempo de una venta lo pone el propio jugador?

Sí (Cefaratti).

¿Cómo se actúa entonces?

Es sencillo, tomás como ejemplos los casos de Driussi en River, Bentancur en Boca, Almirón en Lanús, Correa en Estudiantes. Con todos pasó algo similar: ninguno jugó más de 50 partidos como titular en sus clubes. No es que nosotros no queremos sacarle más rédito deportivo, sino que la realidad te la marca el mercado porque cuando vienen y le ofrecen un contrato de cinco años en los mejores clubes del mundo y la oferta es razonable es muy difícil retenerlos. Cuando el jugador se termina yendo de una manera poco grata o desprolija también cae todo sobre la figura del dirigente (Cefaratti).

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario