Le quedó grande a Newell's la Bombonera. No hizo pie. Ni siquiera un discreto Boca le resultó suficiente para salir bien parado. Quedó de manifiesto que tiene bastante para seguir corrigiendo y encontrar un equipo mínimamente confiable. Otra derrota de visitante, por 2 a 0, y apenas un punto en 3 fechas, le demanda una pronta mejoraría. Para empezar a sumar. Hasta ahora, todo es poco.
Y eso que tardó bastante Boca en aproximarse. Por su lentitud en el traslado y por un ataque sin peso. Mérito también de Newell's, atento a los movimientos de su rival y manteniendo el orden. El Xeneize se repitió en envíos largos para saltar líneas, sin que la Lepra sufriese en el fondo.
El ritmo pausado y anodino favoreció al conjunto rojinegro. El local, sin dinámica, no lo preocupaba. A la Lepra le faltó completar la tarea con un mayor y mejor desempeño ofensivo. Guch la manejó y encaró de derecha hacia el medio, sin que nadie se le asocie.
Un tiro de esquina pasado del Guch fue conectado mal de cabeza por Méndez a pocos metros del arco. Un enorme cambio de frente del mismo juvenil y se la llevó por delante Luciano Herrera, también a poca distancia de Marchesín.
Fue lo único en ataque de la Lepra. Que encima fue perdiendo seguridad atrás, especialmente sobre el sector de Méndez. Boca ya había alertado con un zurdazo cruzado de Ascacibar desde afuera del área, cuando todavía no conseguía penetrar con seguridad en el área rojinegra.
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Llegó el gol de Boca
De a poco, y con poco, le fueron llegando a Newell’s. Arias tapó una volea pifiada de Ander Herrera y más tarde el arquero se anticipó antes de que conecte Ascacibar un pase filtrado de Gelini.
Newell’s entró en un declive, las certezas se convirtieron en dudas y pasó lo peor. Blanco cortó un avance rojinegro. Zeballos encaró por el medio y el lateral se proyectó, la recibió y la tocó con sutileza por sobre el cuerpo de Arias. La visita se fue al descanso en desventaja en el marcador.
La dupla de Orsi y Gómez entendió que así no se podía seguir. Metió a Michael Hoyos por Walter Núñez, para que se mueva junto a Cóccaro y así tener dos nueve en la cancha. Y además reemplazó a Gómez Mattar con David Sotelo.
Pero Ubeda no se quedó atrás y también movió el banco. Sacó al juvenil Zufiaurre, de muy flojo primer tiempo, por el debutante Angel Romero.
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La gran polémica de un penalito
El paraguayo, a los pocos minutos, resultó determinante en una acción que marcó un quiebre decisivo en el partido y cuyo fallo fue cuestionable. Salcedo forcejeó con Romero y el árbitro Herrera entendió que el zaguero lo sujetó y sancionó tiro libre. Y para peor, llamaron al juez del VAR y se modificó la sanción por penal, sin que quede claro que haya sido dentro del área. Paredes lo metió con un tiro que ingresó por el medio del arco.
La diferencia del resultado fue demasiado para un conjunto rojinegro que volvió a exponer pocas variantes ofensivas. El desarrollo careció de atractivo. Newell’s fue por necesidad, con ímpetu y reducido juego colectivo. Boca tampoco ofreció grandes atributos para ampliar el 2 a 0.
La entrada del Colo Ramírez, de regreso en el club, Franco García y Valentino Acuña desde el banco no le sirvieron a un equipo que no jugaba el partido. Lo sufría. Avanzaba sin rumbo. Y sin crear nada de riesgo. No solo en ese lapso. Fue en todo el segundo tiempo.
Una nueva caída y, ante todo, un desempeño deficiente, abren interrogantes que por el momento no inquietan con preocupación. Pero las respuestas, satisfactorias, tampoco pueden demorarse en aparecer.