La Copa Argentina tiene este tipo de historias. Suele otorgar nuevas chances y posibilidades de revancha para muchos que marchan de capa caída en otros frentes. Algo de eso ocurrió en el duelo ante Riestra, en el que Newell’s pudo sacar pasaje a octavos de final, con un triunfo por 1 a 0, merced a que dieron la cara y mantuvieron el desarrollo en el terreno del triunfo: Lucas Hoyos, bajo los tres palos, y Guillermo May, anotando el gol del éxito. En ellos deben buscarse las razones del pase de ronda.
Ambos fueron aportes determinantes en una producción colectiva de muy bajo vuelo. Es que estuvieron atentos cuando fueron requeridos.
El destino, dentro de este deporte tan maravilloso que es el fútbol, le tendió una mano de complicidad a estos dos jugadores, que no venían siendo pilares indiscutibles en las apuestas rojinegras.
La confianza puesta en Hoyos
Hoyos regresó a la titularidad por una determinación de Larriera durante la mini pretemporada de preparación previa al inicio de la Liga. Según el DT leproso, otorga un perfil más conveniente para el juego que tiene su equipo.
Esta situación derivó en un frente de agite interno en el plantel que terminó en el apartamiento de Ramiro Macagno, quien no fue convocado en ninguno de los dos encuentros en este arranque del segundo semestre competitivo.
Hoyos se enfocó en lo suyo. Estuvo en el arco contra Platense en la Liga Profesional, sin recibir goles. Y en el encuentro ante Riestra en Paraná tuvo intervenciones clave, que mantuvieron a Newell’s en el sendero de una victoria que era más que necesaria.
Durante los dos tiempos, el arquero estuvo concentrado y atento para conjurar las acciones que intentó Riestra, sin lograr vencer su resistencia.
El uno interceptó remates mano a mano, como fueron los disparos de Maxi Rodríguez y José Méndez. Tuvo otras tapadas también acertadas.
En la seguridad de sus manos se explica gran parte de este triunfo apretado.
La entrega de May
En tanto, May salió al ruedo en Paraná por el Colo Ramírez. Ubicado como centrodelantero, en esa posición dejó la vida y el alma en cada ataque de Newell’s.
Alrededor suyo se movió Panchito González y esa compañía alternó buenas y malas.
Lo mejor de May se vio en esa irrupción oportunista, a los 23’, cuando sacó oro de un córner desde la derecha de Tirado, que conectó de cabeza Martino y que se le escapó de las manos inexplicablemente al arquero Dobboletta. El punta uruguayo capturó el rebote y la mandó a la red.
Sobre el cierre de la etapa inicial tuvo otra chance pero no estuvo tan certero en la mediavuelta, pateando a donde estaba el golero.
May y Hoyos dieron la cara por un equipo al que le costó bastante encontrar las vías para lastimar a su adversario. Ellos se pusieron el equipo al hombro y son grandes responsables de este pase de instancia en la Copa Argentina.