Newell's creyó en sí mismo, bajó a Estudiantes y quedó a dos puntos de la cima
Newell’s necesitaba el respaldo de un triunfo como el de anoche para enfocar sus cañones
en la pelea grande. Le ganó 2 a 1 al mejor equipo del fútbol argentino, al campeón de la
Libertadores de América. Nunca le quedó grande el partido ante Estudiantes. Y eso que atravesó por
situaciones contrastantes, que tranquilamente pudieron empujarlo al desconsuelo. Pero las fue
resolviendo dando una muestra clara de que la ropa de candidato ya no le queda incómoda.
19 de octubre 2009 · 01:00hs
Newell’s necesitaba el respaldo de un triunfo como el de anoche para
enfocar sus cañones en la pelea grande. Le ganó 2 a 1 al mejor equipo del fútbol argentino, al
campeón de la Libertadores de América. Nunca le quedó grande el partido ante Estudiantes. Y eso que
atravesó por situaciones contrastantes, que tranquilamente pudieron empujarlo al desconsuelo. Pero
las fue resolviendo dando una muestra clara de que la ropa de candidato ya no le queda incómoda. Se
ubicó a dos puntos del líder San Lorenzo, aunque el mejor capital es que Newell’s se
convenció de que puede hacer ruido en el Apertura.
A Newell’s el trámite se le volvió manejable en la medida en que Verón
perdió influencia. Eso estuvo directamente relacionado con el trabajo de hormiga que empezaron a
realizar Mateo y Bernardi para aislar a la Bruja de la zona caliente. Es que la primera impresión
fue que Estudiantes se lo llevaba por delante a Newell’s. Que le hacía valer su reconocido
respaldo colectivo y que la diferencia llegaría naturalmente.
Pero Newell’s no se dejó envolver por esa sensación. No se asumió inferior
pese a que los papeles indicaban lo contrario. Plantó la bandera de la lucha, se animó y cada vez
hizo más participativo a Boghossian con centros. Sánchez Prette ya no desaparecía como en los
primeros minutos. Ese nuevo reacomodamiento terminó en el cabezazo goleador del uruguayo, quien
aprovechó una corajeada de Achucarro y le ganó a Clemente Rodríguez para anotar la apertura.
Pero en equipos tan curtidos en batallas como Estudiantes una desventaja nunca
los adormece. Nunca los aparta de su hoja de ruta. Por eso Estudiantes no procesó la adversidad
como un hecho irreversible. Siempre creyó en sus posibilidades. No necesitó ni tener más la pelota
para encontrar lo que buscaba. Bastó que Benítez, un par de minutos después del gol de Boghossian,
se filtrara por el centro del área entre Bernardi, Mateo, Insaurralde y Schiavi, y estampara el
empate con un remate que no encontró la mejor respuesta en Peratta.
Newell’s entró dormido en el segundo tiempo. Pareció pesarle la
responsabilidad de buscar el partido. Lo respetó demasiado a Estudiantes y de a poco se emboscó
contra Peratta. Carrusca (ingresó por Verón) se perdió un gol increíble luego de una habilitación
de Salgueiro. El campo de juego era un tobogán que desembocaba en el arco leproso.
El equipo necesitaba imperiosamente alguna respuesta que lo sacara del ahogo.
Sensini desarmó la dupla de contención, sacó a Bernardi y apostó por Formica. La jugada fue de
riesgo porque la zona media quedó algo descampada. Pero había que tomar una determinación y el DT
se inclinó por la que podía darle mayores réditos. Y el tesoro lo encontró con la definición de
Schiavi luego de que Albil le atajara el penal, producto de una mano de Braña ante un remate de
Sánchez Prette.
Así como Sensini se la jugó con el ingreso de Formica, en ventaja buscó amurallar la zona con el
de Quiroga. Pero Estudiantes ya no tenía fuerzas ni pulmones. Se los había sacado este
Newell’s que ganó un partido de esos que ganan los que se convencen de que están para la
pelea grande.
l