Hasta antes del partido frente a Quilmes nadie imaginaba este presente. Porque Newell's era el candidato excluyente a ganar el campeonato. No había engaño en esa percepción. Pero el fútbol tiene mucho de caprichoso. Y este equipo de Martino pasó de estar a punto de escribir su nombre en la gloria a hacer mala letra contra Boca. Y todo ocurrió en un santiamén. Porque Newell's, como ante Godoy Cruz y Quilmes, se ofreció permeable cuando las circunstancias lo obligaban a dar con la talla. Es que el carácter de un equipo con reales pretensiones de quedar en la historia se advierte cuando sabe convivir con naturalidad en situaciones límite. Y anoche Newell's volvió a hacer beneficencia en una instancia del torneo que no admite este tipo de licencias más allá de que sigue invicto. Pero quedó a tres puntos de Vélez y lo alcanzó Lanús en la carrera por el título. Se dejó estar y ahora está pagando las consecuencias cuando al torneo aún le quedan cuatro fechas, aunque el peor escenario es que los rojinegros ya no dependen de sí mismos.
































