Es la final soñada. Para el folclore del fútbol jugar un Brasil-Argentina en el Maracaná no tiene parangón con ningún otro partido. Por ello demás está decir que será un cotejo intenso del minuto uno hasta la definición, ya sea en los 90 reglamentarios, en el tiempo extra de 30 minutos de ser necesario o bien en lo que sería una infartante tanda de penales. Son dos equipos armados a partir del talento y repentización de sus máximas estrellas. Lionel Messi como el eje de lujo albiceleste y Neymar como el director de la comparsa del fútbol brasileño. Cualquiera de los dos números diez está en condiciones de armar la jugada que defina la historia, que rompa el molde y que incline la balanza para sellar el resultado a favor de su equipo.


























