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La diplomacia con Croacia: desde un jesuita de 1700 hasta el recuerdo de Francia 98

El vínculo de la Argentina con el país balcánico tiene sustento histórico, deportivo y hasta político, como en el escándalo por la venta ilegal de armas.

Jueves 21 de Junio de 2018

A diferencia de Islandia, el vínculo de la Argentina con Croacia tiene más sustento, tanto a nivel futbolístico, con el recuerdo del Grupo H en el Mundial de 1998, como en el escándalo por la venta ilegal de armas durante la Presidencia de Carlos Menem y la comunidad de descendientes de croatas.
Según cifras del país europeo, serían alrededor de 250 mil los descendientes de croatas en la Argentina, mientras que la Cancillería estima en cerca de 100 mil ese número.
El antecedente histórico más lejano en el tiempo data de 1748, cuando el jesuita Nicholas Plantic arribó al entonces Virreinato del Perú y, entre otras actividades, fue profesor de Lógica en la Universidad de Córdoba e incluso ocupó por un tiempo el cargo de rector del Real Colegio de San Carlos (el actual Colegio Nacional de Buenos Aires).
El dato convierte a la Argentina en la tercera comunidad croata en el mundo por detrás de Estados Unidos y Alemania: 5 mil de ellos cuentan con pasaporte del país europeo y pueden realizar trámites ante la Embajada en Buenos Aires, así como también en los consulados honorarios en Rosario, Córdoba y Tucumán.
En tanto, en Croacia viven aproximadamente 500 ciudadanos argentinos.
Más cerca en el tiempo, en los revolucionados Balcanes de comienzos de la década del 90, los croatas declararon su independencia en junio de 1991: curiosamente, el primer país en reconocer la flamante República de Croacia fue Islandia, otro integrante del Grupo D en Rusia, el 19 de diciembre de 1991.
La Argentina, gobernada por el riojano, lo hizo casi un mes más tarde, el 16 de enero de 1992, dando así comienzo a las relaciones bilaterales que, según define la Cancillería, "se caracterizan por una base de mutuo entendimiento y empatía por los lazos históricos atento las diferentes migraciones a la Argentina en momentos difíciles para Croacia".
Envuelta en una guerra de liberación contra el Ejército de Yugoslavia, Croacia estaba imposibilitada de adquirir armamento —al igual que sus rivales— por las Naciones Unidas.
Sin embargo, a través de una serie de maniobras ilegales, el Gobierno argentino envió armas y municiones realizadas en la sede de Río Tercero de Fabricaciones Militares (FM) y que llegaron a los polvorines croatas con los números de serie y el escudo argentino limados, para ocultar su origen.
Por el tráfico de armas tanto a Croacia como a Ecuador, el entonces presidente Carlos Menem fue condenado a siete años de prisión, aunque esa pena aún debe ser definida por la Corte Suprema de Justicia tras las sucesivas apelaciones del riojano.
"Croacia agradeció y aún valora la posición de nuestro país, que fue uno de los primeros en reconocer su independencia y envió efectivos militares y civiles a la fuerza de mantenimiento de la paz destacada en Sudoeste de Croacia (Unprofor, 1992-1995), en el marco de los esfuerzos de las Naciones Unidas para restablecer la paz en los Balcanes", señala un informe del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
En esas épocas, alrededor de 400 argentinos se alistaron como voluntarios para combatir en las filas independentistas contra las fuerzas yugoslavas: uno de ellos, el excapitán Rodolfo Barrios Saavedra, llegó a alcanzar el rango de brigadier general del Ejército croata.
Al hablar de Croacia en el fútbol, es inmediato el recuerdo del Grupo H del Mundial de Francia 1998, cuando compartió la primera ronda con la Selección Argentina que comandaba Daniel Passarella, Japón y Jamaica: aquel duelo contra el equipo del delantero Davor Zuker fue victoria para los sudamericanos con el gol de Mauricio Pineda.
En los últimos años, el vínculo entre ambos países tuvo una reactivación, coronada con la reciente visita que realizó a la Casa Rosada la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, en marzo pasado.
Algunos meses antes, en diciembre de 2017, el canciller, Jorge Faurie, había mantenido una reunión con el exministro de Relaciones Exteriores croata Davor Ivo Stier, nacido y formado en el seno de una familia de inmigrantes balcánicos en el barrio porteño de Flores.
En lo que respecta al vínculo comercial, la Argentina exportó en 2017 bienes por 62 millones de dólares, siendo cueros y pieles de bovino o de equino; cueros y pieles depilados; filetes de merluza congelados; hortalizas (porotos); y maníes preparados los principales productos enviados.
Las importaciones desde Croacia el año pasado Argentina importó el año pasado productos por 3,8 millones de dólares, principalmente hojas y tiras de aluminio; ácidos nucleicos y sus sales; máquinas y aparatos para imprimir; máquinas y aparatos para soldar; y manufacturas de caucho vulcanizado.

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