La previa de la final transitó por el mar de las especulaciones. Y los miedos. Todo por aquel episodio con Diego Ceballos en el Central-Boca de la Copa Argentina 2015, donde el canalla se vio perjudicado y se quedó con las manos vacías. Por eso los temores estaban. Los fantasmas se instalaron y se posaron sobre el encuentro decisivo de anoche, pero al final no hubo acciones o sanciones que lo empañaran. Por eso el árbitro Fernando Rapallini salió airoso y no aparecieron los cuestionamientos por alguna jugada puntual. Hubo algunas jugadas que podrían denominarse polémicas, pero difíciles de dilucidar con el ojo humano ante la rapidez.




























