Si de sueños vive el hombre, en Central tienen motivos de sobra para mantener los ojos bien abiertos. En realidad se trata de un ejercicio que se debe hacer casi por obligación. Porque no hay otra canasta en la que poner los huevos. Todo fue metido en esta Copa Argentina que tiene al equipo de Coudet a un tris de meterse en una nueva final (sería la tercera consecutiva) y motorizar la ilusión rumbo a la coronación, la clasificación a la Copa Libertadores y todo lo que llegue. Parece tan cerca la cosa. En realidad se está cerca. Apenas dos pasos por cumplir. Pero a la vez se está tan lejos. Más sabiendo que al Canalla todo parece costarle el doble en los tiempos que corren. Central vive para y por la Copa Argentina. Es así de crudo el análisis. Así de simple. Por eso hoy es Belgrano y después, siempre pintando el mejor escenario, será River o Gimnasia. Fuera de ello no hay nada a lo que se le preste demasiada atención. Sólo la tragedia en Colombia con el plantel de Chapecoense desvió un poco el análisis, hasta que llegó la confirmación de que el partido finalmente se jugaba (ver aparte).






























