No habrá mayor desafío en Central que lograr que la cabeza funcione ciento por ciento en el partido contra Deportivo Riestra. Las explicaciones son más que obvias por esa especie de final que se jugará el canalla el próximo martes en Uruguay cuando visite a Peñarol, buscando un lugar en los octavos de final de la Copa Libertadores. Pero las cosas están planteadas de esta forma y primero habrá que sortear estos 90 minutos que emocionalmente tienen muchísimo menos carga que lo que se jugará el martes, pero que no son menos importantes. El equipo de Miguel Angel Russo atraviesa una situación de desgaste futbolístico en el terreno local y es hora de que despierte de una vez por todas. Quizá Riestra sea ese punto de partida de cara a un futuro que indudablemente amerita correcciones.
Podría ser justo en esta oportunidad el quiebre que busca Central, pero hay cuestiones que de alguna forma son un palo en la rueda. Russo decidió poner un equipo alternativo, tal como lo hizo hace poco ante River y quizá para aquellos a los que les toque jugar hoy también les será complejo lograr que el foco no se desvíe aunque sea un poquito y apunte hacia el otro lado del charco.
¿Cómo le cae este partido a Central, a días de otro de tanta envergadura? En lo que tiene que ver con el calendario, de manera inoportuna, pero estaba muy claro antes del inicio de la Copa los inconvenientes que se le iban a presentar al equipo con la doble competencia. Por eso es poco lo que hay para objetar.
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La última vez que Central jugó de visitante fue derrota, cayó en La Paternal, contra Argentinos Juniors.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Para Central, este partido tiene lo suyo
Pero más allá de la incomodidad porque se le encimen los partidos, para Central se trata de un compromiso que también tiene lo suyo, por la sencilla razón de que necesita cuanto antes recomponer su imagen en el terreno local, donde lleva seis partidos sin poder ganar, con cuatro derrotas y dos empates.
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Este mal paso que carga el canalla viene de arrastre, de esa Copa de la Liga en la que se quedó afuera de las instancias finales mucho antes de lo imaginado y con un inicio de la Liga Profesional también a media máquina.
La postal fue lo que sucedió el pasado lunes en el Gigante de Arroyito, cuando el equipo de Russo no pudo con este maltrecho Tigre (ganó un solo partido en lo que va del año), al que logró empatarle recién en la última bola del partido.
Incluso ese partido Central lo jugó con los habituales titulares, lo que expuso aún más las debilidades de un equipo que venía de hacer un gran papel en la Copa Libertadores frente al humilde, aunque copero, Caracas.
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Franco Ibarra volverá a tener una chance desde el inicio. El volante central hace varios partidos que no juega.
Leonardo Vincenti / La Capital
La posibilidad de que vaya con un equipo ciento por ciento alternativo no será condición para la resignación prematura. Porque se recuerda lo que fue aquella visita a River en el Monumental en la que ese alternativo tuvo un muy buen rendimiento, más allá de que lo terminó perdiendo.
Pero la cosa en Central hoy no pasa por un nombre sí, un nombre no, sino por un contexto muchísimo más amplio. Es que lo que aportará los mayores elementos para el análisis de este primer semestre del año no será este encuentro contra Riestra, sino lo que ocurra cuatro días después en Montevideo, ante un Peñarol al que ya le ganó y deberá volver a ganarle para lograr la clasificación.
Russo tiene muy en claro que el gran objetivo para este partido es regresar a Rosario con el primer triunfo en la Liga Profesional porque eso también servirá para fortalecer al grupo desde lo anímico. Porque necesita motivarse, reencontrarse con su confianza, reinventarse como equipo y para ello nada mejor que una victoria. Si logra eso quedará, al menos emocionalmente, un poco más cerca del ideal de cara al viaje a Uruguay.