Central

Central se despidió como vivió la Superliga

En un partido chato, Central tenía el triunfo en el bolsillo, pero se durmió en el final y Estudiantes se lo empató.

Martes 15 de Mayo de 2018

Era victoria. Era despedida con tres puntos como paliativo de la mala campaña. Pero Central no supo bajarle el telón al resultado, se metió en su propia arena movediza, retrocedió en tiempo de descuento y Estudiantes le arrebató un triunfo que tenía a disposición. El gol de Marco Ruben no alcanzó para recuperar al menos la sonrisa en el final de la Superliga y el empate de Estudiantes fue una daga que cortó lo que era el desahogo canalla. Un final acorde a una campana decepcionante.


Fue un partido que sirvió sólo para cumplir con el calendario, tanto para Central como para Estudiantes. Por eso al principio se notó que la falta de recompensa que tenían los tres puntos iba a conspirar con el ímpetu que debían tener los protagonistas para ir a buscar el arco de enfrente. Al canalla le costó acomodarse y entender que sólo podía tener claridad si el dueño de la pelota era Néstor Ortigoza. El pincha quería ser prolijo, pero tenía poca pimienta arriba. Por eso cuando el diez auriazul empezó manejar la bocha, el equipo de Chamot se acercó al área visitante, a cuentagotas, pero se acercó al fin.

Primero hubo un cabezazo alto de Camacho entrando a la carrera y después lo perdió Da Campo con un tiro débil que controló Andújar. El pincha había avisado con un disparo seco de Lattanzio, que manoteó con suspenso Ledesma.

El desahogo llegó cuando Marco Ruben, el capitán, referente y símbolo canalla, fiel a su estilo, peleó una pelota hasta las últimas consecuencias y capturó el rebote para lanzarse al gol en la puerta del área chica visitante. El grito sacudió la modorra de la noche y puso arriba a Central.

Después el cotejo regresó a la chatura de dos equipos que evidenciaron a la hora de tener la pelota en los pies el presente imperfecto que atraviesan, en especial Central, que erró pases fáciles y varias veces revoleó el balón a cualquier parte.

En el complemento el cotejo siguió envuelto en la monotonía y la falta de profundidad. Chamot mandó a la cancha a López Pisano por un errático y fastidioso Camacho. Central igual iba por más. Buen centro de Da Campo y cabezazo preciso de Herrera que desactivó con la punta de los dedos Andújar.

Ortigoza, todavía buscando su mejor ritmo, cuando tenía la pelota demostraba destellos de una categoría que lo pone varios escalones por encima del resto. Estudiantes iba a los ponchazos.
Ingresó Carrizo, pero no logró desequilibrar. Y hasta le tocó debutar al juvenil Nicolás Giménez por la molestia muscular de Elías Gómez. El partido se consumía en la intrascendencia que lo dominó desde el principio.

Pero en el tercer minuto de descuento, cuando quedaba apenas uno más por jugar, Central fue fiel a lo que hizo en el semestre y se durmió. Porque en el corazón del área entró a conectar el zaguero Nicolás Bazzana y despojó a los auriazules de un triunfo que tenían en el bolsillo. Central hizo algo más por ganar, pero cuando la cabeza no está despejada todo se hace cuesta arriba. Así de cruel fue el epílogo de la Superliga.

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