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Central-Boca ya es todo un clásico

Con aquella final de 2015 y el polémico arbitraje de Diego Ceballos se abrió una saga de partidos entre dos equipos que en los últimos años escribieron una historia picante

Jueves 02 de Mayo de 2019

Central-Boca. Boca-Central. Un partido eliminatorio. Uno más. Otro eslabón de la cadena. Un capítulo más de esta saga de partidos de alta tensión y emociones múltiples que se generaron en los últimos años y que pusieron a este cruce como una especie de clásico. Es lógico que el disparador de esta historia sea aquella polémica final de la Copa Argentina 2015, en la que un mal arbitraje de Diego Ceballos le puso pimienta no sólo a esa definición sino a los encuentros posteriores. Es que después de eso que aconteció en el Mario Alberto Kempes, cada vez que canallas y xeneizes se pusieron frente a frente lo que se potenció fue el morbo. Con el correr del tiempo el mismo se diluyó pero cuando "pinta" un cruce de estas características los recuerdos se vuelven a hacer presentes. Por capricho del destino, en los años posteriores (2016 y 2017) sus caminos se cruzaron, con sendos triunfos para Central.

La noche del 4 de noviembre de 2015 quedó grabada a fuego en el fútbol argentino. Fue el día en el que en Central sintieron que fueron víctimas de uno de los mayores despojos de su historia. Seguramente porque lo que había en el medio era nada menos que un título. Lejos de que algún futbolista canalla o alguien de la Ribera pudiera tomar protagonismo por algún gol, alguna jugada destacada o lo que fuera, el "rey" de la noche fue Ceballos, con algunos fallos polémicos, pero uno sobre todo, la infracción de Ferrari sobre Peruzzi que fue claramente afuera y él la vio adentro. Esa decisión fue la que le posibilitó a Boca ponerse en ventaja y torcer un partido, hasta allí, de trámite parejo. Sobre el final llegó el gol de Andrés Chávez, también un paso adelantado. Desde ese día ya nada fue igual en un Central-Boca. Ni siquiera para neutrales.

Cuatro días después Central tuvo que jugar en el Gigante. ¿Ante qué equipo? Frente a Boca, que la fecha anterior se había consagrado campeón, sacándole una luz de ventaja precisamente al equipo del Chacho Coudet, quien había guardado jugadores frente a Banfield justamente para preservar futbolistas de cara a la final de la Copa Argentina. Fue una jornada en la que las imágenes de aquella definición en el Kempes estuvieron presentes de principio a fin. Incluso el árbitro Mauro Vigliano tuvo que detener el juego en reiteradas ocasiones porque los hinchas desplegaban banderas en contra de la AFA.

Poco tiempo después apareció la primera declaración pública del propio Ceballos. "Me equivoqué feo y estoy viviendo una pesadilla", declaró el juez, quien fue sacado del arbitraje por un tiempo, hasta que volvió al ruedo en la Primera B Nacional. No hace mucho le devolvieron su lugar, aunque en cuentagotas, en la máxima categoría.

Lo cierto es que aquel partido ya había resultado un disparador de emociones y sensaciones contrapuestas, que se entremezclaron y afloraron casi un año después, cuando Central tras haber sorteado a Deportivo Morón por 2 a 0 en 8º de final y Boca por penales 4 a 2 a Lanús (2-2 en los 90') debían verse las caras una vez más.

Otras vez las especulaciones, las suspicacias, las pulsaciones en una previa que se las traía. ¿Y de qué otra cosa se podía hablar por esos días que no fuera de la designación del árbitro? Por supuesto más del lado canalla. A Boca ese tema parecía tenerlo sin cuidado. Pero lo dicho, en Arroyito fue tanto lo que se habló que hasta la dirigencia de Central levantó una bandera en ese sentido, que obviamente dio que hablar.

Por más que se tratara de un cruce de mucho menor envergadura (aquella vez había sido una final y esto era por cuartos), en Arroyito sintieron que la experiencia había sido tan fuerte que no quisieron dejar pasar la oportunidad para recordarle al fútbol argentino aquello que había sucedido a fines de 2015. Fue así que en la ceremonia del sorteo del árbitro para ese encuentro, el por entonces vicepresidente primero Luciano Cefaratti armó un revuelo de novela. Cuando el presidente del Colegio de Arbitros, Rubén Matiauda, se aprestaba a introducir al bolillero las esferas con los nombres de Darío Herrera y Patricio Loustau (los dos candidatos que había) el ex directivo canalla no tuvo mejor idea que pedir permiso para tocarlas. A un costado lo observaba atentamente su compañero de comisión directiva Ricardo Carloni. ¿Cuál fue el argumento que ambos entregaron? Que se trató de un "acto simbólico", pero antes de tocar las bolillas el propio Cefaratti adujo que "cuando se quema con Boca ve un partido y llora". El elegido finalmente fue Loustau.

Otra vez el Kempes era el escenario para un Central-Boca en el que Loustau indefectiblemente iba a estar bajo la mirada de todos. Su accionar no despertó grandes críticas, ni de un lado ni del otro. Lo más trascendente fue una mano de Dylan Gissi que el juez interpretó como casual. ¿El partido? De mucha tensión, pero claramente favorable al equipo canalla, que se puso en ventaja por intermedio de José Luis Fernández y aumentó a través del Chaqueño Herrera. Boca alcanzó el descuento recién sobre el final, desde los pies de Darío Benedetto. Sin embargo, los hinchas de Central rememoraron lo sucedido casi un año antes. Cuando el partido ya les era favorable cargaron al rival con el después famoso cántico "Poné a Ceballos la pu.. que te parió". Parte del folclore que nunca falta. Ese año el equipo canalla llegó también a la final, en la que perdió contra River.

Pero aún quedaba un pedazo más de historia por escribir entre canallas y xeneizes. En la edición siguiente de Copa Argentina el cruce los encontró en octavos de final. Un Boca claramente favorito frente a un Central que llegaba a los tumbos, con la Copa Argentina como única motivación y con un entrenador (Paolo Montero) caminando por la cornisa, esperando ser campeón del certamen o bien dar un paso al costado en el mismo momento en que su equipo fuera eliminado.

Y allá fueron ambos planteles. Esta vez en Mendoza. Después de dos años de aquella polémica final y ya con otro cruce eliminatorio en el medio, la designación del árbitro dejó de tener tanta relevancia, pero igual la expectativa se mantuvo. La designación cayó en Fernando Rapallini (el árbitro de hoy en el mismo estadio). Fue un nuevo triunfo para Central, con aquel gol de Mauricio Martínez. ¿Polémicas? Una mano de Pablo Pérez dentro del área que los canallas reclamaron en medio del partido, pero de la que no se hicieron grandes problemas justamente por la victoria.

Con ese juego se cerraba un capítulo más de un Central-Boca que en los últimos años se tornó en algo así como una montaña rusa de emociones.

Boca campeón de la Superliga 2017/18. Central campeón de la Copa Argentina del mismo período. Dos equipos que se conocen demasiado en esto de instancias eliminatorias, pero que sobre todo formaron parte de una saga de enfrentamientos más calientes de lo habitual. Aquella llama que encendió el arbitraje de Ceballos ya parece prácticamente extinguida pero lo que no menguó en los hinchas (incluso de los otros clubes) es la sensación que en partidos de este tipo un Central-Boca ya es una especie de clásico.


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