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Arsenal le ganó en Sarandí a Gimnasia con un gol que el árbitro debió anular

El partido estaba para un empate clavado. Hasta que apareció Diego Galván, se la llevó con la mano en el área y después convirtió, pero el tanto fue convalidado por el árbitro. El Lobo platense tuvo en todo el partido solamente una chance de llegar al empate.

Domingo 25 de Octubre de 2009

Buenos Aires.- Con un gol ilícito de Diego Galván pero que fue convalidado por el árbitro, Arsenal venció esta tarde a Gimnasia y Esgrima La Plata por 1 a 0, en encuentro de la décima fecha del campeonato Apertura de primera división.

El tanto de Galván (empujó con la mano un centro de Federico Poggi) fue logrado a los 39 minutos del segundo tiempo.

El partido estaba para un empate clavado, pero el juez de línea Claudio Rouco no vio la clara mano de Galván, y así Arsenal se quedó con los tres puntos, que por lo realizado durante los 90 minutos, no merecía.

El comienzo fue alentador para Arsenal, que manejó la pelota y dispuso de una clara posibilidad de gol en los pies de Mauro Matos, a los 14 minutos, pero solo ante Gastón Sessa, remató alto.

Después del cuarto de hora, Gimnasia comenzó a monopolizar más el balón y a ejercer dominio, aunque sin inquietar mucho a Cristian Campestrini.

Una muestra de la ineficacia de los dos equipos o da el hecho que el Lobo tuvo una sola ocasión para desnivelar el marcador y fue un remate bajo de Juan Cuevas que contuvo Campestrini.

En el segundo tiempo las cosas no cambiaron, ya que la imprecisión y la falta de puntería en la definición fue lo que marcó el desarrollo.

Gimnasia quizás buscó algo más, pero careció de claridad en los metros finales, y a los 38 minutos, Lucas Castro se lo perdió solo con el arquero.

En la replica llegó el increíble gol de Arsenal, ya que Diego Galván paró con la mano el centro desde la izquierda de Poggi y la envió a la red. El árbitro Patricio Loustau convalidó el tanto, pese a la protesta de Sessa y tres compañeros, mientras su asistente Rouco, en una tarde para el olvido, permanecía con su bandera baja.

En los minutos finales, Gimnasia presionó en procura de la igualdad, pero no pudo concretarla y se fue de Sarandí mascullando bronca y con toda la furia contra el árbitro Loustau y su colaborador Rouco, ya que se sintieron robados. (Télam)

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