Deportivo Sufrir se metió en la semifinal del Mundial. Sí, otra vez la selección de los pases de fases angustiantes sacó otro conejo de la galera con el golazo de Julián Alvarez y la yapa de Lautaro Martínez en el alargue, para cerrar con el 3 a 1 una noche de altísima tensión en Kansas. En otro partido maratónico, Argentina logró doblegar la resistencia de una Suiza que vendió carísima la derrota. En el tiempo extra, la Scaloneta volvió a sentirse un pez en el agua en la más oscura de las tempestades. Y ahora lo que viene es Inglaterra, por las semifinales, el próximo miércoles en Atlanta. Aguante, corazón, aguante.
La Scaloneta dio un paso más. Esta vez también con la adrenalina y el dramatismo de los últimos partidos, porque no fue sencillo quebrar la resistencia de Suiza. Argentina otra vez con más chapa de campeón que juego vistoso doblegó a los helvéticos y ahora se le viene el archirrival de toda la vida: Inglaterra, en la semifinal del próximo miércoles en Atlanta.
“Y ya lo ve, y yo lo ve, el que no salta es un inglés”, así se fueron cantando los hinchas argentinos enamorados cada vez más de la Scaloneta, pero ya casi sin margen para forzar el corazón con otra taquicardia.
Otra vez Argentina en un camino de cornisa
Otra vez, Argentina y Lionel Messi caminaron por la cornisa de irse del Mundial. Pero salió al rescate primero el golazo de Julián y luego la atropellada del Toro, los dos nueves que terminaron en cancha junto a un tercero: el Flaco López, ya que desde los 70 minutos el rival jugaba con diez.
Vale repasar la historia completa de otro capítulo vibrante. De nuevo todo empezó de parabienes para la Scaloneta porque a los nueve minutos Alexis Mac Allister quebró la paridad con un soberbio cabezazo cruzado, a la salida de un córner ejecutado con la rosca sensacional de Lionel Messi. Allí el reloj suizo se descalibró muy rápido.
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Los helvéticos recién patearon al arco pasados los 20 minutos, con un remate frontal de Djibril Sow que embolsó Dibu Martínez. Argentina le regaló la pelota a Suiza y además arriesgó más de la cuenta, en algunas salidas que pareció sobrar las acciones, cuando la jugada pedía un fierrazo al campo contrario.
La misma tónica en el complemento y mazazo
En el complemento todo comenzó con la misma tónica. Pero Suiza se sacó la vergüenza de atacar. Un cabezazo esquinado de Embolo terminó con el vuelo salvador del Dibu. Hubo otra del arquero argentino ante Xhaka.
Y al final fue Ndoye el que venció la resistencia albiceleste cuando el triunfo ya pendía de un hilo muy delgado. Un mazazo para la Scaloneta.
Al menos enseguida vio la roja Embolo por simular una falta, lo que le valió la segunda amarilla tras la revisión del VAR. Entró Nico González por Tagliafico en busca de más profundidad. Argentina estaba como aletargada. Ingresaron Montiel y Lautaro Martínez. El suspenso otra vez fue la sombra albiceleste en un partido decisivo.
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Messi lo tuvo en el cierre y pateó apenas afuera del palo izquierdo. Con uno más Argentina apretó, pero no le alcanzó para evitar el alargue. Entonces entró Thiago Almada para revitalizar el uno contra uno. Allí inclinó la cancha, pero la máxima tensión copó la escena. Adentro Otamendi por Cuti Romero.
El tremendo suspenso de siempre
A pesar de la multitud, en el estadio casi no volaba una mosca. ¿Serían los últimos minutos de Messi en mundiales? Entró el Flaco López para el triple nueve en cancha. Y la pelota le quedó justa a Julián Alvarez en borde izquierdo del área y sacó un chanfle divino para colgar el balón del ángulo opuesto y desatar el delirio en Kansas.
Luego sobrevino la yapa con la arremetida como un Toro de Lautaro para clavar el 3 a 1 definitivo en otra noche para el infarto. Triunfazo, clasificación y otro milagro argentino cuando de nuevo parecía que se venía la noche y allí el equipo tuvo un latido más para abrazarse a las semifinales del Mundial.
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Lo que viene encima será igual o más dramático. Otra vez contra Inglaterra. Otra vez con el recuerdo del cruce de México 1986, con los goles emblemáticos de Diego Armando Maradona, el de la mano de Dios y el mejor gol de la historia del torneo, en aquella victoria 2 a 1 en los cuartos de final rumbo al título del equipo del Narigón Bilardo.
Una montaña rusa con final feliz
Lo de Argentina es una montaña rusa en cada partido. Una sensación de que la ilusión se puede escapar en cualquier momento. Pero por tercera vez, tras Cabo Verde y Egipto, con Suiza irrumpió la categoría de una individualidad como Julián Alvárez para apagar el incendio y arrojarle más combustible al sueño del bicampeonato, más allá de que el juego aún no aparece en plenitud.
Pero Argentina sigue viva. Va por más y estos Muchachos están de la cabeza, como los hinchas que desataron el carnaval en Kansas City. La selección llegará hasta el último fin de semana del Mundial, ya que tras Inglaterra el miércoles, luego irá a Nueva York si le toca la final o a Miami por el consuelo del tercer puesto. La Scaloneta lo hizo de nuevo y está a dos pasitos de más gloria.