El último reporte del Indice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella reflejó un crecimiento por segundo mes consecutivo, luego de haber tenido abruptas caídas en agosto y septiembre. Es decir que todo lo que perdió en su momento, lo recuperó en la pre y poselección del 26-O. La diferencia es que lo generado en esta última medición de noviembre -casi 18 % de incremento- se debió a las lógicas expectativas positivas postriunfo electoral, bastante por encima de lo esperable. Algo así como “el ganador cobra doble”. Excluyendo diciembre de 2023, cuando recién asumió Javier Milei, es la suba más pronunciada en estos 23 meses de gestión, para tener una idea del impacto de la victoria en la opinión pública.
Es una sociedad que, una vez que depositó su voto en las urnas, se dio medio vuelta y siguió adelante con su vida cotidiana hasta nuevo aviso. Como sabemos, estamos entrando en la estacionalidad prefiestas la cual, no solo vira el foco hacia lo familiar / personal, sino que además está habitualmente teñida de optimismo por el espíritu de celebración y de balance. Salvo que acontezca algo muy negativo con el gobierno, lo más probable es que la temporada veraniega distraiga del acontecer político y eventualmente el interés regreso en marzo, con el año escolar en marcha.
Con una buena cosecha de trigo este verano -que proveerá de dólares durante una época de baja oferta habitual- le permitirá al gobierno armar un puente hacia abril, cuando comience el tradicional “trimestre de oro”, donde los verdes abundan. Luego vendrá el Mundial y las vacaciones de invierno. Si no ocurre nada raro a nivel internacional o nacional -que este esquema económico sea sustentable- el oficialismo vivirá unos meses entre vinos y rosas.
Con el shock político de las elecciones, la administración de Milei parece más calma y ordenada. Parte de los conflictos internos se desactivaron porque la puja de poder y conceptual la ganó Karina frente al “Pibe de Oro”. Como lo señalamos ya en marzo, el Triángulo de Hierro había dejado de existir. La última prueba la dio el jefe de la Side, quien cambió de bando sin decir agua va. ¿Para qué pelearse con la secretaria General de la Presidencia, que es como enfrentarse con el propio primer mandatario?
Este aparente ordenamiento político le podría estar facilitando las cosas a Santilli, quien sin duda está haciendo lucir una astucia de la que quizá carecía Francos, aun con todos los atributos favorables que poseía. El “Colo” levanta el teléfono correcto antes de avanzar, tomando una distancia prudencial de Santiago Caputo. Esto le ha permitido un primer logro que es la conformación de un interbloque federal basado mayormente en los gobernadores del norte, varios de origen peronista. Como en los juegos infantiles, cada parte da un paso, pero no avanza a uno siguiente hasta que no ve correspondencia de la otra parte. Hasta acá hubo anuncio de dicho espacio. Ahora resta ver si el gobierno cumple con los requerimientos de obras que se le han planteado.
Qué ocurre en el PJ
Al mismo tiempo que eso ocurre, los mandamás provinciales que formalmente responden al PJ conducido por Cristina Kirchner también están en una tesitura de acuerdo por la autonomía en función de 1) el resultado electoral nacional y 2) pensando en su propio futuro no necesariamente ya pegados a la "Jefa”.
Axel Kicillof está transpirando la gota gorda porque tendrá presupuesto, pero por ahora no aparece la autorización para endeudarse. ¿La solución estará en la Casa Rosada? El cristinismo no lo va a ayudar por la puja política que viene existiendo (salvo que Axel firme una rendición incondicional, algo difícil de que ocurra).
En este marco el gobierno llevaría las de ganar en la discusión sobre el presupuesto, primero, y luego sobre la reforma laboral, que sería el primer proyecto de la nueva etapa. La pregunta sobre la aprobación estaría bastante resuelta en Diputados, pero quedará un gran interrogante sobre qué pasará en el Senado, ya que la lógica de funcionamiento es bastante distinta. Por empezar, porque no todos los gobernadores controlan a sus senadores, ya que la regla institucional de renovación es diferente.
La desarticulación opositora le facilita las cosas a LLA. Sin embargo, este mismo gobierno cometió mucho errores políticos y legislativos durante este año. De modo que tampoco se puede garantizar que todo esté cocinado. Aquí hay un nuevo gabinete, una nueva consolidación de poder interno, un nuevo integrante estrella que no viene del riñón y que aún no sabemos cuánta autonomía le darán.
Los vientos son favorables a Milei. El punto es si dejará que lo ayuden a navegar sin problemas.