Opinión

Una ensalada política en la víspera electoral

Claves. La realidad santafesina sufre el peso de la biología y necesita de manera urgente nuevos liderazgos. Mientras, se viene el cierre de listas

Jueves 08 de Julio de 2021

La muerte del dos veces gobernador Carlos Reutemann termina de ponerle un aire a fin de ciclo en la política santafesina,y podría habilitar a la emergencia en la materia.

 Todos los que han fallecido en los últimos años han sido hombres de Estado, cuadro políticos: desde Jorge Obeid a Guillermo Estévez Boero, desde Alberto Natale a Miguel Lifschitz, pasando por Héctor Cavallero y Hermes Binner. La biología trajo complicaciones más depuración. No han quedado grandes electores en pie. El único que se acerca a esa generación desde una posición de poder es el gobernador Omar Perotti.

 La desaparición física de Reutemann se produce en medio de un cierre de listas absolutamente desordenado desde lo ideológico-político. Nadie sabe bien adónde puede terminar. Y no a muchos le importa. Mañana a la medianoche, el tribunal electoral será como la Puerta 12 del Monumental de Núñez. Un montón de gente pugnando por entrar en alguna lista, aunque sea por medio de una avalancha.

Alianzas inesperadas

¿Alguien imaginaba hace algunas semanas que el progresismo radical podía terminar aliado a la derecha del PRO? Pues bien, Maximiliano Pullaro cerró un acuerdo con Gabriel Chumpitaz. No es un dato menor —y es algo bueno para Santa Fe— que los dos tienen como objetivo mejorar las políticas de seguridad, el gran problema..

  En Juntos por el Cambio hay más candidatos que clases de quesos en la campiña francesa. ¿Nadie se va a hacer cargo de ese aquelarre? José Corral, Maximiliano Pullaro, Federico Angelini, Carolina Losada (y habrá más nombres) encabezarán las listas a senador y jugarán en unas primarias colmadas de boletas.

  En el peronismo la canción sigue siendo la misma. El hierático Perotti conversó con Alberto Fernández de las nóminas. El riesgo de que el segundo candidato a senador se quede afuera activará las alarmas en el barrio de Recoleta, donde tiene su morada Cristina Kirchner. Se habla de Roberto Mirabella, de María Sacnun, de Agustín Rossi. Trasciende que el intendente de Funes, Roly Santacrocce quiere ser habilitado como candidato a diputado nacional, en una nómina en la que se menciona a Leandro Busatto y muchos mas.

  En el sector del progresismo hay una lucha de nombres y de vanidades que hace imposible asegurar algo. Se adelantó en esta columna que el intendente Pablo Javkin busca llevar a Rubén Giustiniani de nuevo a la senaduría, aunque en las últimas horas apareció desde el socialismo el nombre de Clara García, la viuda del ex gobernador Miguel Lifschitz, una novedad de peso.

  Estaría buenísimo para el análisis político que haya competencia en las primarias, que para eso se han creado. Pero para cerrar esos casilleros faltan varios días (24 de julio).Las elecciones a diputado nacional y senador nacional son las verdaderamente importantes, en un escenario que está planteado desde la oposición como un freno al kirchnerismo.

  Por otro lado, la mala gestión de Alberto Fernández en todos los planos obliga cada vez más a Cristina a salir a recorrer la provincia de Buenos Aires, único territorio de los llamados grandes en los que podría tener una victoria. Toda la franja central del país será dominada por la oposición y quedara para 2023.

  Es hora de que Juntos por el Cambio se de cuenta de que sin buenos números en la provincia de Buenos Aires no tiene chances de volver a la Presidencia. Y ya no parece Cristina muy dispuesta a poner candidatos piantavotos como Aníbal Fernández. Para la oposición sin 2021 no hay 2023 y sin victoria en la madre de todas las batallas no hay chances de volver a Balcarce 50. Salvo una derrota finita.

  En medio de la pandemia, la recesión y una inflación a tambor batiente no hay encuesta que valga. Los sondeos son fotos de un momento y nadie puede saber cuál será el ánimo general a fines de octubre cuando haya que votar en las generales. Empiezan a desgastarse los íconos de “la grieta”, caen las mediciones televisivas porteñas para jugar a la guerra y se observa cansancio en la sociedad, que, como el disco de Francisco Bochatón, ansía un poco de tranquilidad después de la paliza.

  Inmediatamente después de las elecciones de medio término comenzará a buscarse la forma y el fondo del futuro presidente de la Nación, del futuro gobernador santafesino y del intendente de la ciudad. Santa Fe tiene una particularidad: no hay reelección. Y eso adelanta tiempos. Esas aguas turbulentas que hoy vive el peronismo deberán aquietarse, si es que quieren volver a ganar.

  A propósito,resulta difícil de entender que el problema de Perotti sea político, cuando tiene tranquilidad en el músculo más inquietante: los bolsillos. Vía Walter Agosto pudo pagar aguinaldos y sueldos,pero la realidad se ve enredada siempre por los mismos nombres.

  Al peronismo se le han muerto sus dos últimos líderes: Reutemann y Obeid. Veremos en qué quedan esas dos palabritas que al general Perón le gustaba mencionar: trasvasamiento generacional.

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