Opinión

Los rostros de Frida Kahlo

Talento inquietante. Una gran exposición en EEUU refleja la versatilidad y profundidad de la gran artista mexicana, que escandalizó a su época.

Lunes 11 de Febrero de 2019

La transformación exhaustivamente documentada que llevó a cabo Frida Kahlo de artista a icono cultural pop no es casualidad. La pintora creó meticulosamente su propia imagen, como alguna vez lo hiciera Cleopatra. Si estuviera viva, quizá estaría dando una clase de imagen de marca en Harvard. Ahora es el turno de que EEUU vea cómo, y, mejor aún, por qué lo hizo.

Algunos de los objetos de su Casa Azul, en Ciudad de México, que compartió con su esposo, el muralista Diego Rivera, estarán por primera vez en EEUU, una exposición en el Museo Brooklyn. Esta es la exposición más grande dedicada a Kahlo en EEUU.

La enorme exposición ofrece una perspectiva mucho mayor de la faceta de Kahlo como coleccionista a través de obras extraídas del depósito del museo, así como sobre la temporada que pasó en Nueva York, e incluye obras que prestaron instituciones y galerías locales. Los visitantes entenderán de mejor manera la habilidad que Kahlo tenía para agregar su imagen al imaginario de la sociedad, aunque eso implicara pintarse con changos alrededor de la cabeza y plasmar sus rasgos más reconocibles: sus distintivos bigote y uniceja. Ninguna de las discapacidades que sufría a causa de la poliomielitis y un accidente de autobús ni sus frecuentes recaídas de dolor la desalentaron. Para cuando murió, a los 47 años en 1954, dejó un personaje público que aún está explotándose ya entrado el siglo XXI; tiene más de ochocientos mil seguidores en Instagram.

"Provoca una curiosidad insaciable en la gente; esta presentación es una oportunidad extraordinaria para ver cómo construyó su identidad", dijo Catherine Morris, que organizó la exposición en el Museo Brooklyn. A continuación algunas de sus ideas.

La exposición incluye sus productos cotidianos de belleza."Hay un aura en la presencia de sus pertenencias que simplemente no puede experimentarse a través de los medios ni en Instagram", comentó Morris acerca del lápiz para cejas de Kahlo, su crema facial para piel seca de Pond's, y el labial rojo y los barnices vibrantes para uñas de Revlon, su marca favorita. "Si vemos sus imágenes, siempre tenía las manos perfectas". Small señaló que Kahlo "arreglaba con cuidado su uniceja", una decisión desafiante en una época en la que existían "muchos métodos de depilación. Esa ceja era significativa porque no se ajustaba a los estándares de belleza de Hollywood".

La metamorfosis

Kahlo, experta en usar la moda según le conviniera, llamaba la atención a donde quiera que iba. Sus trajes típicos, inspirados en las tehuanas de Oaxaca, una sociedad matriarcal, se alejaban de los atuendos propuestos por los diseñadores parisinos y la producción masiva de ropa sin alma. La revista Vogue se dio cuenta de todo esto. Kahlo defendió las costumbres indígenas de su país al usar huipiles, rebozos y faldas largas y holgadas. También ayudaban a distraer la mirada de su pierna derecha, afectada por la poliomielitis, y de los corsés de yeso que debía usar debido a las muchas operaciones a las que se sometió después de su accidente casi mortal en un autobús. Con frecuencia se refería a sí misma como la gran disimuladora.

El cuerpo como lienzo

Además de su atractivo femenino, la joyería tocaba en Kahlo una fibra más personal. Como sus peinados intrincados a los que añadía ornamentos y flores, sus pendientes largos y los audaces collares atraían la atención a su rostro. También eran otra manera de expresar su pasión por las artesanías mexicanas, incluyendo la joyería contemporánea de plata y los materiales como el jade, una de las piedras favoritas de los antiguos mayas.

Un microcosmos de México

En una galería, los curadores se dispusieron a recrear la vibra de la casa de Kahlo y Rivera. Evocaron ese espíritu mediante muros pintados de azul rey, un exhibidor de cerámica mesoamericana, y esculturas y vasijas de piedra. Los objetos antiguos transmiten el gusto ecléctico de la pareja y la profunda apreciación por el arte y la arqueología mexicanos.

Animales salvajes

Los animales engalanaban su obra, y tenía una minicolección de animales salvajes en la Casa Azul. Había una variedad caótica de perros así como changos, aves exóticas y un venado llamado Granizo que merodeaba el lugar.

Kahlo y Rivera viajaron por EEUU de 1930 a 1934 .Como turista y comunista, Kahlo se mostró deslumbrada y asqueada por Nueva York. "Le encantaba ir al cine en Nueva York, pero la gran desigualdad de riqueza le abrió los ojos", dijo la curadora.

Desde joven se sintió cómoda adoptando la vestimenta del sexo opuesto. En un retrato familiar, capturado por su padre, una Kahlo adolescente porta un traje con el cabello peinado con raya en medio y recogido como un elegante caballero. Una fotografía de 1941 de Emmy Lou Packard muestra a Kahlo vestida de overoles con dobladillo, fumando un cigarrillo. Para "Autorretrato con cabello corto", en 1940, con tijeras y notas musicales, regresa a la ropa para hombre con un traje holgado como los que usaba su exesposo (se habían divorciado hacía poco). Después de cortárselo por despecho, su cabello corto restablece su independencia. "La gente está muy interesada en el hecho de que tuvo relaciones con mujeres", comentó Morris.

Dolor y arte

Kahlo sufrió mucho durante gran parte de su vida y la sección más conmovedora de la exposición está dedicada a su ecosistema de dispositivos médicos. Sin embargo, Kahlo no ocultaba su dolor y revelaba en su obra sus corsés de yeso y las abrazaderas de cuero con hebillas de metal.

La pierna derecha de Kahlo fue amputada un año antes de su muerte en 1954. "A menudo la representamos como víctima y conscientemente estamos tratando de redefinirla", dijo Morris. "La gente la ha descrito como alguien quebrantada y frágil, pero en realidad era muy fuerte y logró muchísimas cosas en vida".


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