Opinión

La hora de Massa y una ley necesaria

Claves. El presidente de la Cámara de Diputados logró lo que Macri prometió y no cumplió: aliviar a la clase media con Ganacias. Santa Fe , entre la pandemia y el inicio de las roscas por las listas

Sábado 27 de Marzo de 2021

La imbancable “grieta” sigue siendo un negocio de algunos sectores y no de la gente. No sea cosa que en el próximo turno electoral la política se lleve una sorpresa.

  Hacía mucho tiempo que el Congreso no le llevaba buenas noticias a la gente como este fin de semana. Con la habilidad y picardía que se le reconoce, Sergio Massa logró ser el kingmaker de lo que varios sectores de las clases medias venían reclamando: un drástico cambio en el impuesto a las Ganancias.

  Según la iniciativa que presentó el líder del Frente Renovador unos 1,3 millones de trabajadores y jubilados dejarán de pagar el tributo. El proyecto busca fijar en $150.000 brutos el nuevo piso para que los trabajadores, bajo relación de dependencia, comiencen a tributar el impuesto. En el caso de los jubilados ese mínimo equivale a ocho haberes mínimos. Habrá bajas en toda la grilla salarial y quedara exceptuado el aguinaldo de ese impuesto al trabajo.

  Había sido Mauricio Macri el que había prometido lo que se está analizando por estas horas en la Cámara de Diputados, que no sesionaba un sábado desde el incendio de 2001. El Frente de Todos entendió que así como Macri le dio el primer mordiscón a la manzana envenenada con su ya mítica frase de que en su gobierno “ningún trabajador pagará Ganancias”, la cuestión se revierte poniendo en practica esta medida beneficiosa para todos los trabajadores.

Más lejos, más cerca

 Es la hora de Massa. El tigrense es castigado desde los medios antiperonistas por su apego al Frente de Todos, pese a haber prometido cárcel para algunos dirigentes de La Cámpora, y por su presencia en la coalición. Pero, sostienen los que están cerca del día a día del poder, Massa y Cristina se llevan cada vez mejor.

 Massa representa a la clase media moderada, algo que a Cristina le falta más allá de los integrantes de ese sector profundamente alineados e ideologizados con el kirchnerismo. Pero una cosa ha quedado clara luego de las elecciones presidenciales de 2019: con el kirchnerismo solo no alcanza y con el panperonismo solo tampoco alcanza.

  Sabe Cristina y sabe Massa que si juegan juntos será difícil destronar al combo del poder.¿O alguien cree en su sano juicio que el futuro electoral de la Argentina está resuelto? Todo dependerá de la evolución de la peste, de la grilla de vacunación y de la marcha de la economía. En Santa Fe, hay un plus: el estado de la seguridad.

  A propósito, casi como por un fenómeno extraño, la salida de Marcelo Sain generó alivio y (hay que tocar madera) descenso en el número de homicidios. Deberá trabajar mucho Jorge Lagna, quien conoce los pasillos del Ministerio de Seguridad. En cada crisis hay una oportunidad. O, mejor dicho, puede haberla.

 En Santa Fe el peronismo busca cómo reordenarse, y hay expectativa en que de ahora en más se pueda construir en conjunto una salida electoral. Hay una decena de nombres en danza para ser candidatos a diputado, senador y concejal. Pero no sería serio embarcarse en ese juego de operaciones cruzadas.

 En el socialismo todos están descargando adrenalina en una interna que, para el común de los mortales, no tiene importancia. El miércoles pasado Antonio Bonfatti fue anfitrión de una reunión en su casa que incluyó a Miguel Lifschitz, Enrique Estévez (candidato a secretario general del partido), Laura Mondino (candidata a vice) Mónica Fein (postulante nacional) y Esteban Lenci.

 Entre chorizos, morcillas, matambre de cerdo,costillar y un mousse de chocolate que llevó Fein los socialistas se juramentaron lealtad. Ese acuerdo Lifschitz-Bonfatti fue necesario para enfrentar al sector liderado por Eduardo Di Pollina, que presenta a Claudia Balagué y Miguel Cappiello. Algunos dirigentes pícaros del Frente Progresista inscribieron el jueves una tercera lista —absolutamente testimonial— que lleva a Silvio Mulé y Patricia Simón.

  El socialismo corre riesgos de que le ocurra a futuro lo que le pasó en Rosario y en la provincia: que la interna se termine devorando su ansias de regresar al poder. No pueden tirar manteca al techo. Deberían buscar pos interna una forma de encauzar una estrategia de poder que contenga a todos.

  Y en ese derrotero debería incluirse al intendente Pablo Javkin. Será clave cómo arman Lifschitz y Javkin el camino hacia las elecciones. Javkin quiere que no se entrometan en la composición local de la lista a concejal para no entrometerse en la cuestión nacional. Ya ha repetido hasta el hartazgo el dirigente de Creo que apoyará una candidatura a senador nacional de Lifschitz. Javkin piensa en una mujer de su estructura política para encabezar la lista a concejal.

  Los días por venir empezarán a traer noticias del resto de las fuerzas políticas santafesinas, que incluirán algunas novedades respecto de los nombres. De acuerdo a todos los sondeos que se hacen podría haber una especie de tracción de arriba hacia abajo en todos lados: los que mejores números tienen de imagen y gestión son los intendentes.

  Mientras tanto, hay que olvidarse de las roscas y festejar que, al fin, la política trae una buena para los bolsillos: la modificación en el impuesto a las Ganancias. Chapeau.

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