Historia

El Día de Rosario en el siglo XXI: ¿cuál es la efeméride que identifica a la ciudad?

¿Saben los rosarinos lo que se celebra el 7 de octubre? ¿Cuáles son las otras fechas icónicas para la ciudad que no fue fundada?

Miércoles 07 de Octubre de 2020

No es el propósito referirnos aquí a las tensiones políticas e ideológicas que especialmente en el siglo XX operaron sobre la efeméride del 7 de Octubre, Día de Rosario, como un terreno de confrontación identitaria de los proyectos de ciudad.

Sin embargo, creo necesario destacar que, como resultado, de ello hay más perjudicados que ganadores. No habría más que preguntar a los rosarinos qué es lo que hoy se conmemora y escuchar las respuestas.

Ingresando a la tercera década del siglo XXI, bajo condiciones inéditas de una pandemia que profundizará los problemas económicos sociales políticos y culturales que aquejan a la sociedad, quizás se considere poco relevante reflexionar sobre si la identidad histórica local sigue siendo un canal válido desde donde interpelarnos sobre nuestro compromiso con la patria chica.

Sin embargo, la propia historia demuestra que Rosario “se construyó” en gran parte desde la sumatoria de voluntades que se reconocieron con orgullo, sus hijos.

No habrá llegado el momento de “innovar” sustancialmente en las prácticas identitarias vigentes.

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La celebración del Día de la Virgen en pandemia.

La celebración del Día de la Virgen en pandemia.

Desde hace casi tres siglos se conmemora en la ciudad el “Día de la Virgen de Rosario” y mucho más aquí en el tiempo, en 1940, la Legislatura provincial fijó el 7 de octubre como día oficial para celebrar su origen, teniendo en cuenta que al no haber sido fundada la ciudad carecía de una fecha concluyente.

En el año 2002 participé de la Comisión Popular que rescató del olvido otro jalón clave en su ulterior desarrollo: el 5 de agosto como el Día de la Declaratoria como Ciudad (hasta el momento no se había podido celebrar por distintas razones), recordando que un 5 de agosto de 1852 Rosario había sido elevada al rango de ciudad. Fue impulsada decididamente por el municipio a partir de la intendencia de Hermes Binner.

Sin embargo, no fueron pocos los que abrigaron el resquemor de que el 7 de octubre y 5 de agosto “compitieran” entre sí como “el día de la ciudad”, y algunos plantearon que se había dejado la puerta abierta para que una efeméride laica se impusiera sobre otra eclesial.

El 7 de octubre, Día de Rosario, excede la significativa connotación que, en su carácter de fiesta patronal, tiene para la Iglesia y sus feligreses. Es la conmemoración más antigua y tradicional que se celebra en estas tierras, y por lo tanto sugeriría una preferente atención, no solo de las autoridades eclesiásticas sino de las autoridades políticas.

Cuanto más diversa y pluralista sean la organización, divulgación y ejecución de las conmemoraciones mayor será la participación de la ciudadanía.

Tanto el 7 de octubre como el 5 de agosto, Día de Rosario y Día de la Ciudad, corren el riesgo limitarse al empeño eclesial o a la gestión “municipal”, respectivamente.

En aras de las complejas constelaciones identitarias que perfilan a Rosario y su región, constituida sobre la base de actitudes y capacidades forjadas en las distintas etapas de su existencia, pareciera necesario más que nunca, ante la gravedad de los tiempos que corren, acceder a un plano superador que complemente el significado de todas las efemérides (consagradas y no tan conocidas, las generadas también desde los barrios) sin excluir a ninguna dentro de una agenda cultural.

De esa manera también se hará honor a la tradición pluralista que la ha hecho “grande”.

Las efemérides históricas centrales de la ciudad que en mi opinión deberían ser contempladas prioritariamente dentro de políticas públicas con continuidad en el tiempo serían cuatro, por orden de antigüedad: el 7 de octubre (Día de Rosario y su Patrona, según leyes provinciales de 1823 y 1940); el 27 de Febrero (creación de la Bandera), el 5 de Agosto (Declaratoria de Rosario como ciudad) y el 20 de Junio (Día de Belgrano y la Bandera).

¿Corresponde al Estado provincial y al municipal adoptar una política al respecto? ¿El 5 de agosto es solo una efeméride de gestión laica? ¿El 7 de octubre es sólo una fecha de convocatoria eclesial?

Rosario, ciudad creadora, se merece una resignificación de sus efemérides, sacando provecho de su capacidad vinculante y las nuevas tecnologías de la información, y esto es una tarea de todos.

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