LA REGIÓN

La movida de la cosecha gruesa pone en jaque a una población por donde pasan 15 mil camiones al día

Vecinos autoconvocados de Villa La Ribera juntan firmas para elevar a la Nación un petitorio a fin de que se adopten medidas. Son 15 mil los camiones que atraviesan día a día el pueblo

Miércoles 28 de Abril de 2021

Con la irrupción de la cosecha gruesa, los vecinos de Villa La Ribera enfrentan una situación desesperante que, si bien es común a la mayoría de las localidades del Cordón Industrial y Portuario, impacta especialmente en esta localidad ubicada a 43 kilómetros de Rosario, de unos 500 habitantes (700 si le considera la zona periurbana y rural).

Es que los 15 mil camiones que ingresan diariamente a las cinco terminales portuarias de la zona confluyen desde distintas carreteras nacionales y provinciales en la ruta N° 91, que atraviesa el pueblo.

La consecuencia es caótica: los vehículos de gran porte se amontonan y hasta invaden la cinta asfáltica, los autos tienen que avanzar sobre las banquinas, las ambulancias, los bomberos y la policía tienen dificultades para el ingreso y la salida de la localidad, y el peligro de accidentes, incluso fatales, es constante.

El problema no solo afecta a los vecinos, sino a los mismos camioneros. “Nuestro reclamo es con ellos, no contra ellos”, afirma la gente del lugar.

En semejante contexto, los habitantes del pueblo, no sólo los residentes permanentes sino también quienes tienen casas de fin de semana o pequeños emprendimientos turísticos, se unieron en un reclamo conjunto: están pidiendo al presidente de la Nación, Alberto Fernández (u obviamente a las autoridades que designe) una audiencia para pedir soluciones inmediatas. Hay proyectos de vieja data para desviar el tránsito por rutas que atraviesan zonas rurales, e incluso iniciativas que tienden a incrementar el transporte ferroviario. Pero la gente espera soluciones, y las reclama con la mayor inmediatez posible.

Los camiones, un tema que no es nuevo

El tema, claro está, no es nuevo. Desde hace más de 15 años, cada temporada se vuelve una pesadilla para la localidad. Pero año tras año el problema se vuelve más desesperante, porque se trata de una actividad (la agroexportadora) que “nunca dejó de crecer, ni en pandemia”, aseguran. Y además, lo que antes era un fenómeno que duraba tres o cuatro meses (de marzo a junio) ahora se prolonga por lo menos hasta septiembre, con el acopio de granos en las zonas de producción y su traslado en períodos cada vez más prolongados.

La Ribera tiene dividida su jurisdicción. De la ruta 91 al sur depende de la Comuna de Andino, gobernada por José Abraham, del Partido Vecinal Identidad Andino. De la misma carretera hacia el norte, pertenece a la de Oliveros, cuyo presidente comunal es Martín Calori, del Frente para la Victoria.

“Vivimos en Villa La Ribera, Santa Fe, sobre la ruta provincial N° 91 y su unión con la ruta nacional N° 11. Aquí se genera el embudo que los 15 mil camiones diarios que llegan desde autopistas y rutas santafesinas generan al ingresar a las empresas portuarias ubicadas en la localidad de Timbúes”, comienza el comunicado dirigido directamente al presidente, que a la hora de armarse este artículo llegaba a las 1.500 firmas.

La voz de los vecinos

Gisella Signorelli vive en la localidad y es la voz cantante de este grupo de vecinos, aunque a juzgar por la cantidad de adhesiones que ha recogido el petitorio ya tienen el apoyo de más habitantes que los que viven en el mismo pueblo. “Es un poblado que surgió como lugar de fin de semana, cuando estamos todos podemos ser 500 habitantes, y hay otros 300 que vienen y van porque tienen propiedades en el lugar”, comenta.

Desde el año 2005 luchamos para que se genere la infraestructura y organización del tránsito acorde a la importancia económica que tienen los puertos para todo el país”, afirma el escrito del grupo autoconvocado. “Durante toda la cosecha gruesa, las rutas y accesos a nuestro pueblo quedan colapsadas, poniendo nuestra vida en peligro, ya que debemos conducir en contramano, por banquinas, sin visión, esperando colectivos en mitad de la ruta, sin accesos a ambulancias, bomberos y policía. Y también quedan expuestos los camioneros a largas horas de espera sin lugares adecuados para colmar sus necesidades básicas, estacionados en banquinas y calzadas, siempre en peligro de vuelcos o choques, incluso cuando pagan para que las rutas estén en condiciones”, añade.

>> Leer más: Calculan que el valor de la nueva cosecha gruesa será de u$s 24.356 millones

Confluencia

En diálogo con La Capital, Signorelli explica por qué el fenómeno es tan particular para Villa La Ribera: “El trecho de la ruta 91 es el gran embudo de la cosecha gruesa. Los camiones se reparten previamente en distintas carreteras, como la 34, la A012, la autopista a Santa Fe y la 11, pero en el segmento final del ingreso a los puertos pasan todos juntos por el centro de la localidad. Es cierto que la cosecha gruesa afecta a toda la región, pero aquí lo vivimos especialmente, porque tenemos cinco terminales portuarias a las que llegan los camiones”.

Además, la referente del grupo afirma que mientras todas las localidades con acceso a puertos cobran por el ingreso de camiones, esto no ocurre con La Ribera, con lo cual, además del perjuicio que ocasiona el transitar incesante, el beneficio para las arcas comunales es nulo. “Queremos visibilizar a Villa La Ribera, el pueblo más afectado y el menos beneficiado por este sistema”, afirma. Y abunda: “Necesitamos mostrar cómo se altera nuestra vida cotidiana, pero también la de los camioneros, porque el tema no es contra ellos, sino con ellos”.

Asimismo, recuerda que hay proyectos de ampliar la red ferroviaria, y asegura que es una necesidad imperiosa de la región poder dar curso a estos proyectos, que descomprimen las vías de transporte automotor de la región.

CAMIONES 2.jpg
El problema del congestionamiento no es nuevo, ni privativo de La Ribera, pero el pueblo la padece más que ningún otro, aseguran.

El problema del congestionamiento no es nuevo, ni privativo de La Ribera, pero el pueblo la padece más que ningún otro, aseguran.

“Pero lo más definitivo es la inversión en las rutas, que alguna vez se planteó. Desde 2005 hay una obra pendiente, que consiste en montar una carretera sobre cimientos de tierra, en caminos que se desvían de La Ribera y atraviesan zonas rurales”, afirma Signorelli. Y abunda: “La llaman autopista de camiones, otros hablan del tercer anillo circunvalar, que incluye un puente sobre el río Carcarañá, que es la obra más importante; hay proyectos armados y planos hechos, pero hasta el momento no hemos tenido obras concretas”.

Soluciones definitivas

Los vecinos entienden que el dinero que ingresa por cada tonelada de cereal es destinada a los grandes centros urbanos, donde “radica la gran afluencia de votos, pero esta negligencia y abandono del sector ya se cargó muchas víctimas, y nos parece vergonzoso que se gaste tanto dinero en soluciones paliativas inútiles, cuando existe la posibilidad de generar soluciones estructurales definitivas, como por ejemplo, la construcción de una autopista (de la que ya están trazados los planos) que lleve a los camiones de forma directa a las empresas cerealeras”. Así se lee en el escrito firmado por vecinos del pueblo y, evidentemente, de muchas otras localidades.

>>Leer más: Dos camioneros murieron en un choque en cadena entre Totoras y Serodino

La nota va dirigida al presidente Fernández, para que los reciba a fin de “poder acercarle nuestro reclamo y resolverlo de modo definitivo, no sólo para que podamos vivir tranquilos y seguros, sino también para que los accesos al negocio portuario más grande del mundo no sean una vergüenza que evidencian la poca responsabilidad del Estado para su gran ingreso de divisas”.

Está claro que, si bien la nota está dirigida al primer mandatario, la cuestión es que alguien de la Nación los reciba. “Nosotros hemos pedido la semana pasada reunirnos con autoridades locales y provinciales, pero mientras nos dicen que es cuestión de las empresas privadas que se instalaron y no hicieron las obras, y las grandes corporaciones retrucan que ellas tributan al Estado, y que debe ser él quien haga las obras. Se tiran el fardo unos a otros, y la gente está en el medio”, protesta la referente del colectivo autoconvocado.

El problema de la cosecha gruesa y las consecuencias que genera en el tránsito no es nuevo. Tampoco es privativo de Villa La Ribera. Pero este pequeño pueblo está sufriendo, como ninguna otra localidad, el impacto de este ingreso masivo de camiones, cuyos choferes también lo padecen. Como insisten los vecinos, la lucha “es con ellos, no contra ellos”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario