Las calles de barrio Química, en San Nicolás, amanecieron ayer cubiertas por un polvillo grisáceo que envolvió el lugar y hasta las plantas. Fue como consecuencia de las tres explosiones ocurridas en la fábrica de agroquímicos Atanor, por las que los vecinos permanecieron encerrados en sus hogares por pedido de los bomberos, sin luz y con mucha incertidumbre sobre qué pasó en la planta de la firma.
En este contexto, desde las últimas horas la presencia de una nube tóxica preocupa mucho a los habitantes de la zona. “Debido a la liberación brusca de presión se generó una emanación de gases propios del proceso productivo y luego, como consecuencia del incendio, se generaron gases de combustión”, se indicó oficialmente.
La contaminación y el riesgo de intoxicación generaron inquietud.
“Está terrible. A media cuadra de mi casa está todo el pavimento pintado con pintitas, como cuando revocan”, contó a La Capital Gabriel Godoy, quien vive a tres cuadras de Atanor.
Los bomberos les pidieron a los vecinos que se quedaran en sus casas con todo cerrado. Pero al no haber luz y con una sensación térmica que ayer rozaba los 40 grados, todo se complicaba.
Gabriel comentó que los vecinos venían pidiendo planes de contingencia y simulacros de evacuación por accidentes químicos “hace mucho”, a raíz de otro incidente que se produjo en el puerto (ubicado a unas 20 cuadras del lugar) por el incendio de una cinta transportadora cargada con azufre. Sin embargo, nunca tuvieron respuesta.
“Mucha gente se autoevacuó. Y es paradigmático, pero Atanor nos convocó a los vecinos a la puerta de la fábrica para que explicar lo que pasó, contradiciendo a los bomberos”, dijo el vecino.
Tres estruendos
Sobre las explosiones, Gabriel detalló que fueron tres y que la primera fue la que más resonó en el barrio. Incluso, se escuchó en otros sectores de San Nicolás. A ello, sumó que se vio “un resplandor” y contó que las consecuencias de respirar los desprendimientos de las explosiones fueron diversas en los vecinos: ardor en los ojos, garganta seca y dolor de cabeza: “Hay incertidumbre por no saber qué se está respirando. Es una situación compleja”, dijo el habitante.
Así, desde el gobierno de la provincia de Buenos Aires indicaron que los vecinos de zonas aledañas a la planta de Atanor en San Nicolás pueden sentir picazón en los ojos o dificultad para respirar.
Ante este panorama, recomendaron beber abundante agua y lavarse los ojos con agua. Solo remarcaron acercarse a una guardia si los síntomas se agravan.
Además de la gran preocupación en la localidad que se encuentra a 70 kilómetros de Rosario, el episodio dejó un herido grave. La explosión se dio alrededor de las 3.30 en Rivadavia y Pombo.
Según explicaciones de la firma a través de comunicado, se produjo “un incremento de presión en el proceso de síntesis química de atrazina que generó la ruptura de la tapa del reactor afectado al proceso. Esto dio origen a un incendio en el sector de aminación de la planta, que requirió la intervención de los bomberos de San Nicolás y Ramallo”.
El año pasado, Atanor fue condenada por vertir desechos tóxicos ilegalmente en el río Paraná. La Justicia de Ejecución Penal de San Nicolás hizo lugar a un amparo ambiental por daño ambiental de incidencia colectiva contra la empresa, considerada la tercera productora de herbicidas más importante del mundo, y dictó sentencia definitiva contra la firma ubicada en las inmediaciones del barrio Química de la ciudad nicoleña, donde se estima que murieron cerca de 200 personas en el transcurso de años producto de la contaminación ambiental que ocasionaba la empresa al verter sustancias tóxicas al curso del río Paraná sin tratamientos, además de enterrar de manera ilegal residuos peligrosos.
La causa fue presentada en 2015 y motivó la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) por reiteradas “demoras injustificadas” del Poder Judicial tanto en el ámbito federal como bonaerense, situación que se encuentra en trámite pese al fallo definitivo a la acción de amparo.
Cierre
La Justicia ordenó ayer el cierre de la planta hasta que se tomen las medidas de seguridad necesarias para garantizar su correcto funcionamiento.
La jueza de la provincia de Buenos Aires con jurisdicción en San Nicolás, Luciana Díaz Bancalari, resolvió hacer lugar a una medida cautelar solicitada por el abogado ambientalista Fabián Maggi, integrante de la ONG Foro por el Medio Ambiente (Fomea), en representación de los vecinos.
La medida implica también librar oficio a la fiscalía y al ministerio de Medio Ambiente, que encabeza Daniela Vilar.