Pandemia

Una estrategia para reducir daños y, sobre todo, reducir el número de muertos

Investigadores del Conicet mantuvieron un encuentro virtual con integrantes de la Asamblea de Trabajadores por la Salud Colectiva

Sábado 17 de Octubre de 2020

El 2020 no fue hasta aquí, ni será, lo que nadie planeó. Y habrá que superar la frustración. Esa es de las pocas certezas que rondan estos tiempos. Las preguntas, en cambio, sobran. El desprecio por el miedo, la naturalización de las muertes sin nombres, en una semana donde Rosario volvió a quebrar una barrera y sumó 32 muertos en un día, empuja a preguntar si 200 muertos más o 200 muertos menos en las estadísticas dan lo mismo. No 200 "casos". No. Son 200 nombres y apellidos, apodos, historias, casas con ausencias, padres, hijos, hermanos, tíos, amigos, compañeros de trabajo y por qué no, apenas conocidos. Todo eso en un escenario donde ya se vislumbra como inevitable que el año termine con una cifra acumulada de fallecidos en el Departamento Rosario por encima del millar.

Esa es solo una de las preguntas que dejan en el aire los investigadores del Conicet convocados a un encuentro, en la natural virtualidad de estos días, por la Asamblea de Trabajadores por la Salud Colectiva. Un espacio donde hubo lugar para el análisis sobre los comportamientos sociales en el marco de la pandemia, y también para los datos duros y las proyecciones que los modelos matemáticos permiten realizar.

Los trabajadores de la salud viene reclamando hace semanas la activación de “botón rojo”, ni más ni menos que un sistema de cierres intermitentes que permitan frenar la circulación del virus. Una estrategia de "aislamiento selectivo planificado e intermitente” que durante el encuentro los investigadores del Conicet y de diferentes Universidades del país, entre ellos el sociólogo de la UBA Daniel Feierstein y el investigador de la UNR Ernesto Kofman, señalaron permiten dar “certezas” en el marco de tanta incertidumbre.

Los investigadores hablan de estrategias "de reducción de daños" que significa ni más ni menos que compartir las incertidumbres que aún existen sobre el virus y hacer foco en los cuidados que son necesarios ante eso aún desconocido, pero todo eso dando certeza sobre "la acción" que las autoridades provinciales y municipales toman frente a ese escenario. La ventaja de Rosario, recalcan, es que la ciudad ya logró la supresión del virus con el aislamiento en el inicio de la pandemia, sabe que el aislamiento tuvo sentido; que el bloqueo y rastreo tuvo sentido, y que sabe hacerlo; y si lo hizo una vez, lo puede volver a hacer.

La meta clara es sumar a la estrategia, bajar los contagios y, sobre todo, evitar muertos con nombre y apellido. Es que no sólo recalcan que la actual meseta de Rosario “es alta", sino que advierten que el número de fallecimientos proyectado a fin de año “es altísimo”. Es más, con las condiciones actuales el acumulado de muertos al terminar el año en el Gran Rosario seguramente estará por encima de los mil, pero sobre todo todo admiten el temor de que “no hay techo” si no se toman medidas.

De hecho, en julio pasado cuando la ciudad tenía apenas 20 casos positivos por día, las proyecciones elaboradas por los investigadores del Conicet Rosario ya alertaban el escenario actual, y fueron informes que llegaron a manos de las autoridades sanitarias tanto provinciales como municipales. Sin embargo, allí se puso en juego la decisión política de no volver a restringir actividades porque serían vistas como un retroceso y porque no habría acompañamiento social si se daba marcha atrás en una ciudad con 20 casos diarios cuando Ciudad Autonónoma de Buenos Aires estaba por encima de los mil. Sin embargo, sucedió y esta semana la ciudad tuvo días en los que confirmó más de 1200 positivos de Covid-19 cada 24 horas.

>>Leer más: Estiman que las restricciones evitarán unas 150 muertes por Covid en Rosario

En septiembre repitieron la advertencia, propusieron sumarse y señalaron que con restricciones claras se podrían evitar nada menos que 150 muertes. A eso suman dos elementos en el conteo actual de muertos: el retraso en la carga de las personas fallecidas, por cuestiones logísticas, y un problema metodológico en la carga de esos datos. Eso hace que se reporten una letalidad muy inferior a la real. Es decir que en el Gran Rosario, es del 1,8 por ciento cuando los últimos datos oficiales indicaron un 1,15 por ciento; y en la provincia alcanza el 2,1 por ciento, sobre un número oficial del 1 por ciento.

Volviendo a las proyecciones, todas conocidas por quienes toman decisiones, continuar con las medidas actuales de sumar reaperturas y actividades a medida que el número de casos va descendiendo, desembocarían en noviembre en un escenario con un alto número de positivos por día, y lo que es peor un final de año con 1.300 muertos acumulados en el departamento desde el inicio de la pandemia.

El cierre intermitente, señalan, no sólo bajaría más rápidamente los contagios, sino además da cierta luz en las proyecciones para disminuir la cantidad de fallecimientos. Las estimaciones dejan en claro que el cambio de estrategia permitiría reducir por lo menos en un par de centenares, dicen los investigadores, los decesos.

Ahí con claridad estalla la pregunta. ¿Qué significan 200 muertos más, o menos? ¿Da lo mismo en la naturalización de la muerte que el mundo a atraviesa desde el inicio de la pandemia? Puede que así sea, como se han naturalizado otras cosas y así lo deja en claro Feierstein, cuando señala "la naturalización de la desnutrición, de las muertes por sarampión, el chagas y la tuberculosis". Una batalla que el sociólogo sostiene hay que dar en el plano de la moralidad. Habrá que ver la respuesta.

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