Central es cosa seria. Dio otra prueba de que tiene argumentos muy sólidos para ser candidato a subirse a lo más alto del podio y por ello todo el pueblo canalla se ilusiona con un nuevo título. Porque se sacó de encima a un Racing que le jugó a no jugar, que le empiojó la vida y que lo llevó al barro del combate callejero. Igual, el Canalla logró resolver el acertijo y se metió con suma autoridad en las semifinales del torneo Apertura. Y allí, como en un capricho del destino, su rival será nada más ni nada menos que el River del Chacho Coudet, en el mismísimo Monumental de Núñez.
Central hizo su parte a primer turno y sacó adelante una llave muy chiva con los de Avellaneda. Incluso los de Gustavo Costas se fueron al descanso arriba en el marcador con el gol de Matías Zaracho al final de la primera mitad de un partido electrizante de 120 minutos.
Racing lo llevó a su terreno
Racing lo llevó a Central al terreno de la disputa y el pleito en cada pelota, en cada acción de juego. Y en esa faceta estuvo más cómodo el visitante. Por eso la primera etapa fue más que a contramano para el Canalla. Y aquí salió a relucir la principal fortaleza auriazul.
Por eso no renunció nunca a su vocación de jugar, juntar pases, atacar por los costados y arrinconar a su rival a partir de la prepotencia futbolística.
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Crecieron todos los jugadores del equipo de Jorge Almirón y fueron convirtiendo en figura a Facundo Cambeses. Así por decantación llegó el empate del Gato Avila de cabeza tras un gran centro de Ángel Di María. Luego sobrevino la roja a Maravilla Martínez y el partido pasó sin escalas al tiempo extra tras el 1 a 1 en el tiempo reglamentario de los 90 minutos.
Un alargue favorable a Central
En el alargue Racing se quedó con nueve jugadores: afuera Di Césare. Entonces Almirón apeló a la épica. Mando promediando el tiempo extra a Marco Ruben al campo de juego, como buscando una señal divina que cambie la historia. Y enseguida la consiguió con el gol de otro de los 9 del plantel: Enzo Copetti, que le dio con alma y vida a un despeje fallido de Santiago Sosa e hizo explotar el Gigante. Un grito que resonó como un alarido de ilusión.
El presidente de Racing, Diego Milito, luego del partido habló de “robo” y criticó a un fútbol argentino que consideró “roto”. Pero Central lo ganó más que bien porque fue el único de los dos equipos que entendió el partido como de fútbol y no de lucha libre.
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Así se impuso Central, con alma, corazón y juego, y ahora tendrá que visitar a River en el Monumental. Justo al equipo que ahora dirige el Chacho Coudet, de gran recuerdo en su paso como jugador y entrenador por Arroyito.
Pero el ahora entrenador millonario dejó la espina de que cuando los buscaron en los últimos tiempos para volver no lo hizo y tuvo otras prioridades.
En el segundo turno, precisamente, River hizo lo que se preveía y venció en su estadio 2 a 0 a Gimnasia con los goles de Driussi y Martínez Cuarta.
El boleto a la gran final
Entonces, Central y River jugarán por el boleto a la finalísima del 24 de mayo en el Kempes de Córdoba y por la otra llave vendrán Argentinos y Belgrano. Entre estos cuatro equipos estará el nuevo campeón del fútbol argentino y el Canalla está sentado a la mesa para ir por todo.
Tiene argumentos para ilusionarse y cuenta con el siempre decisivo Ängel Di María, que salió justo antes del gol de Copetti. Por eso la salida de los hinchas del Gigante fue una verdadera fiesta, pura alegría y con la seguridad de que este Central de Jorge Almirón es cosa seria.