Tras conocerse el ferviente pedido de vecinos de distintas zonas de Rosario para recuperar los históricos nombres de sus barrios, una concejala tomó nota y presentó un proyecto. "La idea es rescatar la identidad de los barrios ya que muchos de ellos son conocidos por nombres diferentes a los oficiales", destacó Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular.
Es que los reclamos vienen repitiéndose desde hace tiempo y crecieron a partir de que La Capital se ocupó del tema.
La problemática desata confusiones, como, por ejemplo, que un barrio tenga al menos tres denominaciones. El caso de un rincón de la ciudad al que le dicen "Refinería", "Las Malvinas" o "Malvinas Argentinas" dista de ser una situación excepcional y más bien se trata de una circunstancia común y recurrente en el territorio rosarino.
Y ni hablar de Arroyito, cuyo nombre en los registros es Lisandro de la Torre pero nadie lo llama así, o Tablada, mencionado formalmente como General San Martín.
"Es increíble que nos hayan bautizado caprichosamente, sin tener en cuenta la costumbre popular que, en definitiva, nos identifica en toda la ciudad", parece ser el cuestionamiento repetido en muchos sectores de la geografía local.
Una recorrida audiovisual de este diario lo ratificó a través del simple diálogo con los vecinos. "No sabía que se llama Lisandro de la Torre, para mí es Arroyito". "Esto es Tablada, y punto". "Quiero que se vuelva a llamar Refinería". Frases que se escucharon reiteradamente.
La Florida
Y como si esto fuera poco, esta misma semana se supo que los vecinos de La Florida solicitaron abandonar el nombre Celedonio Escalada y restituir los límites originales al barrio.
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Una remozada calle de La Florida, uno de los barrios a los que le cambiaron de nombre.
"Por medio de la presente, los abajo firmantes, representantes legales de las instituciones comunitarias del histórico barrio de La Florida que abajo se detallan, nos dirigimos a ustedes a los efectos de materializar la apertura de expediente legislativo con el objetivo de que, a través del mismo, se le «devuelva» el nombre histórico a nuestro barrio, el cual ha sido inexplicablemente bautizado como «Celedonio Escalada»", expresa un texto presentado en el Concejo.
Barrio Saladillo
Inclusive, el edil justicialista Mariano Romero fue más allá y pidió que el histórico barrio Saladillo, limitado por Arijón, Fonseca, Fausta, Argentina, Nuestra Señora del Rosario, Lamadrid y la costanera, pase a denominarse "República del Saladillo". Remarcó que cuenta con escudo propio, una bandera que lo identifica y una canción: “Saladillo lindo”.
Gigliani, en tanto, está convencida de que "es necesario generar una herramienta de participación ciudadana que permita a los vecinos que los habitan, definir los nombres de los barrios de Rosario".
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Su proyecto consiste en crear "un sistema participativo que permita fortalecer el sentido de comunidad y pertenencia", remarcó en los considerandos de la iniciativa.
Será un registro oficial, que funcionará en el ámbito de la Dirección General de Vecinales, y tendrá como objetivos la diagramación y difusión de los nombres, delimitaciones geográficas y la historia de cada uno de los barrios de la ciudad. Pero además se incluirán "mecanismos para posibilitar los cambios que la ciudadanía o instituciones propongan".
Procedimiento participativo
Gigliani explicó que en caso de plantearse un cambio de nombre, se pondrá en marcha un procedimiento participativo que llevarán adelante las asociaciones vecinales. A partir de un registro de oposición, los vecinos que habitan estos barrios podrán proponer y expresar su aceptación o rechazo a los nombres alternativos a los oficiales.
"Creo que partiendo de la discusión del nombre del barrio, se generaría un proceso interesante, participativo, de unión entre los vecinos. Es importante que surja la discusión sobre los orígenes del barrio, qué es lo que lo identifica, recuperar el acervo cultural histórico a nivel barrial", había declarado en su momento, cuando este diario tomó el tema en base a la inquietud de los vecinos.