La aparición de un puma en barrio Nuevo Alberdi este domingo encendió nuevamente el alerta. Ya son varios los avistamientos de ejemplares de este tipo en zonas urbanas. A diferencia de los casos que ocurrieron en las últimas semanas en Roldán y Funes, el felino que apareció en Rosario atacó al perro de una familia. Es por eso que especialistas indicaron una serie de recomendaciones a tener en cuenta en caso de toparse con uno de estos animales.
Las noticias de pumas que se divisan cerca de las zonas urbanas de distintos pueblos y ciudades santafesinas se volvieron frecuentes en los últimos años. Respecto de los casos en Roldán y Funes, uno de los ejemplares murió producto del estrés tras un mal manejo por parte de vecinos para atraparlo. En tanto, el puma que apareció en Nuevo Alberdi, tras toparse con los vecinos del barrio, huyó hacia el lado del Autódromo y aún no fue encontrado. Este martes por la mañana, las autoridades mencionaron un nuevo avistamiento por lo que se dispusieron de una trampa con carnada viva para tratar de atraparlo.
Según el Sistema de Información de Biodiversidad (SIB) de la Administración de Parques Nacionales, los pumas son víctimas del mascotismo ya que algunos se crían desde cachorros y luego se convierten en un potencial peligro.
"El más adaptable de los felinos"
El puma es "el más adaptable de los felinos", según el SIB, ya que se puede encontrar en una variedad de ambientes: desde los 4.000 metros de altura en la Puna hasta las húmedas selvas de Misiones.
Según la región, también se pueden encontrar ejemplares de distintos colores y tamaños, teniendo en cuenta que son los felinos de mayor tamaño después del jaguar. La plataforma de Parques Nacionales distingue, como ejemplos, a los pumas misioneros de tonos rojizos y a los que se pueden encontrar en la Patagonia, que son "leonados" (rubio oscuro) o grises y de gran tamaño.
Alimentación y costumbres del puma
La alimentación del puma se basa en grandes roedores, vizcachas, peludos, corzuelas y chanchos del monte. También puede inclinarse por grandes herbívoros como guanacos, ciervos colorados, potrillos, terneros o lanares.
Si bien es un "merodeador nocturno", detalla el SIB, prefiere la luz del alba. Y hace hincapié en que "ocasionalmente puede atacar animales domésticos", aunque aclara que esto ocurre "en las áreas donde las posibilidades de alimento han disminuido como consecuencia de la destrucción de los ambientes por parte del hombre".
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Por su parte, en La Pampa, Chaco, Jujuy, Formosa y La Rioja está protegido, mientras que en otras provincias se otorgan permisos para cazarlo por considerarlo perjudicial o plaga y su persecución es muy intensa.
¿Qué hacer al encontrarse con un puma?
En diálogo con La Capital, el referente del refugio MundoAparte, Franco Peruggino, explicó que en caso de que alguien se encuentre con un puma jamás debe intentar acorralarlo.
"Las formas de ahuyentarlo sin correr riesgos son los ruidos, como algún tipo de sirena o bocinas de autos, o, si es de noche, prender luces como reflectores o hacer destellos de luz con las luces del auto. Eso va a sorprender al animal y lo va a ahuyentar". También recomendó encerrar a los animales domésticos.
"Nunca hay que acorralarlo porque ahí es cuando el animal se puede tornar agresivo y peligroso para el ser humano, que es cuando se encuentra en una situación en la que no tiene vía de escape. Si tiene algún lugar por donde puede fugarse, va a apuntar para ese lado y se va a alejar", detalló.
En caso de divisar un puma o algún animal silvestre, la recomendación es comunicarse con la Policía Ecológica al 423-0326. También con la delegación local del Ministerio de Ambiente de la provincia al 429-4100.
Pérdida de recursos
Consultado sobre los motivos de las apariciones de pumas en zonas urbanas, Peruggino, contó que, actualmente, los pumas no tienen “nicho ecológico” ya que están “totalmente acorralados por la agricultura”. Amplió: “La frontera agrícola-ganadera se movió tanto que todos los montes en donde ellos cazaban hoy son campos de soja. Y soja no van a comer”.
“Los pumas son los grandes carnívoros que tenemos en nuestro ecosistema, el depredador más grande que hay en Argentina porque yaguaretés prácticamente no hay”, explicó el voluntario, y continuó: “No encuentran vizcachas, ni liebres, ni ninguna presa silvestre. Donde ellos tenían presas naturales para alimentarse hoy hay campos en los que pueden haber terneros, ovejas o gallinas. Los dueños de la ganadería los declaran enemigos y cuando se meten en un feedlot y matan algunos terneros, el dueño del campo va a matar al puma”.
La hembra puma enseña a cazar a sus crías matando varios ejemplares que son blanco de depredación en una sola noche, según explicó Peruggino, no para comer sino para que los cachorros practiquen e incorporen el hábito. Es puro instinto animal. Sin los animales mencionados, reemplazados por ganado, el puma entra en un proceso que lo enfrenta permanentemente con los productores ganaderos.
“El productor que mata a una hembra, no mata a los cachorros. A los días los encuentra, se los lleva a la estancia y los cría como gatitos. Pero 2 o 3 meses después, cuando no los puede tener más, los pumas quedan condenados al cautiverio porque la madre no está para enseñarles a cazar, porque no conocen a otros de su especie y porque se crían entre humanos”, completó.