15 años, 15 voces

Pañuelos verdes y celestes en una familia donde prima el derecho a decidir

La periodista Loreley Flores fue evangélica y tuvo dos hijos en un pasado heterosexual de su vida. Hoy, feminista en favor del aborto legal, cría a sus dos hijas con su mujer

Sábado 19 de Diciembre de 2020

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15 AÑOS, 15 VOCES - La Capital

La periodista Loreley Flores fue evangélica y tuvo dos hijos en un pasado heterosexual de su vida. Hoy, feminista a favor del aborto legal, cría a sus dos hijas con su mujer.

Tiene nombre de leyenda alemana. Según la mitología germánica “Loreley” fue una hermosa mujer, luego sirena, con una historia trágica. Atraía a los hombres desde una roca con su belleza y cantos causando naufragios y desastres. A su madre, una mujer de fe evangélica, esa historia la cautivó y así llamó a esta mujer de 47 años, periodista, locutora, feminista, activista a favor de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), y madre de cuatro hijos, dos varones de una vida heterosexual pretérita, y dos mellizas que gestó con Ale, la mujer con quien se casó hace nueve años.

Fue a un colegio católico y acompañó siempre al templo a su mamá. Pero a los 19 años se convirtió en madre soltera. Nació Facundo quien hoy con 27 años estudia para ser pastor evangélico en sintonía con su abuela materna. En la iglesia le decían que ella estaba en pecado, pero siguió adelante. Conoció a otro hombre y se enamoró. Estando embarazada de Gonzalo, hoy de 23 años, se separó por ser víctima de violencia. “Gonza”, así lo llama Loreley, a diferencia de su hermano mayor “Facu”, se recibió de profesor de Educación Física tras armar el centro de estudiantes en el Instituto Superior de Educación Física (Isef) del que fue presidente dos años y militó a favor de la IVE y la diversidad. Pero cuando logró el título decidió viajar: anda por Latinoamérica con su novia, Vero.

Aborto
Loreley Flores fue evangélica y ahora es activista por los derechos de las mujeres.

Loreley Flores fue evangélica y ahora es activista por los derechos de las mujeres.

Muchos años después, en 2014, Loreley comenzó un programa de radio con mirada feminista en Radio Universidad que se llamó “Bichos raros”, todo un documento de identidad. Allí no sólo comenzó su activismo sino que conoció y se enamoró de Ale Buttiche, también periodista, con quien por fin logró formar el hogar que nunca había podido: se casaron, se compraron una casa y luego de tres tratamientos, hace siete años, nacieron las mellizas: Francesca y Martina.

Pero, alto. No todo fue lineal ni como en un cuento. Hubo que remarla. El día que Loreley se casaba con Ale, sus hijos recibieron un llamado de su abuela que les advertía que no vayan al casamiento porque su madre se iría al infierno. Los chicos fueron igual, su madre se casó y esa misma abuela fue la primera en llegar al hospital cuando nacieron las mellizas y debieron ser internadas en neonatología.

“Es que con mi mamá somos muy distintas y ya no nos vamos a poner de acuerdo, pero hay mucho afecto y podemos reírnos. Me dice: ‘Si el lenguaje es tan hermoso, ¿por qué lo quieren deformar así? Realmente no vale la pena pelearnos”, dice Loreley bella como la sirena germánica, pero quien no provoca naufragios ni desastres. Sí preguntas: las de muchos y muchas que no entienden su vida y la ecléctica familia que formó con pañuelos verdes como el que exhibe desde su muñeca derecha, tanto como celestes. Loreley ante los interrogantes ajenos se ríe y explica paciente: "En mi vida prima el derecho a decidir, amo a todos mis hijes, no me arrepiento de nada y me siento feliz".

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Hijas de mujeres casadas

Aleja fue la mamá gestante y Loreley decidió con ella cambiar de obstetra cuando la primera profesional que las atendió les dijo: “Vieron que los directivos de este lugar son conservadores, mejor decimos que ustedes son primas y una acompaña a otra, ¿no?” . “No”, dijeron ambas sin titubear.

Nacieron las mellizas y mientras estaban en neo, Loreley se ocupó de anotar a las nenas en el Registro Civil. Allí se topó con uno de los problemas que mostró una sociedad en veloz transformación y nuevas leyes como la de matrimonio igualitario (aún no se habían sancionado las de fertilidad asistida y la de identidad de género).

“¿Ustedes están casadas?”, me preguntó una empleada. “Le digo que sí, que estaba todo en regla y me dice: ‘No sé cómo se anota a hijas de mujeres casadas’. Y le explico que lo haga como con cualquier pareja heterosexual”. Así recuerda Loreley otro episodio donde puso en juego su paciencia militante y didáctica porque así lo decidió.

“Todo el tiempo estamos explicando cosas con Ale, es parte de nuestra militancia, no todas las personas deben hacerla, pero nosotras elegimos así nuestra vida; con periodismo, con militancia, tratando de dar respuestas a quienes no la tienen. Salir del armario es mucho más que decir que no sos hétero y aquel primer programa fue así, un puente para quienes aún no sabían nada de fertilidad asistida o los derechos que se alcanzaban con las nuevas leyes”, dice Loreley en referencia a la primera versión de Bichos Raros.

Sí, la primera porque Bichos Raros fue una fórmula que volvió a relanzarse en noviembre de este año pero con varias rarezas más: se convirtió en productora cultural y radio online autogestiva. Se produce desde la casa de Loreley y Ale en la localidad de Roldán. La “o” de “Raros” esta vez tiene la “e” invertida y al equipo ya no lo conforman solo Loreley y Ale sino también María Celeste Catraro, Maxi Gaete, Noelia Coria Goya, Julieta Bielsa y Verónica Yañez. Por ahora alberga tres programas: El Ciempiés, Dando Vueltas e Ingrávidas Palabras, pero si se tiene en cuenta que Loreley nunca se queda quieta, no hay quien pueda decir que esta programación no quedará así.

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Respuestas por la diversidad

Francesca el año pasado les dijo a Loreley y a Ale que estaba cansada de explicar que en su familia no falta nadie y sólo hay dos mamás. “Esto es algo que hablamos mucho con ellas. También nos pasa que a quienes no ven pasear nos dicen cosas como: ‘Qué lindas nenas, ¿qué dirá el papá? Va a tener que comprarse una escopeta para espantar a los novios’”, se ríe Loreley antes de contar qué responden. “Les decimos que no hay papá, que no hay escopeta, e intentamos explicarlo no desde el lugar de la falta sino desde la diversidad”, contó Loreley.

“Incluso -agregó- lo conversamos con una maestra: ella con buena intención nos dijo que no quería exponer a las nenas que no tenían papá y nosotras le dijimos que por el contrario debía aprovechar los momentos en que salía el tema de la diversidad familiar y las familias ensambladas para explicarlo porque a Francesca le cansaba dar respuestas a sus compañeros”.

Aborto
“Todo el tiempo estamos explicando cosas con Ale, es parte de nuestra militancia, no todas las personas deben hacerla, pero nosotras elegimos así nuestra vida; con periodismo, con militancia, tratando de dar respuestas a quienes no la tienen

“Todo el tiempo estamos explicando cosas con Ale, es parte de nuestra militancia, no todas las personas deben hacerla, pero nosotras elegimos así nuestra vida; con periodismo, con militancia, tratando de dar respuestas a quienes no la tienen", dice Loreley.

Para Loreley este caso da cuenta de lo necesario que es la aplicación de una real Educación Sexual Integral (ESI), una pata más de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y no desde el lugar de la falta sino desde la diversidad.

Cómo será la diversidad que se vive y acepta en esta casa que Francesca aceptó que un nene que le gusta le diga que por ahora no quiere ser su novio porque gusta de otro nene, que Martina les diga a sus madres que no quiere embarazarse cuando sea grande sino que quiere adoptar.

“Por ahora todo es juego, pero hasta eso se amplía es este momento en esta familia, hasta jugando todos tenemos derecho a decidir”, dice Loreley la mujer con nombre de leyenda germánica, con familia de distintos colores pero que sin embargo espera que esta vez el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo finalmente sea ley.

Este artículo forma parte de la serie "Aborto: 15 años, 15 voces" que publica La Capital en el marco de los 15 años de la articulación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y en el escenario actual de debate en el Congreso de la Nación de los proyectos de ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

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