La Ciudad

Ocho años de prisión al conductor que chocó y mató en la zona sur

Para la Justicia fue un homicidio simple con dolo eventual. El hecho ocurrió en 2019 cuando el condenando manejaba a más de cien kilómetros.

Miércoles 07 de Octubre de 2020

El joven de 23 años que, mientras corría picadas con su auto en la zona sur, embistió y causó la muerte de Fabián Cragnolino en marzo de 2019 fue condenado ayer a cumplir 8 años de prisión efectiva y 10 años de inhabilitación especial para conducir vehículos, como autor responsable del delito de homicidio simple con dolo eventual, una calificación inusual para accidentes viales. Las cámaras que captaron el siniestro, los testigos, la habitualidad y ostentación del manejo imprudente y temerario del acusado inclinaron la decisión del jurado. “El imputado considera el hecho de ser peligroso al volante como un atributo que lo enorgullece”, recalcó el Tribunal del juicio.

A esa conclusión llegó el Tribunal del juicio oral y público que se desarrolló durante una semana y tuvo en el banquillo de los acusados a Gastón Abraham Dlugovitzki, conductor del auto Ford Focus que el 6 de marzo de 2019, a las 23.15 en San Martín y Garibaldi, atropelló a más de 120 kilómetros por hora a Cragnolino, de 43 años, padre de tres niños pequeños y residente junto a su familia en Ybarlucea.

Con la presencia en la sala de Julia, la viuda de Cragnolino, la hermana de la víctima, María Virginia, y un puñado de familiares, la jueza María Isabel Más Varela leyó el veredicto condenatorio acompañada en el estrado de su par Mariano Aliau, mientras que el tercer integrante del jurado, Rodolfo Zvala, siguió el trámite de manera virtual.

En absoluto silencio y con la cabeza gacha, Dlugovitzki escuchó el veredicto acompañado de su abogado defensor Ignacio Carbone. Más Varela anticipó una serie de argumentos que tuvo en cuenta el Tribunal a la hora fallar y que principalmente giraron en torno la temeraria y peligrosa conducta previa desplegaba por el acusado cuando se sentaba en su auto.

La jueza hizo hincapié en que la controversia pasó por “el elemento subjetivo en la aplicación de la figura del homicidio doloso o culposo”. Y aunque aclaró las dificultades de la prueba estuvieron en las cuestiones psicológicas que “no son observables”, sostuvo que “eso no significa que no sean verificables mediante el juicio descriptivo”.

Por eso repasó los más de 36 audios tomados del teléfono del conductor 11 días antes del siniestro. “Son una ostentación de lo peligroso y temerario de su manejo”, refirió Más Varela. Y puso como ejemplo una escucha donde Dlugovitzki le dice a un interlocutor: “Lo máximo que anduve en la calle fue a 200 clavados, sin frenar en ninguna esquina”. Incluso, en otro audio refiere: “Me lo llevé a las picadas al perro, iba manejando con una mano y tenía el perro con el collar. Esa fue genial. Me acuerdo que había ido por San Martín, viste, al palo. Le pegué hasta San Martín y 3 de Febrero”.

Para el Tribunal, “tanto el hecho de no frenar en las esquinas como el de manejar a alta velocidad con una mano, excede lo que podría considerarse un disfrute por la velocidad, de por sí censurable, ya que se erige lo riesgoso como algo atractivo”.

Indicó Más Varela que “el orgullo por su conducción temeraria se consagra en un audio donde el imputado dice: “Lo puse a uno arriba, me acuerdo. Y me dice: la concha de tu madre, hijo de puta, vamos a 200 rozando espejos. La puta que te parió, encima le daba con toda. Pasaba más o menos un dedo, medio dedo de los autos estacionados. Y del otro lado casi me comí el cantero”.

En otra escucha, el condenado se ufana de que agarró “todo contramano por Gálvez... ahí fue cuando lo clavé 2 gambas 30. Crucé Ayacucho sin frenar, venían los autos de los dos lados”. Por eso, la jueza remarcó: “No hay que se especialistas para advertir que el imputado considera el hecho de ser peligroso al volante como un atributo que lo enorgullece.

Al avalar la figura del dolo que apuntaló en el juicio la fiscal Valeria Piazza Iglesias y considerar las consecuencias de la conducta del imputado, los jueces indicaron que “la reflexión más emblemática en relación a las ínfulas por la conducción irracional” quedó de manifiesto en otra escucha: “No te freno en ninguna esquina. O paso de 120 a 140 rozando espejos, y eso es porque no le tengo miedo a la muerte. Si me muero, me muero, sonó agrandado pero no hay nadie como yo en ese sentido”.

Alardeaba de ir a más de 200 kilómetros

La fiscal Valeria Piazza Iglesias, que tuvo a cargo la investigación del accidente, se mostró satisfecha con la sentencia condenatoria. “Estamos muy conformes con el fallo que acogió la figura del homicidio simple con dolo eventual”, indicó tras la lectura del veredicto de la jueza María Isabel Más Varela en la sala 4 del Centro de Justicia Penal (CJP).

La funcionaria destacó que desde un primer momento la Fiscalía sostuvo que “no se trató de un mero accidente de tránsito, sino que fue un siniestro vial que, por las características y por la velocidad a la que conducía Gastón Abraham Dlugovitzki, quedó acreditado que como mínimo iba a 126 kilómetros por hora en una zona plenamente urbana, en el corazón de zona sur, una día de semana”.

Recordó como dato saliente que el día del siniestro, Rosario Central jugó un partido por Copa Libertadores. “San Martín al 4200 estaba poblada de gente. No fue un hecho aislado, Dlugovitzki venía repitiendo esas conductas desde hacía mucho, se acreditó con un video que se viralizó el fin de año de 2018, y en una serie de audios donde hacía alarde de la velocidad a la que conducía a más de 200 kilómetros por hora sin frenar en ninguna esquina”.

“El hecho de la habitualidad y la velocidad a la iba, hicieron que se representara el resultado que podía ocasionar”, cerró.

"La Justicia nos dio la espalda"

Para nada conforme con el monto de la pena, María Fernanda Cragnolino, hermana de Fabián, salió del recinto donde escuchó el veredicto visiblemente acongojada.

“La sensación es un poco de injusticia, vinimos acá buscando justicia por mi hermano, que era una persona ejemplar, padre de tres hijos, trabajador, pero se ve que su vida para la Justicia vale ocho años”. “Salió a matar, tenía un arma en sus manos y salió a matar. Esperábamos por lo menos que se lo condenara por la pena que había pedido de la Fiscalía (12 años), por lo menos para tener un poco de paz, para saber que se pueden hacer las cosas bien, pero en este país eso no sucede, la Justicia una vez más nos da la espalada”, indicó María Fernanda.

La mujer adelantó que los abogados querellantes van a apelar el fallo. Su cuñada y viuda de Fabián, Julia Coria, quien escuchó el fallo a no más de un metro del acusado de atropellar y matar a su marido, se retiró muy angustiada también y prefirió no hacer declaraciones.

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