En el marco de la Apertura de Sesiones Ordinarias del Concejo Municipal de Rosario, el edil Mariano Romero salió a cuestionar el rumbo de la gestión municipal y pidió poner en marcha una discusión abierta sobre el proyecto de ciudad. “Después de treinta años, el modelo de gestión que supo ser ejemplo a nivel nacional se transformó en una maquinaria burocrática encerrada en sí misma, consumida por sus internas y sin reflejos para reaccionar ante los cambios sociales”, afirmó.
En su diagnóstico, el concejal puso el foco en el desfasaje entre las transformaciones de Rosario y la respuesta del Estado local. “En estas tres décadas, la ciudad cambió, aumentó su población, sumó edificios de lujo y asentamiento irregulares, se volvió más desigual, más violenta, más compleja. Y el Estado municipal no cambió con ella. La Municipalidad sigue pensando su rol con una cabeza del siglo pasado”, enfatizó.
Romero sostuvo además que el oficialismo “está muy ocupado administrando el desgaste de la Municipalidad y descuida a Rosario”, y listó problemas que, según afirmó, impactan de forma cotidiana en la vida urbana: “los barrios están abandonados, el transporte público en la ciudad está en una crisis terminal y la salud pública municipal que fue modelo nacional, hoy se encuentra colapsada”.
“No queremos hacer caranchismo político ni negar lo que se hizo bien”, aclaró, “pero hay que decirlo: Rosario está más rota que hace diez años”. “El modelo ya no puede resolver los problemas de la ciudad y muchas veces su torpeza los agrava. Entonces intentan tapar con maquillaje las ruinas que ellos mismos generaron”, señaló el edil justicialista.
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En la misma línea, cuestionó la orientación general de las políticas del municipio y señaló que “ni siquiera sirve ya la vieja chicana de que se ocupan del Centro y tienen olvidados los barrios, porque hoy el abandono llega a todas partes. Las únicas propuestas del gobierno municipal para la ciudad parecen ser grandes eventos de cara al río pero ninguna solución de fondo para los rosarinos”. Y remató: “si este proyecto sigue funcionando, es por inercia. Si todavía hay gente que lo tolera, es por costumbre”.
El concejal también se refirió al contexto nacional y consideró insuficiente la estrategia del Ejecutivo local frente al gobierno de Javier Milei. “No dudamos de que el intendente tenga diferencias con Milei, pero no alcanza con diferenciarse en el discurso. Hace falta volumen político y un rumbo claro para defender Rosario. Y hoy eso no aparece”, sostuvo.
Hacia el cierre, Romero insistió con la necesidad de abrir una instancia de discusión amplia sobre el futuro de la ciudad. “Rosario necesita planificar a futuro y discutir ese proyecto colectivamente. Cómo integramos los barrios, cómo generamos trabajo, cómo garantizamos transporte, salud y seguridad. Fingir que todo está bien no es una opción. Pero la motosierra que todo lo destruye tampoco. Necesitamos animarnos a una alternativa”, concluyó.