En la antigüedad, los elefantes blancos eran considerados sagrados en Tailandia. Los reyes los coleccionaban o los regalaban por su rareza, pero no cumplían ninguna función productiva y eran carísimos de mantener. El término se utiliza en la modernidad en el sector inmobiliario, muchas veces (pero no únicamente) ligado a las obras públicas costosas e inconclusas que no producen beneficios sociales. Pero también para los edificios en construcción que permanecen durante décadas sin terminar y en el olvido, representando una carga financiera y no aportando nada a la vida del barrio más que afear la cuadra.
En Rosario hay muchos casos emblemáticos de elefantes blancos o "monumentos al pozo", para usar un término más local. En el centro hay unos siete, que si el transeúnte hace memoria y vence la ceguera que provoca la costumbre al borrar estos esqueletos de hormigón de la vista, recordará inmediatamente. San Juan y Dorrego, Güemes al 2100, Oroño al 700, San Juan al 1000, Ovidio Lagos y Güemes, San Martín al 500 y Juan Manuel de Rosas al 900 son sus ubicaciones. Se le puede sumar otro del sur, en Oroño y Circunvalación. Hoteles, edificios de viviendas y oficinas son los dos proyectos más comunes que quedaron abandonados.
¿Las razones de estas maravillas interrumpidas? En general, falta de fondos. Permisos. Quiebras. Fraudes. Incumplimiento de las normas constructivas. Problemas de papeles. Pero la del dinero suele ser la principal. Algunos están vacíos hace décadas. Otros, apenas algunos años. Pero todos amenazan con perpetuarse y fundirse con el entorno hasta hacerse invisibles, o hasta que un mago logre destrabar sus destinos burocráticos, de problemas familiares o de inyección de billetes.
Los emblemas
Hace casi dos años, La Capital realizó un informe relevando algunos de ellos. Solo dos registraron avances en todo este tiempo. Uno de los más conocidos es el de la torre que se erige en San Juan y Dorrego, en el terreno que supo explotar por años el lavadero Car Wash Milenio. Unos 12 años atrás, la firma Altos Allur SA obtuvo el permiso 2559/2011, que habilitó la edificación de 5.585 metros cuadrad os para un futuro hotel. El emprendimiento, que corría por cuenta de profesionales de la ciudad de Paraná, levantó altura rápidamente, pero nunca llegó a inaugurar. Tampoco avanzó desde 2022.
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Lo que iba a ser la sede del Iapos, en Ovidido Lagos y Güemes.
En Güemes al 2100, se repite un caso parecido. A principios de 2010 se construyó allí un edificio de 17 pisos que se presentaba comercialmente como Grand Hotel, pero nunca se avanzó más allá de la estructura de hormigón por una disputa entre los fiduciarios.
Uno de los casos que tuvo avances es el del Hotel Express, ubicado en la zona de Oroño y Circunvalación. Se construyó a los pocos meses de inaugurado el Casino City Center, con la promesa de un complejo de 80 habitaciones, salón de conferencias y cancha de tenis, pero registró nulos avances durante una década.
A fines de 2022 Howard Johnson anunció que se haría cargo de la inversión para terminarlo y sumarlo a su cadena. En enero de este año dijeron que estaba al 90% y abrían en 90 días. La obra está hoy en instancias de terminaciones, con un alto porcentaje de tareas ya ejecutadas. Al pasar por el lugar se observa actividad: hay personas trabajando en el interior, materiales acopiados en la parcela y vehículos de las personas que estarían trabajando en la misma.
En 2022 se presentaron en el municipio los responsables del emprendimiento Inn, que acumula más de 10 años sin avances en la zona de Oroño al 700. Aunque no se ve desde la calle por estar en el centro de manzana, ese también es un sitio que va camino a convertirse en "monumento al pozo" si no se concluye. Tampoco prosperó. Tenía permiso otorgado, pero hubo un problema entre la constructora y los vecinos, y con los planos de Catastro provincial. Hoy en día está en la Justicia.
En San Juan al 1000 hay otro edificio que luce parado desde 2014, donde estaba el histórico restaurante Rich. Allí iba a construirse un hotel. En febrero los nuevos inversores, la familia Di Santo (Micropack, shopping Paso del Bosque), anunciaron que la obra del nuevo proyecto de torre de viviendas, con espacios comerciales y un restaurante en el último pisaba, empezaría en abril. La Dirección de Obras Particulares de la Municipalidad no registra hasta hoy nuevas actuaciones ni trámites.
Otro muy conocido por todos los rosarinos es el del edificio propiedad del Instituto Autárquico de Obras Sociales (Iapos), ubicado en Ovidio Lagos y Güemes. Adquirido por el Estado a finales de la década de 1980 para dar una solución a la ubicación de la obra social en Rosario (problema que hoy ya no existe), nunca se utilizó debido a la falta de condiciones para habilitar su construcción. Todo sigue igual actualmente.
No aparecía en el informe de hace dos años lo que parecía un proyecto de edificio de viviendas en San Martín al 500 (casi Urquiza), frente al supermercado Dar. Son tres edificios, uno al lado del otro: uno está terminado y habitado, el del medio quedó abandonado por la mitad, y el de al lado, está terminado completo y sin ocupar. En algún momento cercano el municipio tuvo un contacto con interesados que prometían acomodar los papeles, ya que tenía inconvenientes legales, pero todavía no hubo avances.
Tampoco figuraba el edificio de Juan Manuel de Rosas al 900, en la misma situación de abandono desde hace muchos años. Es el que tenía en el frente un mural de Rodolfo Walsh que sufrió un hecho vandálico.
Parálisis permanente
Sobre las razones de la detención indefinida de estas obras, Ariel D'Orazio, referente de la Concejalía Popular. explicó que "en algunos casos son problemas de sucesión. Por ejemplo, muere el titular del terreno o de la firma, y no hay acuerdo entre los supuestos herederos, hay negociaciones que nunca se cierran, o entran en un proceso complicado para después obtener los permisos".
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En Dorrego y San Juan, donde funcionaba un lavadero, se construyó un edificio que no está finalizado.
En otros es por falta de inversión, o constructoras que van a la quiebra y eso genera la parálisis de la obra. "La empresa nunca más se recupera, y los que terminan perdiendo son los que invirtieron para tener su casa en esos lugares", explicó. Y recordó un caso muy emblemático en la esquina de Alem y Zeballos, frente al Hospital Provincial: "La empresa quebró, y muchos de los que habían comprado, como eran para vivir, se metieron. Después se metió un grupo de abogados un poco oscuros que se quedaron con varias propiedades. Uno incluso había estado preso por un desfalco al Banco Nación", detalló.
En otros casos se violan los permisos constructivos, en términos de avanzar sobre la vereda o algo por el estilo: "Entonces el municipio no le da la habilitación, paralizan la obra o quedan terminados sin poder ser habitados y no tienen la suficiente muñeca, cintura o influencia para lograr que se los habiliten o le ordenen la demolición de un piso, como sabemos que ha pasado en la ciudad de Rosario", dijo con ironía.
Hoteles fantasma
Puede notarse que en el listado hay varios hoteles que jamás se terminaron. Damián Auzunbud, secretario de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de Rosario, asegura que "es entendible dada la situación del país". Se trata de un sector muy golpeado, que viene de sufrir la pandemia y luego el problema de posicionamiento de la ciudad por la inseguridad, aunque nota mejoras respecto a este tema luego del esfuerzo y coordinación de los tres actores principales: Nación, provincia y municipio.
"Durante el 2024 se suma el tema económico que no es menor. La disminución del poder adquisitivo también influye. Estamos por debajo de los números de ocupación de prepandemia", detalló. El último informe público del Instituto Provincial de Estadística y Censo (Ipec) marca que la ocupación de habitaciones de la ciudad cayó, de noviembre 2023 a enero de 2024, de 47,8% a 32%. La comparación interanual muestra una cifra 5,8% menor que en enero 2023, siendo que se tomó en una fecha en la que todavía no había caído estrepitosamente la actividad económica del país.
"A nivel congresos y eventos estamos mejorando bastante en la captación. Hay que aclarar que el Covid-19 aceleró muchos cambios de hábitos: varios congresos son híbridos (algunos online en simultáneo) y los participantes vienen menos días", explicó. A eso se le suman muchos cambios de precios relativos como la gastronomía, energía eléctrica y gas que atentan contra la rentabilidad de los negocios al no poder trasladar a precios de venta todos los incrementos. "Estamos bastante lejos del índice IPC desde diciembre a la fecha en tarifas de venta", agregó.
En su lectura es que "en general las obras en algún momento se terminan, quizás con otros usos a los planteados originalmente". En hotelería, insistió, lo más importante es "ver cuándo se logra llegar al punto de equilibrio, es decir cuando los ingresos cubren los costos". Se trata de "una actividad con mano de obra intensiva, con todo lo que eso implica. El hecho de abrir significa que hay que cubrir los tres turnos, los 365 días del año. También es gran consumidor de electricidad y gas. Los costos fijos son muy altos, independientemente de la demanda de servicios", cerró.