Afortunadamente, las estaciones de servicios suelen ser lugares amables y de encuentro pese a la contracara que representaron las balaceras perpetradas en estos últimos días en Rosario. Incluso, transformar en escenario de anécdota entrañables para que se guardan en la memoria para toda la vida, como el caso de una mujer embarazada que este sábado dio a luz a su beba en el surtidos de YPF de Pellegrini y Perú, tras recibir asistencia de los playeros del lugar.
Sin dudas se trató de una historia con final feliz y llena de amor, que contrasta con tanta violencia que se vive por estos días en Rosario, donde la cantidad de muertos ya alcanzó los 2 centenares. Porque Lucía, la tercera hija de un matrimonio oriundo de Roldán, no aguantó a llegar al hospital y asomó su pequeña cabeza cuando sus padres iban lo más rápido que podían por Pellegrini rumbo al centro de la ciudad.
"Fue una experiencia muy linda", le comentó a La Capital, Fernando Morales, el playero que ayudó a la pareja roldanense mientras la mujer comenzaba a dar a luz en plena estación de servicios cuando apenas eran las 7 de la mañana.
En ese sentido, contó: "El papá se bajó pidiendo por favor que llamemos a emergencias y así hice. Entonces, cuando le estaba comentando la situación a la asistente y le rogaba que manden a una ambulancia, la mujer ya tenía el bebé encima".
"La asistente de emergencias me iba dando indicaciones mientras el papá hablaba con el obstetra. Fue todo muy rápido; el padre salió inmediatamente para el sanatorio y después vino un familiar a avisarnos que había salido todo bien".
"Soy padre de tres chicos y estuve en todos los partos, pero esto es la primera vez que me pasa", contó sorprendido Fernando.
En tanto, Darío , el flamante papá, comentó en Radio 2 que “fue una mezcla de pánico, susto, terror y alegría. Todo al mismo tiempo”, para agregar: “Salimos tranquilos, agarramos la autopista y nos demoramos un poco por los arreglos. Cuando estábamos llegando a Rosario mi mujer empezó con contracciones bastantes fuertes y empezó a avisar que no llegaba, cuando se quiso dar cuenta ya estaba sosteniendo a la bebé, yo iba manejando y sentí el llanto”.
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Entonces, fue allí que ante el imprevisto intentó mantener la calma en todo momento ya que iba con sus otros dos hijos en el asiento trasero. Por eso, al ver que no iba a llegar a la maternidad donde pensaban tener a Lucía, frenó en la estación de servicios y pidió ayuda.
Una vez que la situación estaba controlada y Lucía ya había dado los primeros llantos en señal de que estaba todo en orden, el matrimonio salió directo para la maternidad y recibió los primeros controles de rutina, que confirmaron que gozaba de buen estado de salud, al tiempo que acusó en la balanza 2.890 kilogramos.
“Fue una mañana de locos que, por suerte quedó en una linda anécdota que seguramente se la vamos a poder contar”, concluyó el flamante padre en el Roldanense.