150 años de La Capital

Las mejores tapas del diario reunidas en un libro

La Capital recopila hoy en un ejemplar, junto con la edición impresa, una radiografía de la sociedad rosarina.

Miércoles 15 de Noviembre de 2017

"Gran concierto a beneficio del hospital municipal, que se hará en la casa de José Caminos, al costado de la iglesia". "Ingresaron siete cajas de cigarros para Casas y Tietjen, doce tercerolas de aguardiente para Otero Hermanos, 15 bolsas de café para B. Borzone, y 840 piezas de madera de roble para A. Muzzio". Esas dos informaciones, entre tantas otras que hoy llenarían de asombro a los lectores, aparecieron en la edición de La Capital que agrupaba el lunes 28 y el martes 29 de septiembre de 1868. Una época en la que el desarrollo de los acontecimientos estaba despojado de la espectacularidad y el golpe de efecto que acompaña indefectiblemente a cada hecho actual. Tiempos en que la vida pasaba morosa y en que las transformaciones, paulatinas, profundas, tenían al diario como protagonista excluyente.

Así, sumergirse en los 150 años de historia de La Capital, resumidos en un libro, supone una experiencia que muestra de primera mano el largo recorrido de los rosarinos para tener una urbe cosmopolita, potente generadora de bienes y servicios, que pondera el desarrollo cultural científico y que, aún con el paso de dirigentes de distintos signos políticos, volcó ingentes recursos para la asistencia social.

Rosario fue una de las primeras ciudades del interior del país en tener tranvías, telégrafo ("Las columnas de un diario no bastan la magnitud e importancia de ese rayo de luz de la civilización moderna en que supo inspirarse el genio yankee" publicó el diario el 3 de mayo de 1869), líneas telefónicas después, escuelas y hospitales estatales.

Diario especial 150 años

Visionario

Ovidio Lagos fue un visionario en toda la regla. Supo instalar rápidamente su marca en la sociedad rosarina, y sostenerla con el paso de los años en medio de una feroz competencia. Los cambios de sede del diario, la incorporación incesante de la mejor tecnología de la época y la inversión en recursos muestran que el fundador de La Capital tenía claras las reglas del negocio que todavía hoy resultan necesarias para alcanzar el éxito.

En ese marco, La Capital se ocupaba de todos los estamentos de gobierno (ciudad, provincia y nación) y las corrientes políticas y económicas imperantes, pero además mostraba gran cercanía a la vida diaria de los vecinos. Y también perseguía la máxima que establece que un diario debe abocarse, en forma constante, a campañas que mejoren la realidad inmediata de su ámbito.

En ese sentido, Lagos acompañó e impulsó los esfuerzos de las entonces llamadas fuerzas vivas para la construcción de colegios, hospitales, asilos, museos, teatros, para la ampliación de diversos servicios esenciales (como el tendido de vías del trama, inaugurado en 1872), alentando la creación y funcionamiento de instituciones privadas (como el Centro de Comercio, luego Bolsa de Comercio, o la Federación Agraria) que después se transformaron en referentes de fuerte peso nacional.

De la misma forma, no escaparon a su filosa pluma los gobernantes que atentaron contra los intereses de la ciudad ni los funcionarios ganados por la molicie.

En pocos años, Ovidio Lagos logró que su diario entrara en todas las familias de la ciudad y de la región, estrategia que siguieron sus descendientes (Lagos falleció el 14 de agosto de 1891). El sábado 29 de noviembre de 1924, en un gran aviso en la página 6, el diario daba a conocer su firme expansión en el mercado, siendo el de mayor tirada del interior de la República. "El éxito que ha alcanzado La Capital al entrar en sus 58 años de vida la consagra como uno de los más destacados organismos periodísticos del país". Por esos días publicaba su primera tira humorística diaria, "El pequeño Tartarín (Jaimito)".

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La antigua rotativa de La Capital se exhibe hoy en el Museo del Diario, en Sarmiento 763.
La antigua rotativa de La Capital se exhibe hoy en el Museo del Diario, en Sarmiento 763.

Pionero

El diario fue el primero en cubrir una marcha en celebración de la Fiesta Internacional de los Trabajadores (1890), en tener un avión propio con el logo de La Capital escrito en sus alas, nave que utilizaba para lanzar desde el aire flores en los cementerios en las celebraciones de los Fieles Difuntos. También prestaba asistencia médica gratuita a los abonados por medio de un plantel de especialistas en distintas ramas que atendían en sus consultorios; para ese servicio, se había designado un médico auditor que atendía en una oficina de Administración y autenticaba las órdenes de asistencia.

"No escaparon a la filosa pluma de Ovidio Lagos los gobernantes que atentaron contra los intereses de la ciudad"

El peso específico del diario en la sociedad rosarina quedó patentizado en un hecho desgarrador: en la edición del miércoles 19 de mayo de 1915 se informaba: "Ayer, a las 4 y 10 de la tarde, Atanasio G. López, de 64 años, domiciliado en la calle Buenos Aires 2311, puso fin a su existencia descerrajándose un tiro de revólver en el parietal derecho. Ignorando la procedencia, ayer a las 3 de la tarde, un menor que tampoco conocemos, llegó a la administración de este diario y sin inquirir nada dejó una carta sobre el mostrador, desapareciendo inmediatamente. En el sobre se leía «Señor Director de La Capital. Sarmiento 767. Rosario». Esto estaba escrito con tinta y dando vuelta el sobre, con lápiz, estaba la siguiente inscripción: «Dentro de una hora se producirá el suceso».

A las 16.05 López ingresó a la armería que Carlos F. Sacco tenía en San Martín 1074 y se encontró con el hijo del propietario, Carlos, a quien le dijo que quería comprar un revólver. Se decidió por un Smith Wesson calibre 38 especial, con balas y todo. Luego solicitó un revólver para dama, y mientras el armero se dirigía a un estante, López se descerrajó un tiro en la cabeza". Sorprende la publicación de la imagen del suicida luego del suceso, tal como se estilaba respecto de los fallecidos en situaciones violentas.

Los avisos

Desde los avisos publicitarios se puede tener una acabada percepción de los cambios en la ciudad.

El comercio y los servicios de la ciudad pasaban por los avisos clasificados de La Capital, lo que llevó a que el diario los llevase en tapa por cien años. Recién el 16 de noviembre de 1967 aparecería por primera vez una primera plana con las noticias más importantes. Entre tanto, en distintas épocas se utilizaron recuadros en el margen inferior para anunciar con titulares las noticias más importantes.

Esa modalidad se adoptó durante las grandes contiendas, como la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial. Las cabezas informativas hacían hincapié en el entorno del nudo de la noticia antes de exponerla explícitamente. Precisamente durante esa última contienda la escasez de papel impuso un cambio dramático en la formulación de los materiales, dándose prioridad a la exposición de los sucesos en forma despojada, con poco o ningún viso literario. Algunas ediciones llegaron a salir con cuatro páginas sábana, y por lo general no superaban las ocho.

Transformaciones

La última gran transformación del diario se dio el sábado 25 de julio de 1998. El día anterior, la última edición en formato sábana, se informa en tapa: "Hoy, viernes 24 de julio de 1998, La Capital se publica por última vez en el tradicional formato sábana de sus 130 años de existencia. Desde la edición de mañana los lectores se encontrarán con un nuevo formato más chico, moderno y con páginas a color. El cambio no sólo se limita al formato. La Capital pone en marcha una moderna rotativa comprada en Inglaterra e instalada en su nueva planta impresora de Wheelwright y Santiago. Con la nueva máquina offset —una Goss Urbanite— la impresión del diario será de óptima calidad", se informaba.

"En pocos años, Ovidio Lagos logró que su diario entrara en todas las familias de la ciudad y la región"

También se destacaba que el diario había sido impreso con el formato sábana desde 1937 en su edificio de Sarmiento 763 "con una rotativa que cumplió largamente su ciclo de vida, pero que permitió a lo largo de décadas que los rosarinos contaran con una información objetiva de la realidad local, nacional e internacional".

Con esta última rotativa se imprimieron las informaciones sobre los saqueos, los atentados a la embajada de Israel y a la Amia y la explosión que derribó el edificio de Salta 2141. Y también de esa máquina, el sábado 1 de julio pasado se imprimió en tapa el título "¡Si, quiero!" sobre una foto de Lionel Messi y Antonela Rocuzzo fundidos en un abrazo tras la ceremonia de casamiento.


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