La ciudad

La Justicia abrió una investigación por los incidentes en el Concejo

Tarifa caliente. El intendente habló de disturbios "premeditados" tras la aprobación del aumento del boleto. Buscan dar con los responsables de la revuelta. Ediles, a disposición de la pesquisa

Sábado 02 de Agosto de 2008

La jueza de Instrucción de la 1ª Nominación, Roxana Bernardelli, abrió una investigación de oficio y solicitó ayer a la policía la remisión de elementos de prueba vinculados con los graves incidentes registrados el jueves pasado en el Concejo Municipal a raíz de la aprobación del aumento del boleto a 1,60 peso. En tanto, el intendente Miguel Lifschitz repudió los disturbios internos y externos con epicentro en 1º de Mayo y Córdoba, a los que consideró "premeditados". También aclaró que el precio del pasaje "no se volverá a tocar" en lo que resta del año (ver aparte).

Buscando identificar a los responsables de la revuelta, la magistrada pidió a la comisaría 1ª reunir pruebas sobre lo ocurrido adentro y en inmediaciones del Palacio Vasallo, incluyendo las filmaciones de la accidentada sesión y otros registros de distintos medios de comunicación.

La investigación es por daño agravado, según determina el Código Penal, figura que contempla penas a aquellos que destruyan la propiedad pública (en este caso un edificio de valor histórico y patrimonial) con el objeto de impedir el desempeño de la autoridad.

Arreglos. El presidente del Concejo, Miguel Zamarini, explicó a La Capital que la restauración del añejo portal de madera que da a 1º de Mayo, quemado por un neumático encendido, demandará casi un año. También se rompieron vidrios y mobiliario urbano.

Zamarini confirmó que varios ediles ya se pusieron a disposición de Bernardelli. Pero la labor de la jueza podría abarcar las lesiones sufridas por cuatro policías durante el tumultuoso desalojo de los palcos.

El ministro de Seguridad provincial, Daniel Cuenca, ratificó que no hubo orden de reprimir. "Respondimos con instrumentos legales", graficó. Militantes del Polo Obrero y de la Agrupación de Lucha por los Derechos de los Estudiantes (Alde) habían denunciado agresiones de "policías de civil y concejales".

Lifschitz, a su turno, aclaró que los incidentes "no fueron funcionales a la Municipalidad" y estimó que "el 99 por ciento de los rosarinos rechaza estas expresiones de intolerancia". Sobre la investigación en marcha, alertó que "se vio con nitidez a los que alentaron los hechos de violencia".

Entonces aludió a un accionar premeditado: "Dirigentes de estos grupos políticos identificados habían advertido que iban a tratar de impedir la sesión y llevaron elementos para hacerlo. No sé si atrás de esto existen otros personajes".

Sin embargo, el jefe del Palacio de los Leones tomó distancia de lo ocurrido el miércoles en Córdoba, donde la reacción de manifestantes contra la modificación de las leyes jubilatorias y la represión dejaron varios heridos.

El concejal oficialista Juan Rivero, tildado de "traidor" por las barras al dar quórum y optar por la abstención, no se guardó nada. Y les enrostró a los detractores su irreprochable historial en defensa de los derechos humanos (pasó por el centro clandestino de detención que funcionó en la ex Fábrica de Armas Domingo Matheu).

"A las agresividades de niños muy niños y jóvenes muy jóvenes que planteaban la traición a los desaparecidos les respondo que mi abstención nada tiene que ver con un tema tan profundo y delicado para mí", destacó. Asimismo, en declaraciones a LT8, relativizó la representatividad de esos grupos universitarios: "Tal vez nunca tomaron un ómnibus. Sería bueno que vayan a los barrios".

Voceros del Movimiento Evita, en tanto, desligaron al justicialismo del final abrupto de la sesión al sostener que "los que saltaron al recinto están claramente identificados con otras fuerzas, en todo caso funcionales al oficialismo municipal".

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