La ciudad

La explosión en el Laboratorio Apolo pone bajo la lupa judicial a los gerentes

Hoy les imputarán a cuatro de ellos los delitos de estrago culposo agravado y lesiones graves culposas, tras el estallido de una caldera de la planta.

Martes 23 de Octubre de 2018

La jornada de hoy puede ser clave en el proceso de investigación judicial de la explosión en el Laboratorio Apolo, que sacudió la madrugada en el barrio Tablada el 27 de junio de 2016. El siniestro dejó cinco heridos de gravedad, uno de ellos con quemaduras en más de la mitad del cuerpo, y dos propiedades convertidas en escombros. La Fiscalía, a cargo de Walter Jurado decidió ampliar las acusaciones y le imputará hoy a otras cuatro personas la figura legal de "estrago culposo agravado" y "lesiones graves culposas", en carácter de autores.


Vale recordar que hasta ahora, a más de dos años de la tragedia, el único acusado por esta explosión es el jefe de mantenimiento de le empresa, y que durante el desarrollo investigativo la Fiscalía presume que el siniestro que causó cinco heridos graves y destruyó dos casas linderas, se dio por un "descuido humano" en la aplicación de las normas de seguridad, que produjo una falla en una de las calderas utilizadas para producir suero fisiológico, y en esa línea está encaminando las acciones correspondientes.

La audiencia imputativa se realizará hoy, a las 13, en la sala 4 de la Oficina de Gestión Judicial del Distrito 2, de Rosario; y este acto representa un avance muy importante en el proceso judicial de esta causa que conmocionó a la sociedad rosarina.

Marcelo F. es uno de los que será imputado hoy. Cumplía funciones de gerente dentro de la empresa Laboratorio Apolo S. A. Lo acusan de no cumplir con su deber de organización, vigilancia, distribución de funciones y selección de personal calificado para llevar adelante las tareas de conservación, mantenimiento y control de las calderas existentes en las instalaciones del laboratorio, en todos los turnos de trabajo. También de no ordenar inspecciones periódicas por medio de profesionales idóneos sobre la caldera siniestrada, entre otras desatenciones e irresponsabilidades.

También por el mismo delito imputarán a Damián G., quien a entender de la investigación, cumplía funciones de "encargado del laboratorio" y "dueño" o "socio gerente".

Lo acusan de haber causado por negligencia e inobservancia de los reglamentos y deberes a su cargo, la explosión de una caldera perteneciente al laboratorio, mientras el mismo se encontraba en pleno funcionamiento.

También se le imputa una conducta negligente e imprudente, ya que ejercía la dirección de la empresa y omitió cumplir con sus deberes y responsabilidades.

En tanto, también fue apuntado Ariel G., quien desarrollaba funciones de gerente en esa firma, y al que acusan de haber causado por negligencia e inobservancia de los reglamentos y deberes a su cargo, la explosión de esa caldera. En esta instancia, se le reprocha penalmente su acción negligente e imprudente, en carácter de dueño o socio gerente de la empresa.

Por su parte, también estará imputada Marcela V., en su carácter de presidente de la empresa Laboratorio Apolo S.A., por no cumplir con su deber de organización, vigilancia, distribución de funciones y selección de personal calificado para llevar adelante las tareas de conservación, mantenimiento y control de las calderas, en todos los turnos de trabajo.

De esta manera, queda claro que las nuevas imputaciones se direccionan sobre personas con altos cargos dentro de la empresa investigada.

Siniestro

Con estas novedades, la investigación judicial sobre el funcionamiento de la planta productora de sueros medicinales puede llegar a tomar nuevos impulsos. La intención del juez Luis María Caterina es establecer responsabilidades alrededor de la caldera que durante la madrugada del 27 de junio de 2016 voló por el aire y salió despedida por los techos del laboratorio ubicado en Alem 2967.

El informe técnico sobre la dinámica del siniestro realizado por los especialistas convocados por la fiscalía (un ingeniero mecánico experto en higiene y seguridad y un técnico electromecánico) concluyó que el siniestro se desató por un "descuido humano".

Según la hipótesis de la fiscalía, no fue una falla de la caldera lo que causó el siniestro sino una "serie de irregularidades sobre los mecanismos de seguridad" necesarios para el funcionamiento del aparato, entre otras la no existencia de personal idóneo al momento de la explosión.

El siniestro movilizó a los vecinos del barrio Tablada, que desde hace tiempo denunciaban irregularidades en el funcionamiento del laboratorio. Y, de la misma manera, también puso en cuestión los permisos para que una planta fabril se estableciera en ese lugar y una oscura trama de negocios detrás.


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