Rosario recibió anoche el 2008 con una verdadera fiesta popular al aire libre y
bien cerca del río Paraná. Convocada por la Municipalidad, la propuesta consistió en una nutrida
caravana naútica teñida de blanco, miles de mensajes de paz de los ciudadanos y un espectáculo de
fuegos artificiales de alto impacto.
Sobre las 20.30, y aún bajo el sol, el gobernador Hermes
Binner, el intendente Miguel Lifschitz, funcionarios de los gabinetes provincial y municipal y
legisladores nacionales y santafesinos, entre otros, abordaron el barco Ciudad de Rosario desde
Costa Alta.
Al frente de la caravana, y a modo de nave insignia, se
ubicó un velero literalmente copado por una batucada, cuyos integrantes lucieron remeras blancas
con el logo MR, la marca registrada del municipio.
Pocos minutos después, a la altura del balneario La
Florida, centenares embarcaciones fueron acoplándose a la denominada "Caravana de los deseos"
haciendo sonar sus bocinas. Las naves representaban a los clubes náuticos, guarderías y al Foro
Deportivo Rosario, con el apoyo de Prefectura Naval Argentina.
Casi todos, funcionarios y navegantes, vistieron prendas
blancas, la consigna de la convocatoria. La excepción la dio Binner, quien optó por una camisa
celeste mangas cortas.
Desde la costa, los rosarinos también saludaron manos en
alto el arranque de la caravana. Muchos aprovecharon (cámaras y celulares en mano) para tomar una
instantánea de la colorida convocatoria. Y hubo respuesta del gobernador, desde la terraza superior
del barco, y del intendente, apostado en el balcón abierto inferior.
Tras los saludos, Lifschitz deseó a todos "un año de
construcción y paz". Luego de varios minutos de navegación bordeando la ribera del Paraná, las
embarcaciones llegaron al sector donde está emplazado el Monumento Nacional a la Bandera.
Desde temprano miles de rosarinos fueron poblando el parque y el
Patio Cívico. Desafiando al calor, y la mayoría cumpliendo la premisa de lucir ropa blanca,
familias enteras y jóvenes (en grupo o en pareja) llegaron portando termos y mates, botellas de
gaseosas o jugos y hasta algún que otro porrón. Y no faltaron las clásicas sillitas plegables o
reposeras para disfrutar del espectáculo confortablemente.
Otra de las atracciones fue la instalación de un cofre en
el parque para que las personas pudieran acercar sus deseos para el 2008. "Yo pido paz", dijo
Milena, de 8 años. "También trabajo para mi viejo", interrumpió Agustín, de 14.
La espera fue matizada con mucha música (el "Tema de
Rosario" de Lalo de los Santos fue el más escuchado) y la voz de los locutores que preanunciaban
"una fiesta de fin de año sin precedentes". En tanto, los balcones de los edificios aledaños al
Monumento se convirtieron en privilegiadas plateas.
A las 21.55 un estruendo conmovió a la ciudad. Fue el inicio de un imponente
show de fuegos que, durante 15 minutos, deslumbró y llenó de color a todos los rosarinos.
Con el brillo de los fuegos en los ojos, Paula, de 7 años, dibujó
una sonrisa y apretó fuerte el brazo de su padre. La mejor postal del año que despunta. l