En solo tres años, la firma mendocina El Cacique pasó de ser la novedad en el transporte urbano de pasajeros al foco de las quejas y reclamos de los usuarios. Para dar servicio, solamente tiene una treintena de unidades propias mientras que alquila el resto de los coches a operadores del sistema. Debería poner en la calle 124 colectivos, pero está a un paso de su salida de Rosario. Por estas horas, la Intendencia y la concesionaria mantienen febriles negociaciones para llegar a un primer escenario: salida consensuada sin litigiosidad, para luego ver si Rosario Bus y la estatal Movi pueden absorber operativamente el espacio que quedará vacante. El tema son los costos, y la situación financiera de lo que quedará del sistema, otro dato que agrega incertidumbre.
La idea es ir “por las buenas”. De no ser así, las variables se multiplican: acciones legales y una convocatoria a otras empresas para sostener la prestación, además de un sondeo más allá de la Circunvalación. En el Palacio de los Leones ven una oportunidad en dar un salto de calidad y buscan apurar una solución que frene el costo de los reclamos que le produce a la gestión.
Son momentos críticos para la continuidad del transporte tal como se puso en marcha allá por enero de 2019. Particularmente para El Cacique, la firma a la que en agosto de 2018 la gestión socialista le otorgó la zona dos del sistema por un plazo de 10 años.
“Les estamos exigiendo la prestación del servicio según contrato, ni más ni menos. Concentran el 90 por ciento de las quejas”, dijo en reserva una alta fuente del gobierno municipal, para agregar: “Tienen una flota propia de no más de 35 coches, le alquilan a los otros concesionarios y totalizan algo más de 100 unidades, pero no están llegando a responder. La mejor opción es un acuerdo mutuo para su salida”.
Pero a la hipótesis deseada del apretón de manos que selle la retirada del grupo mendocino, los asesores jurídicos del Ejecutivo van acumulando documentación para la opción litigiosa y miran con lupa cada artículo del contrato de concesión.
“Buscamos un consenso, pero, llegado el caso, iremos a fondo. Si optamos por ceder las líneas de este operador al resto hay que analizar quiénes la asumen. Es una opción potable, pero la Movi era una firma estatal testigo, no un jugador mayoritario”, soltó otro funcionario de alto rango.
¿Podrá hacerse cargo Rosario Bus, con los costos de una Argentina inflacionaria, y con poco margen de maniobra? ¿La Movi tiene robustez financiera para ampliarse?
Hasta anoche, la línea de trabajo era garantizar la continuidad del servicio, salida pactada y evitar convocar a otros actores. No habría mucho interés en que dos empresarios fuertes de la capital provincial (y uno con marcada impronta política) desembarquen en Rosario.
“Sea cual fuere la resolución, hay que entender que de este conflicto hay que salir con refuerzos y una mejora del sistema, es aprovechar la oportunidad”, dijeron en despachos oficiales, pero coincidieron en actuar sin mucha dilación en el tiempo. “El Cacique no cumple lo exigible y nos tenemos que comer el costo de que el sistema funciona mal”, ahondaron.
Un vocero fue más preciso. “Ellos plantean que las respuestas a los incumplimientos no las tienen, no dan señales que van a mejorar, sino cómo se van. No estamos lejos, ya entramos en tiempos de definición”.
El Cacique tiene 400 empleados en la ciudad, entre choferes, áreas técnicas y administrativas. Como ya ocurriera en las múltiples crisis y cambios en la historia del transporte rosarino, el gremio de los choferes (UTA Rosario) marcará la cancha para que se mantenga la antigüedad de los trabajadores en caso de ser absorbidos por otras firmas.
Ruido en el Frente
En el Palacio Vasallo aún resuenan los ecos de las declaraciones del concejal javkinista Ciro Seisas. El periodista puso el dedo en la llaga cuando habló de inconsistencias en la gestión socialista a la hora de adjudicarle a la firma mendocina un área de la ciudad.
Las huestes políticas del intendente se quejan del “regalito” que le dejaron a Pablo Javkin a pocos meses de culminar la gestión de Mónica Fein y su secretaria de la Movilidad Mónica Alvarado: una acusación que enfurece al socialismo, y cuyo malestar se percibe a ambos lados de esta grieta generada en el Frente Progresista.
Una concesión marcada por los cruces epistolares
El cruce “epistolar” entre El Cacique y la Intendencia no es nuevo, sino que a poco de hacerse cargo de la zona dos de la ciudad empezó a evidenciar dificultades, más aún con el avance de la pandemia.
En septiembre de 2020 la firma había planteado extinguir el contrato de mutuo acuerdo. Y en octubre del mismo año, la empresa advirtió públicamente que con los subsidios llegaban con lo justo a cubrir la masa salarial y argumentaron que les hacía falta un aporte extra para el mantenimiento de las unidades y la carga de combustible.
Fueron al menos dos cartas que cobraron trascendencia. Una en septiembre y otra en octubre. La primera misiva, elevada tanto al Ente de la Movilidad como al intendente Pablo Javkin propusieron extinguir el contrato de mutuo acuerdo o gestionar una compensación económica que les permita seguir operando con normalidad en la ciudad.
Y no solo eso. Dejaron en claro que el 31 de octubre de 2020 era la fecha límite hasta la que podían garantizar el funcionamiento de sus unidades acorde al pliego del transporte urbano. Y si no se compensaba en forma extraordinaria a El Cacique se comenzaría a limitar la cantidad de unidades que circulan por la ciudad.
En las notas, la concesionaria aseguraba que se encontró con “serias dificultades para lograr un correcto equilibrio en la ecuación económico-financiera” desde el inicio del contrato de concesión, que “se profundizó” por las numerosas medidas de fuerza y por la menor circulación de personas debido a la pandemia.
Ya en julio de 2020, la firma mendocina devolvió 50 unidades cero kilómetro por no poder afrontar los pagos, debido al cóctel de crisis y pandemia. Mercedes Benz le había adelantado coches a pagar durante este año por financiamiento directo, pero como la situación económica se complicó acordaron devolverlos.