Las jugueterías de Rosario cerraron la temporada del Día del Niño con un balance negativo y estiman una caída de alrededor del 10% en las ventas respecto del año pasado, en un escenario marcado por el parate del consumo y por cambios en los hábitos de las familias. Desde el sector señalan que la menor cantidad de chicos por hogar, el avance de las pantallas, la competencia de las ventas online y el crecimiento de los comercios que ofrecen productos importados se suman a las dificultades económicas.
Diego Cuenca, presidente de la Cámara del Juguete de Rosario, explicó que todavía no cuentan con un relevamiento estadístico completo de todos los comercios, pero que las conversaciones con los comerciantes permiten anticipar un resultado negativo. "Las ventas no fueron buenas", señaló, y estimó que la baja en Rosario estará "alrededor del 10% respecto del año pasado".
Consumo geográfico
El ticket promedio se ubicó en torno a los $40.000 en las jugueterías, aunque Cuenca señaló que en los shoppings pudo ser algo superior. El comportamiento, además, no fue uniforme en toda la ciudad: la ubicación del comercio tuvo incidencia directa en el resultado de la fecha, con diferencias entre los locales barriales, los del centro y los ubicados en grandes centros comerciales.
"Difiere mucho dónde está cada uno, porque no todos se movieron de igual manera. Los pueblos y los centros urbanos tuvieron rendimientos distintos. Un local en un barrio quizás lo sufrió más, el del centro un poco menos y a los que están en los shoppings tal vez les fue mejor", explicó el titular de la Cámara del Juguete.
A diferencia de otros años, el Día del Niño no tuvo un producto que se destacara particularmente por encima del resto ni que haya generado faltantes en los comercios. La demanda estuvo relativamente concentrada en los personajes y productos vinculados a franquicias conocidas, pero no hubo un artículo que se convirtiera en el gran protagonista de la temporada.
"No fue muy variado. Siempre los personajes reaccionan, pero no tuvimos un artículo con faltante", señaló Cuenca.
El dato también permite observar una diferencia respecto de temporadas en las que determinados juguetes o personajes se convierten en fenómenos de ventas y obligan a los comerciantes a reponer mercadería constantemente. Esta vez, en cambio, la demanda estuvo más repartida y sin grandes saltos de consumo.
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Competencia
El sector también observa que la competencia ya no se limita a otras jugueterías. Los bazares, las casas de importación, las grandes superficies y las plataformas de venta online participan cada vez más de un mercado en el que antes las jugueterías tenían un lugar mucho más definido.
"Todos nos sacan ventas, es importante, pero aún no lo tenemos medido", reconoció Cuenca. A eso se suma que las propias jugueterías también incorporaron la venta online, generando un escenario en el que los comercios terminan compitiendo entre sí por el mismo consumidor.
Para el dirigente, sin embargo, las dificultades del sector exceden la competencia comercial. "La juguetería tiene un montón de cosas intrínsecas", señaló, y enumeró entre los factores que explican la caída de las ventas la menor natalidad, el uso creciente de pantallas y el parate económico. "Las ventas vienen cayendo año tras año. Es un número duro que no se puede soslayar", planteó.
Otro de los cambios que atraviesan al sector es la composición de la oferta. Según Cuenca, aproximadamente el 70% de los juguetes que se comercializan actualmente son importados, mientras que el 30% restante corresponde a producción nacional.
La mayor presencia de productos importados convive con la expansión de comercios de otros rubros que también ofrecen juguetes y artículos infantiles. Para las jugueterías tradicionales, el desafío es sostener su diferencial en un mercado cada vez más amplio y fragmentado.
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Menos movimiento
Miguel Rucco, comerciante y referente de calle San Luis, también describió la jornada como negativa. "Fue medio malo la verdad. El año pasado ya no había sido bueno, y este fue peor que el de 2025", señaló.
Aunque durante este domingo observó más movimiento del esperado, aseguró que no hubo el nivel de circulación que históricamente acompañaba a la fecha. "La gente no se movilizó tanto, no se armaron colas como en otro momento", describió.
Para Rucco, el fenómeno no puede explicarse solamente por la situación económica. El Día del Niño también está atravesado por cambios en las costumbres familiares y demográficas, con hogares que tienen menos chicos y una mayor presencia de la tecnología en el tiempo libre de los menores.
"El regalo es un presente. El Día del Niño sufre los cambios de costumbre. Ticket bajo, familias con menos niños, menos natalidad, la tecnología, la economía", enumeró.
El desafío de las jugueterías
En ese contexto, los comerciantes remarcan que las jugueterías tradicionales todavía cuentan con herramientas para diferenciarse de otros canales de venta. El asesoramiento, la posibilidad de probar y conocer los productos y la atención personalizada aparecen como parte de una experiencia que los comercios buscan preservar.
"En las jugueterías te asesoran, aconsejan, sugieren, atienden para que la experiencia de compra sea mejor y el servicio post venta o el cambio de producto sea más fácil", destacó Rucco.
El comerciante también puso el foco en otro aspecto que el sector considera central: la importancia del juego frente al avance de las pantallas. En un mercado donde las familias tienen cada vez más alternativas para entretener a los chicos y donde el consumo se encuentra condicionado por los ingresos, las jugueterías buscan sostener el valor del juego como argumento para recuperar protagonismo.
Así, el balance del Día del Niño vuelve a encender una señal de alerta para el sector: menos ventas, tickets contenidos y una competencia que se amplió mucho más allá de las jugueterías, en un mercado que además enfrenta cambios demográficos y culturales que pueden tener efectos de largo plazo.