Créditos universitarios en la UNR: Ingeniería será la primera facultad en aplicar el cambio
La reforma busca que los planes de estudio reflejen el tiempo real que demandan las materias y no sólo las horas en el aula. Cómo funcionarán los créditos
La Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
La Universidad Nacional de Rosario (UNR) avanza en un cambio estructural que busca corregir una de las distorsiones más persistentes del sistema universitario: la brecha entre la duración teórica de las carreras y el tiempo real que implica terminarlas. Con la incorporación del sistema de créditos universitarios, que empezará a regir en la casa de estudios a partir de 2027, la institución busca medir con precisión la carga académica total de cada materia y evitar planes de estudio sobredimensionados que, en los hechos, alargan la trayectoria estudiantil más allá de lo previsto. En ese proceso, la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (FCEIA) se adelantó y se convirtió en una de las primeras en comenzar a aplicar la reforma.
La meta es que las carreras mantengan la calidad y los contenidos esenciales, pero que su diseño contemple el esfuerzo real de quienes las cursan. El nuevo esquema obliga a revisar cuánto tiempo demandan las asignaturas fuera del aula, ajustar la planificación docente y construir trayectos más razonables y acordes a los plazos establecidos.
El crédito académico, según el nuevo esquema nacional, representa entre 25 y 30 horas de dedicación total del estudiante. Ingeniería optó por el máximo. “Cada crédito en nuestro caso equivale a 30 horas de trabajo del estudiante”, explicó a La Capital el decano de la FCEIA, Mauro Soldevilla, quien definió el cambio como una oportunidad para comprender con mayor precisión cuánto esfuerzo real demanda cada asignatura. “Pocas veces los docentes reflexionamos sobre ello, y cuando lo intentamos siempre subestimamos el tiempo que necesita el estudiante para aprobar”, señaló.
Según detalló, el estudiante tendría una idea más cercana a lo que deberá dedicarle a cada asignatura. Como contrapunto, la gestión académica podrá monitorear ese esfuerzo, revisando también las exigencias. Se espera que con 9 mil horas dedicadas al estudio, es decir, 300 créditos, un alumno de las ingenierías pueda graduarse.
La implementación del sistema de créditos en la Facultad de Ingeniería desde 2026 no modifica la estructura tradicional de las carreras: “Cada plan de estudios sigue teniendo sus asignaturas, que además de las horas de clase, ahora incorporan créditos”, señaló Soldevilla. Las materias se aprobarán del mismo modo que antes, de forma individual, pero cada una reflejará el tiempo total de dedicación del estudiante. En el tramo de materias electivas, precisó, los planes contemplan 15 créditos que podrán completarse a través de diversas actividades: desde proyectos de investigación y extensión, hasta cursado de materias con distinta carga crediticia.
Un cambio que redefine el tiempo universitario
Hasta ahora, los planes de estudio de la UNR, como los de la mayoría de las universidades argentinas, se organizaban casi exclusivamente en función de las horas de cursada. El nuevo modelo busca capturar la trayectoria completa: las clases, el estudio en casa, la preparación de parciales y finales, la lectura de bibliografía, las prácticas en laboratorio, los trabajos grupales y las presentaciones.
Para Soldevilla, esta mirada integral permite algo que la universidad argentina históricamente evitó medir: “Las horas reales que implica aprender”. No se trata sólo de ordenar contenidos, sino de transparentar la carga académica, equilibrar los recorridos y dar mayor coherencia a la progresión formativa.
La facultad ya comenzó a revisar sus estructuras internas. En primer año, el acompañamiento docente será más intenso y el trabajo autónomo más acotado. A medida que el estudiante avanza, la dinámica cambia: se espera que dedique más tiempo en casa y que las clases presenciales se orienten a integrar conocimientos, resolver problemas y trabajar con mayor autonomía. Esa transición, hoy implícita en la experiencia universitaria, quedará formalizada dentro del sistema de créditos.
Ese cambio se integra a otras actualizaciones curriculares recientes: nuevas asignaturas, revisión de contenidos, modificación de correlatividades y la incorporación de un seminario obligatorio de Inteligencia Artificial para el estudio. Todo forma parte de un rediseño más amplio, que busca alinear la formación de ingenieros e ingenieras con estándares contemporáneos.
“Tenemos que medir el tiempo real que estudian los alumnos”
La secretaria académica de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Carina Gerlero, explicó en detalle el proceso de transformación curricular que lleva adelante la institución y que derivará en la adopción del sistema de créditos universitarios en todas las carreras antes de 2027. “El objetivo es que las carreras se piensen a partir del tiempo que realmente les lleva a los estudiantes formarse. Durante muchos años se diseñaron los planes sólo en función de las horas de clase y se desestimaba todo lo que ocurría fuera del aula. Eso generó un desfase enorme entre la duración teórica y la duración real de las carreras”, indicó.
Gerlero subrayó que el crédito no está pensado como un mecanismo de homologación automática ni como un formato importado sin contexto, sino como una herramienta para ordenar la experiencia de cursado. “Nuestro objetivo no es contar créditos para hacer equivalencias, sino evitar la sobrecarga de los estudiantes. El crédito expresa cuánto tiempo, además de la interacción pedagógica, necesita un alumno para estudiar, leer, preparar exámenes o hacer trabajos de campo. Eso nunca estuvo formalizado y conduce a carreras que duran más de lo que dicen durar”, analizó.
La UNR viene trabajando en talleres y reuniones con todas las facultades para revisar el modo en que se distribuyen las horas de enseñanza, las actividades autónomas y la planificación pedagógica. Ese proceso ya generó una primera consecuencia concreta: varias de las nuevas carreras aprobadas en 2025 ya fueron diseñadas con este enfoque, y ahora facultades como Ingeniería y la licenciatura y profesorado en filosofía, de la Facultad de Humanidades y Artes, comenzaron a traducir sus planes completos a créditos.
Un sistema dual hasta 2027
La UNR todavía no aprobó su resolución general sobre créditos, que detallará equivalencias, definiciones y cargas horarias máximas, pero las carreras ya avanzan en ese sentido. En este período de transición, convivirán las horas de interacción pedagógica (lo que planifica y desarrolla el docente con los estudiantes) y los créditos, que incluyen la carga autónoma.
“Nos parecía importante no frenar el trabajo que venían haciendo las facultades. Cuando la UNR apruebe la resolución global, esos valores (el crédito por 30 horas de Ingeniería, por ejemplo) podrán ajustarse”, sostuvo.
Gerlero indicó que, a diferencia de lo que se suele creer, el crédito no define por sí mismo la modalidad pedagógica ni las estrategias de enseñanza: “Eso se estructura en torno a la interacción pedagógica. El crédito lo que hace es mostrar cuánto más debe trabajar el estudiante fuera del aula, y eso obliga a revisar cómo están planificados los contenidos y las actividades”.
Para la secretaria académica, el núcleo del problema está en la distancia entre lo que los planes declaran y lo que los estudiantes viven: “El tiempo medio de graduación en América Latina y en Argentina está por encima del teórico. Eso refleja desigualdades, pero también diseños curriculares que no contemplan el tiempo real del estudiante. Revisar ese cálculo no significa bajar calidad, sino ajustar los contenidos necesarios a una duración posible”.
A largo plazo, advierte, la implementación de créditos impactará también en cómo se enseñan y evalúan las materias, aunque esos cambios requerirán procesos colectivos, debates disciplinares y acuerdos institucionales. “Estos no son los créditos de los años 90. Reflejan la realidad local y apuntan a mejorar la formación. Para la UNR, lo valioso es que cada facultad pueda preguntarse qué exige realmente a sus estudiantes y si eso es compatible con una carrera de calidad que se pueda terminar en los tiempos previstos. Esa es la discusión de fondo”, concluyó.
Cómo funcionan los créditos universitarios
A mediados de 2022, en una reunión del CIN (concejo de rectores de universidades públicas) realizada en Córdoba, se presentaron siete líneas de trabajo para los próximos años. Entre ellas figuraba la internacionalización del currículum y la duración real de las carreras. “Normalmente, la duración teórica es de cinco años, sin embargo, la real se da entre ocho y nueve. No estamos pensando en los estudiantes”, advirtió entonces a La Capital Oscar Alpa, secretario de Políticas Universitarias del anterior gobierno nacional. Y como muestra, aportó una cifra: solo tres de cada diez universitarios egresan en el tiempo teórico previsto por los planes de estudio, a lo que se suma que siete de cada diez de los ingresantes tienen más de 20 años.
“Se está alargando el primer año, tardan hasta tres años en hacerlo, y luego ya trabajan o forman familia. Y eso hace al promedio real de cursado de las carreras”. Sobre este punto, recordó que la tradición argentina define un plan de estudio por las horas-clase de trabajo docente, pero que no se suele mensurar la inversión de horas de estudio del estudiante, quienes para egresar en tiempo y forma su dedicación debía ser casi exclusiva. Y como posible propuesta, mencionó (además de la certificación y títulos intermedios) la incorporación de créditos, “donde un plan de estudio pase a definirse por las horas de trabajo académico de las y los estudiantes”, dijo en ese entonces.
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Ya en 2023, se aprobó en octubre el Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU). Se creó por medio de la resolución N° 2598/23, firmada por el exministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk. Ahora las universidades tendrán tiempo hasta 2027 (con la opción de pedir hasta dos años más) para adaptar los planes de estudios de las carreras ya existentes y expresarlos en el sistema de créditos. En tanto, todas las nuevas carreras que se creen deberán estar formuladas según este sistema.
A diferencia del formato actual, el “crédito” expresa no sólo las horas de cursada (en cualquier modalidad, presencial o virtual), sino también el tiempo de trabajo autónomo que se espera que el estudiante realice en su casa (por ejemplo, el tiempo de lectura, de preparación de trabajos prácticos y de estudio para los exámenes).
La resolución que crea el SACAU define que un crédito es “la unidad de tiempo total de trabajo académico que dedican los estudiantes para alcanzar los objetivos formativos de cada una de las unidades y/o actividades curriculares que componen el plan de estudios”.
Más posibilidades en el extranjero
Otro de los impactos del sistema de créditos es su compatibilidad con universidades de otros países. En Europa, la asignación de créditos es la base del Espacio Europeo de Educación Superior; en Estados Unidos, las equivalencias entre colleges y universidades también se rigen por unidades de crédito.
Para la UNR, la incorporación del Sacau habilitará una mayor internacionalización de sus planes, facilitará la acreditación de trayectos formativos realizados fuera del país y permitirá articular cursos, diplomaturas y prácticas con otras instituciones.
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