De Barrio Somos

Club Libertad, sueños anarquistas en Barrio Azcuénaga

El club es lugar de encuentro deportivo y social. Su sede está en Felipe Moré entre Mendoza y San Juan

Jueves 25 de Octubre de 2018

El 2 de octubre de 1920, un grupo de vecinos del barrio Azcuénaga decidió fundar un club de fútbol: el Club Atlético Libertad. El nombre, aseguran quienes conocen la historia, fue elegido por la militancia anarquista de los jóvenes fundadores. Algo bastante habitual en ese tiempo. Así lo testimonian los nombres de otros clubes de la zona: Luchador, Nueva Era, Federal, Unión y Progreso. Fue una época en la que numerosos inmigrantes, sobre todo italianos y españoles, se instalaron en la zona oeste de la ciudad.

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En sus comienzos, la secretaría del club estaba ubicada en la casa de su primer presidente, Narciso Del Felice. Luego, ante la falta de sede propia, circuló por otras ubicaciones como un local en la calle Mendoza al 5300 o Mendoza esquina Wilde. Hacia 1931, Libertad alquilaba un terreno ubicado entre las calles Pedro Lino Funes, Rouillón, Rioja y Córdoba para la práctica de deportes. De esa primera época son muy recordadas las kermeses que organizaba el club en los terrenos de calle Mendoza, donde actualmente se ubica la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya.

Sede propia

En la década comprendida entre 1940 y 1950, el club se consolidó y creció mediante la compra de los primeros terrenos propios sobre la calle Felipe Moré entre Mendoza y San Juan donde construyeron la sede y la pista de baile, lo que le permitió a Libertad albergar, a partir de la década del 50, los multitudinarios "Bailes Populares".

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"Venía mucha gente, los colectivos se vaciaban porque todos bajaban en la esquina para asistir a los bailes donde actuaban las orquestas típicas y de jazz más conocidas de la época", recuerda Oscar González, socio y ex directivo de Libertad. Por esa época el fútbol fue cediendo su lugar al básquet como principal actividad deportiva de la institución.

Club Libertad

Haciendo escuela

Hablar de Osvaldo "Palo" Maya, Palo o Palito para la gente de Libertad es hablar de una leyenda del barrio. "A los 5 años empecé con al básquet, jugué en las categorías infantiles, juveniles, en la primera y además fui entrenador de la primera de Libertad y de la Selección Rosarina", cuenta Palo, quien tiene el orgullo de haber sido bicampeón con el club de sus amores integrando los equipos que obtuvieron los títulos de la Liga Rosarina de Básquet de 1971 y 1973.

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Hace 40 años que Osvaldo es entrenador en el club. Actualmente dirige la escuela de básquet: "Buscamos que los chicos se inicien en el deporte, pero además queremos acercar a la familia, para que se integren al club, que estén con sus hijos y participen del día a día de la institución y que, en el futuro, incluso puedan ser dirigentes. Así fue como puedo decir con satisfacción que a lo largo de 40 años como entrenador, varios presidentes y muchos directivos llegaron a la CD provenientes de la escuelita de básquet".


Transmitiendo experiencia

Oscar González llegó a Libertad a los 10 años para practicar básquet. Luego de un tiempo alejado de la institución por cuestiones laborales, regresó para llevar a sus hijos a practicar deporte... y no se fue más. Fue Presidente e integró varias Comisiones Directivas del club. Hace algunos años comenzó a preparar jóvenes para que protagonicen el recambio generacional en la CD.

"Los clubes son instituciones con una extraordinaria vida democrática y esta vida democrática se vivió incluso en las peores épocas. Cuando a la Argentina la agobiaba la última dictadura, en los clubes se realizaban las asambleas y se elegían autoridades, fueron incluso espacios donde se cobijó la política -cuenta Oscar- Por eso yo les pido a los jóvenes que se involucren en la vida de los clubes".

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"Hace 9 años, Oscar González me invitó a participar de la CD como vocal", rememora el actual presidente de Libertad, Pablo Laporte, un joven de 34 años que ya acumula cuatro de experiencia como presidente.

Al igual que Pablo. son muchos los directivos de clubes de barrio de la ciudad que recibieron -y todavía buscan- el apoyo y los consejos de Oscar González, incansable promotor de los clubes barriales de la ciudad, a la hora de regularizar estatutos, gestionar mejoras o tomar decisiones importantes.


Imaginar el futuro

Oscar y Pablo no se quedan en lo que consiguieron como directivos, sino que imaginan y dibujan en el aire el Club Atlético Libertad del futuro. "Pasamos épocas difíciles. La etapa de 1976 en adelante y los 90, todos los clubes tuvimos muchas dificultades, se nos hacía difícil pagar los servicios. Hoy el club vive una crisis de crecimiento y tendrá que pensar cómo desarrollarse en cuanto al espacio, crecer hacia arriba o incluso comprar terrenos en el extrarradio de la ciudad como han hecho otros tantos clubes", dice Oscar González.

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"Tenemos problemas de espacio, el club nos queda chico -agrega Pablo y continúa- Hay actividades que han crecido muchísimo como el futsal, la gimnasia artística y deportiva, las artes marciales. Tenemos 900 personas que utilizan la pileta climatizada. Estamos orgullosos de ser un club de barrio, estamos muy arraigados a la zona, les abrimos las puertas a las escuelas, vecinales e instituciones. Libertad es parte del barrio y, además, con el valor agregado de que todo se hace a pulmón. El club creció de esa manera, con los padres colaborando en las fiestas, en la colocación del piso de la cancha o haciendo una parrillada para recaudar fondos. Y esperamos continuar creciendo de la misma manera".


Tomando la posta

Tomás Muñoz es jugador de la primera división de futsal y es, además, entrenador de los veteranos y de la cuarta división, categoría con la que consiguieron el título de la Asociación Rosarina de Fútbol del año 2017. "Empecé en el club a los 4 años y no me fui más, hoy enfrento el desafío de dirigir a chicos que tienen 17 ó 18 años y que en muchos casos son compañeros míos en la primera", explica Tomi sobre su primera experiencia al frente de un grupo de juveniles, para luego agregar: "Siempre soñé con salir campeón con este club y llegué a la final como técnico después de perder cinco finales como jugador. Para mí fue increíble ver cómo jugaron los chicos un partido decisivo como la final del campeonato".

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Trenzando generaciones

Aunque pertenecen a distintas generaciones, Osvaldo, Pablo, Oscar y Tomás comparten un mismo hecho: haber elegido a Libertad como una parte importante de sus proyectos de vida. Los cuatro llegaron al club siendo niños y no se fueron más. Osvaldo y Tomás optaron por la enseñanza y el rol de entrenadores. Oscar y Pablo desarrollaron su vocación como directivos. Los cuatro demuestran, en su actividad cotidiana, su amor y compromiso por su club y no son excepciones: podemos encontrar historias similares replicadas en todos los clubes de barrio de la ciudad, donde decenas de personas se esfuerzan por ofrecer a diario deportes y contención a miles de niñas y niños de la ciudad de Rosario y a sus familias.

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Unidos para enfrentar la crisis

Hace algunos días atrás, Libertad fue sede del Foro Regional de Clubes, convocado por la Red de Clubes de Rosario. Representantes de muchísimos clubes de la ciudad y alrededores colmaron la sede social, colgaron sus banderas, se manifestaron contra los tarifazos y comenzaron a organizarse para luchar juntos por mantener los clubes abiertos.

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La realidad que enfrentan hoy los clubes de barrio es crítica: suba de tarifas de los servicios públicos, atraso de los subsidios nacionales, situaciones de inseguridad que los tienen como blanco fácil, caída del volumen societario. En suma, todas esas cuestiones obligan a los clubes y a sus Comisiones Directivas a realizar sacrificios extraordinarios, afrontando verdaderas peripecias para sobrevivir.

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De Barrio Somos | Historias de clubes en 360º

El proyecto transmedia da forma a un recorrido multiplataforma por las historias de clubes de la ciudad de Rosario, de la mano de personajes que le otorgan tridimensionalidad, articulando una serie de medios on y offline que buscan aprovechar las potencialidades narrativas de cada lenguaje. Es una iniciativa del #DCMteam de la Universidad Nacional de Rosario.

De Barrio Somos incluye un webdoc (o documental interactivo), propuestas de realidad virtual que combinan tecnología 360 + Cardboard, una serie documental para TV y web (8 capítulos de 13 minutos), un libro de crónicas, un juego de mesa, un álbum de figuritas con trackers de realidad aumentada, una kermesse transmedia y contenidos para redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.


Más contenidos en www.debarriosomos.com.ar

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