El Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología de la provincia lanzó una convocatoria muy particular con el objetivo de achicar la brecha que sufren mujeres y feminidades a la hora de orientarse en disciplinas científicas: entregará a alumnas avanzadas de Ingeniería, que hayan debido retrasar o abandonar temporalmente sus estudios, becas de hasta 50 mil pesos durante un plazo máximo de ocho meses a los fines de que obtengan el ansiado título de grado. También se busca que consigan un trabajo o mejoren su inserción laboral, “aunque la perspectiva de género no consiste únicamente en insertar a una mujer en un equipo; lo que queremos es que estas políticas impacten en el campo científico y tecnológico, no es solo una cuestión cuantitativa”, explicó la secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación, Marina Baima, convencida de que “la inserción de mujeres y disidencias en la ciencia mejora y enriquece los procesos de investigación”.
Para la funcionaria, las becas son “estratégicas, de discriminación positiva”. La inscripción cierra el 27 de febrero, antes de que empiece el ciclo lectivo, aunque se viene trabajando con las universidades de la provincia en estos temas desde hace meses. En Rosario lo hicieron con la Tecnológica (UTN) y con las facultades de Ciencias Agrarias, y de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR. Aquí la decana es una mujer, quien confirma la masculinización de las carreras, con diferencias marcadas según de qué especialidad se trate. “Tenemos seis ingenierías y en todas hay mayor porcentaje de varones. Es lo que intentamos transformar, por eso tanto en las charlas (de divulgación, por ejemplo Expocarreras) con estudiantes del secundario o en los cursos de ingreso de comienzo de año, ya en la Facultad, se habla mucho de esta cuestión: las mujeres podemos perfectamente estudiar y trabajar como ingenieras”, cuenta la decana Graciela Utges, ingeniera Electricista con orientación Electrónica y doctora en Educación por la Universidad de San Pablo, Brasil.
Según datos de la Dirección General de Estadística Universitaria, en el año académico 2022 hubo cierta paridad en Agrimensura y en Ingeniería Industrial (con un 44,92 y un 38,78 por ciento de mujeres respectivamente). Las cifras cayeron abruptamente en Ingeniería Eléctrica y Electrónica, con un 10,38 y un 8,43 por ciento de alumnas en cada una.
La secretaria de Ciencia de la provincia destaca que el académico es un sector clave si se quiere lograr eficacia en programas como éste, con perspectiva de género. “Para que las políticas públicas tengan impacto real es importante una red que acompañe, dé continuidad. Las políticas no se bajan, se construyen con el ecosistema, que debe estar comprometido”, insiste Baima con vehemencia. Producto del trabajo articulado con las universidades surgió que “no era solamente buscar a las mujeres que estaban cursando sino a las que habían dejado, porque son muchas”.
No hay todavía un estudio que determine con exactitud las causas, sí el dato de que las estudiantes abandonan en el ciclo superior, cuando les faltan pocas materias para recibirse. Uno de los motivos sería la maternidad. “Son carreras largas, que requieren una atención bastante importante, y cuando la maternidad llama se dificulta seguir prestando esa atención. Por eso las que han sido madres, con esta beca pueden pagar una niñera para estudiar o viajar”, plantea la funcionaria.
Utges, de la UNR, es también integrante de la Comisión de Mujeres, Género y Diversidad del Consejo Federal de decanos y decanas de Ingeniería de la Argentina (Confedi). “No se trata solo de fomentar vocaciones, sino de reconocer las dificultades que las mujeres enfrentamos en carreras tradicionalmente masculinizadas, por ejemplo la idea de que no son para mujeres, pensar que los hombres tienen más capacidades (para este tipo de disciplinas), subestimación, desconsideración de algunos docentes”, describe Utges, ella misma egresada de la universidad local, y advierte: “Estas situaciones eran naturalizadas y hoy somos capaces de visualizarlas, y de trabajar para transformar”.
“Paulatinamente aumenta el número de mujeres que se anotan, falta que esto esté distribuido en todas las carreras”, continúa la decana y admite que “no depende solo de la Facultad, pero estamos tratando de hacer un aporte, de asumir la responsabilidad desde la universidad, de difundir que hay posibilidades laborales para las mujeres. La verdad es que están insertas en lugares importantes”.
Si bien “son menos las mujeres que terminan en relación a los varones”, dice, “cada vez son más las mujeres que se empoderan y van para adelante”. Ayudarlas en ese escarpado camino es la tarea.
Un día mundial por la presencia de la mujer en la ciencia
Este sábado 11 de febrero se celebra en todo el mundo el Día de la mujer y la niña en la ciencia, una fecha especial adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para promover el acceso y la participación plena e igualitaria de las mujeres en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM). En 2023 el lema es “Innovar. Demostrar. Elevar. Avanzar. Sostener (I.D.E.A.S.)". La conmemoración se instauró en 2015.
“Las carreras de ingeniería exigen mucho tiempo, mucha dedicación, y a veces a los jóvenes se les suman el trabajo y los compromisos familiares en el ciclo superior. A los varones también les pasa pero las que dejan en mayor medida son las mujeres”, comenta la decana de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNR, Graciela Utges. “Hay mandatos sociales y estereotipos de género que responden a una sociedad antigua, no a la actual”, concluye.
Sobre las dificultades que atraviesan las mujeres científicas, la secretaria de Ciencia de la provincia, Marina Baima, apunta que ellas “están en los equipos pero no llegan a dirigir las investigaciones”. Entonces se da el caso, por ejemplo, del estudio de un fármaco sin la perspectiva de las mujeres o que sean varones quienes programen un mamógrafo. Desde su mirada, las mujeres con su participación enriquecen las investigaciones y por lo tanto mejoran el desempeño y el desarrollo de los sistemas productivo y científico-tecnológico.