Vacaciones arruinadas en Chile: una estafa dejó a más de 200 familias argentinas sin alojamiento
Un fraude sofisticado con una falsa inmobiliaria online afectó a turistas, en su mayoría mendocinos, que llegaron a Chile y descubrieron que no tenían reserva
7 de enero 2026·15:14hs
Estafa turística en Chile: alquilaron por redes, viajaron y descubrieron que no había reservas
Lo que prometía ser una estadía de verano frente al mar terminó en angustia, pérdidas económicas y noches sin alojamiento para más de 200 familias argentinas que viajaron a Reñaca, en Chile. Todas habían reservado departamentos a través de una supuesta empresa llamada Holiday Reñaca, que resultó ser una estructura ficticia diseñada para estafar turistas, con una operatoria digital de alto nivel de sofisticación.
La maniobra incluyó página web propia, correos corporativos, cuenta de WhatsApp Business verificada y un perfil activo en Instagram, además de anuncios pagos en redes sociales. La mayoría de las víctimas provino de Mendoza, aunque también hubo damnificados de otras provincias. El engaño se descubría recién al llegar a destino, cuando los turistas se presentaban en los edificios donde creían tener reservas confirmadas.
“Nos dijeron que ya éramos la decimoquinta familia estafada”
Una de las víctimas es Maricel Bonanno, abogada mendocina, que viajó a Chile con su familia, seis personas y una mascota. En diálogo con La Nación, relató que contactó a Holiday Reñaca tras ver una publicidad en Instagram con casi 700 “Me gusta” y una estética profesional.
“En el momento en que nos dimos cuenta de que todo era una estafa nos dio vergüenza. Imaginate que yo soy abogada, te sentís muy mal y después entendés que es gente muy buena en lo que hace”, contó.
El circuito parecía legítimo. Tras el primer contacto, le enviaron un enlace de Booking correspondiente a un propietario real con buenas reseñas, para luego derivarla a un canal privado. El 16 de diciembre transfirió 350.000 pesos chilenos, recibió confirmación inmediata, horarios de check-in y check-out, y no tuvo más dudas.
Las alertas aparecieron el 25 de diciembre, cuando intentó hacer consultas y dejaron de responder. El 29, ya en Chile, la realidad fue brutal. En el edificio Holiday Park, de la calle Angamos 367, la recepcionista fue directa: “No, es una estafa. Ya sos la decimoquinta persona que llega así”.
Pagos en dólares y pistas que llevaban a Isla de Pascua
Otro damnificado, Ignacio Almenara, contó que su grupo había alquilado en el mismo complejo el año anterior, lo que reforzó la confianza. Pagaron US$ 1.328 por 12 noches, atraídos por un descuento del 20 por ciento por pago total.
“Todo parecía real. El WhatsApp estaba verificado por Meta”, explicó. La advertencia llegó tarde, el 30 de diciembre, a través de un posteo de una inmobiliaria local que alertaba sobre la estafa.
Al intentar desconocer el pago, el sistema arrojó un dato llamativo: la cuenta receptora figuraba radicada en Isla de Pascua, un punto que ahora forma parte de las investigaciones informales que intentan reconstruir el recorrido del dinero.
El caos en el edificio y la advertencia de una inmobiliaria
La magnitud del fraude quedó en evidencia en el propio edificio Holiday Park. Valentina Funes, agente inmobiliaria mendocina radicada hace ocho años en Chile, fue testigo directa del caos.
“Empezó a llegar gente y gente. Muchos tenían comprobantes por más de 600 dólares”, relató. Al revisar las fotos que les habían enviado a los turistas, reconoció de inmediato los departamentos: pertenecían a Egon Pfaff, un propietario real que no tenía vínculo alguno con la supuesta empresa.
“Usaron sus fotos y su publicación legítima en Booking para armar la estafa”, explicó. La demanda de familias sin alojamiento superó rápidamente la oferta disponible, incluso con la ayuda de agentes locales.
El modus operandi se repitió en casi todos los casos. El primer contacto se daba por anuncios pagos en Instagram o Facebook. Una supuesta empleada llamada “Marcela” derivaba de inmediato a un correo corporativo y a una web propia, con el objetivo de sacar al cliente de la plataforma original.
La banda imponía urgencia y condiciones rígidas, como paquetes cerrados para fechas clave y frases del tipo “solo quedan dos disponibles”. Accedían a pedidos específicos como cochera o mascotas, reforzando la sensación de trato personalizado. El cierre se hacía mediante plataformas de pago como Flow.cl, con comprobantes automáticos que completaban la apariencia de legalidad.
Fotos robadas y un pedido de perdón
Ante la viralización del caso, Pfaff intervino sus propias publicaciones y colocó advertencias visibles en las fotos de sus departamentos. “Este lugar solo se arrienda por Booking y contacto directo conmigo”, aclaró.
estafa chile
Tras la baja de la web falsa, apareció un mensaje atribuido al responsable de la estafa, con una cita bíblica y un pedido de perdón. “Reconozco el daño y sé que deberé pagar en algún momento”, decía el texto, que cerraba con una justificación personal. La página ya no está activa.
Noticias relacionadas
"Rezá con el Papa": los encuentro virtuales con León XIV que busca a unir a fieles de todo el mundo
Por qué Estados Unidos cambió su pirámide alimenticia: menos ultraprocesados y más "comida real"
Funcionaria libertaria de San Lorenzo, borracha al volante: chocó en la costa y dio 1,89 de alcoholemia
La Policía de Córdoba volvió a romper el molde con un spot al ritmo de Miranda!