Un tiburón atacó un bote de pescadores australianos, aferrándose con tal fuerza a la pierna de uno
de ellos que los demás tuvieron que cortarle la cabeza al animal para liberar al hombre, según se
supo ayer.
El joven de 20 años pescaba atún en la costa este australiana cuando un
tiburón de dos metros y medio de longitud quedó atrapado en la red. Cuando el pescador elevó el
aparejo, el escualo se abalanzó rápidamente sobre él y le mordió la pierna.
La radio ABC señaló que el bote se encontraba a 100 millas marinas (unos
180 kilómetros) de la costa cuando se produjo el accidente, y que un helicóptero trasladó
rápidamente al pescador a un hospital.
Según un portavoz del equipo de rescate, el ataque del tiburón estuvo a
punto de ser mortal. “El mordisco llegó hasta el hueso”, señaló. Faltaron sólo
milímetros para que los afilados dientes del animal alcanzaran las arterias de la pierna del
pescador.
Los ataques de tiburones son relativamente frecuentes en Australia, y
los más expuestos han sido pescadores y surfistas.
El antecedente más terrible de este tipo de ataques ocurrió en Australia
el 19 de marzo de 2005, cuando un tiburón de más de seis metros de largo partió en dos a un hombre
que buceaba frente a la costa oeste de ese país.
El hombre, un marinero en un barco de recreo que estaba buceando con
turistas, murió instantáneamente frente a las islas Abrolhos, a unos 400 kilómetros al norte de
Perth, la capital del estado de Australia Occidental.
Nunca encontraron el cuerpo completo.
En diciembre de 2004, un surfista de 18 años fue partido en dos por un
gran tiburón blanco frente a una playa en la ciudad sureña de Adelaide.





























