Los bateristas de las bandas de rock se ven sometidos a un esfuerzo físico mayor que los futbolistas profesionales, según un estudio realizado por científicos británicos.

Los bateristas de las bandas de rock se ven sometidos a un esfuerzo físico mayor que los futbolistas profesionales, según un estudio realizado por científicos británicos.
Según el informe dado a conocer ayer, el esfuerzo de un astro como el portugués Cristiano Ronaldo en un juego duro es equivalente al del músico británico Clem Burke, de la banda Blondie, en un show de unos 90 minutos.
Sin embargo, la diferencia la marca el hecho de que los bateristas tienen muchas más actuaciomes en vivo que los jugadores en el campo, aseguró Marcus Smith, director del estudio de las universidades de Chichester y Gloucestershire.
Gran resistencia. "Los músicos necesitan una resistencia extraordinaria, sobre todo cuando están de gira", aseguró Smith.
Mediciones realizadas a Ronaldo y Burke demostraron entre otras cosas que su pulso es casi el mismo en presentaciones de 90 minutos en el campo o en el escenario (entre 140 y 150 por minuto, con picos de 190). También es similar el consumo de calorías, de entre 400 a 600 por hora.
La diferencia de rendimiento estriba, según los científicos, en el número de actuaciones, aunque no se tuvieron en cuenta en el informe los entrenamientos ni los ensayos.
"Los futbolistas tienen 40 a 50 partidos por año", precisó Smith. En cambio, Clem Burke dio 100 conciertos en 12 meses. "Los jugadores consideran exigente tener un partido de la Liga de Campeones cada dos semanas, pero estos chicos hacen eso cada día cuando están de gira", indicó.
Los datos del estudio servirán para un proyecto de ayuda a niños con sobrepeso. Para bajar kilos, en el futuro podrán jugar en un "laboratorio de batería" en la universidad de Gloucestershire e intentar consumir tantas calorías como en un concierto. El "Clem Burke Drumming Project" es apoyado por el músico de Blondie y el gobierno británico.
Para el estudio, los investigadores conectaron a Clem Burke un equipo para medir su ritmo cardíaco y consumo de oxígeno, y midieron sus niveles de ácido láctico en la sangre.
Los investigadores se asombraron al descubrir los picos de ritmo cardíaco que evidenció el baterista.
En efecto, a pesar de su mala reputación, los bateristas profesionales necesitan estar en excelente estado físico.
Y hasta ahora no ha habido quien sustituya al legendario Keith Moon, cuyas frenéticas presentaciones con The Who despedían niveles extraordinarios de energía. (DPA)




