Un alud de enfermedades amenaza ahora a Tartagal
"El alud destapó cuestiones que se querían ocultar. Hay hechos naturales que son imprevisibles,
pero aquí la mano del hombre provocó el desastre", afirma Silvia de Novillo, directora de la
escuela 4289, San Isidro del Labrador, en una de las barriadas sitiadas por lodo en Tartagal, en el
norte de Salta.
15 de marzo 2009 · 01:00hs
"El alud destapó cuestiones que se querían ocultar. Hay hechos naturales que son imprevisibles, pero aquí la mano del hombre provocó el desastre", afirma Silvia de Novillo, directora de la escuela 4289, San Isidro del Labrador, en una de las barriadas sitiadas por lodo en Tartagal, en el norte de Salta.
Desde el 9 de febrero, cuando el río salió de su cauce e inundó barrios, se llevó tres vidas y dejó dos mil evacuados, quedó desbordada la estructura sanitaria de la ciudad ubicada a 400 kilómetros de la capital salteña.
"El dengue es un tema de siempre, pero el problema está en la falta de agua potable y la eclosión de la red cloacal, que es muy vieja, El alud trajo ratas muy grandes como las que transmiten al hantavirus, eso es preocupante. Además, no hay información sobre los casos de hepatitis, leptospirosis y diarreas graves, que se producen en la zona", resaltó la docente.
Colmó la paciencia. Hoy también parece colmada la paciencia de la población. Después de varios días de lluvias, los vecinos buscaron secar bajo el sol lo que les quedó y colgaron ropas y zapatillas, como guirnaldas en una tregua a la desesperación. En tanto, la ciudad se divide al discutir sobre el impacto de los desmontes en la economía, el ambiente y la salud de esta zona de imponente belleza y riqueza.
"La riqueza nos condena ante los ambiciosos", dice una voluntaria. Mientras admite esa maldición, mira al cielo por temor a más lluvias y da una ojeada a un descampado por temor a más mosquitos. Al crecer, el río tomó la avenida Packmam, formó un brazo que recorrió unos cuatro kilómetros y se derramó por la calle San Lucas. Así, el mar de lodo llegó para quedarse en el barrio de la escuela 4289 y en la comunidad toba. El desastre afectó a alumnos y docentes que viven en la zona. "Una maestra está en observación médica y un profesor está grave", explica de Novillo.
"Los padres de los alumnos se autoconvocaron porque el edificio no está en condiciones sanitarias. Ya nadie trae agua, tenemos 615 alumnos y el comedor sólo puede funcionar si tenemos agua mineral. Por eso decidimos no dar clases hasta que no haya riesgos", remarcó.
La historia oficial. Los vecinos no creen en los datos oficiales y critican al silencio de las autoridades del Hospital Eva Perón. Una docente indicó que el miércoles un bioquímico habló de cuatro mil casos de dengue clásico y otros dos hemorrágicos. También acusan a las autoridades de no enviar todos los análisis a los laboratorios de Pergamino y ocultar la cifra de pacientes con síntomas de dengue. "Al hablar con cualquier vecino se escucha que casi todos tienen familiares con dolencias y sospechosos cuadros febriles", señaló.
"Contraje el dengue hace dos domingos, cuando llevamos alimentos al barrio Santa María. Tal como advierten los médicos, a los siete días sentí dolores de cabeza, fiebre y fui al hospital. Era tanta la cola que terminé en una clínica privada", dijo la antropóloga Marta Juárez.
Sobre la emergencia sanitaria, sostuvo: "Creíamos que llegarían más médicos, camas y se dispondría de un avión sanitario permanente, Pero no pasó nada y el mismo gobernador dijo que no ampliaría el presupuesto para la zona. Todo eso enfureció a la gente que cortó calles, marchó y se formó un grupo de vecinos autoconvocados".