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"Nos dijeron que a una familia le entregaron a su hijo en un cajón"

Los rugbiers Máximo Thomsen, Blas Cinalli y Enzo Comelli declararon esa frase ante la fiscal y el juez. Se victimizaron y denunciaron amenazas.

Jueves 20 de Febrero de 2020

Los ocho rugbiers detenidos por el asesinato de Fernando Báez Sosa estuvieron frente a la fiscal de la ciudad bonaerense de Villa Gessel, Verónica Zamboni, y el juez David Mancinelli, antes quienes seis de ellos formularon sus primeras declaraciones en las que tres repitieron una fórmula de la estrategia defensiva: dijeron que les informaron que “a una familia les habían entregado su hijo en un cajón”, que “no saben por qué están detenidos”, que “ya nos condenaron la sociedad y los medios” y denunciaron “amenazas de los otros presos, que nos dicen que nos van a violar y gritan nuestros nombres”. Los rugbiers se negaron a responder preguntas sobre el crimen de Fernando y se limitaron a expresar un puñado de conceptos, en su primera declaración durante el juicio en el que están imputados como coautores del homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso de dos o más personas.

   Máximo Thomsen, de 20 años y uno de los dos acusados de coautor del crimen desde el comienzo, declaró que “lo único que se nos explicó es que la noche anterior se le había entregado a una familia un pibe en un cajón. Nosotros no teníamos ni idea de lo que estaba pasando, no sabíamos nada, y al no saber nada, nunca tener un antecedente penal, nosotros confiamos en la Justicia. Después nos dimos cuenta que la fiscal nos mintió en la cara. Nos hizo pasar a firmar papeles en distintas oficinas, que esos papeles nos enteramos que decían que nos habían mostrado las fotos, videos, y que nos habían explicado el hecho y en realidad no se nos había explicado nada”.

   Luego Thomsen sostuvo: “Nos condenó la sociedad. Nos condenaron los medios diciendo lo que supuestamente había pasado, ellos tenían los videos y nosotros nos enteramos por nuestras familias el día de visita ya privados de la libertad”. Luego Thomsen denunció amenazas de los otros internos: “Los otros presos nos gritan que tienen precio nuestras cabezas (...), que nos quieren violar, nos gritan de todo por la ventana”.

   A continuación declaró Ciro Pertossi, el otro acusado desde el principio como coautor del crimen: “Yo declararía pero no frente a (la fiscal Verónica) Zamboni porque me genera desconfianza porque no sé si lo que yo voy a decir acá va a salir en los medios, como ya estuvo pasando”.El acusado también eligió victimizarse y declaró: “Lo único que queremos es que todo esto termine. Tenemos ganas de declarar porque ya no soportamos la presión de los medios, de los presos que nos vienen amenazando cada día”.  Y en sintonía con Thomsen y los otros rugbiers que declararon, denunció amenazas de los otros presos: “Los propios internos nos dicen que a nosotros nos pueden lastimar. Lo único que tenemos nosotros es miedo de que nos pueda llegar a pasar algo. La fiscal nos mintió y nos escondió cosas”. En tanto, el rugbier Blas Cinalli declaró: “Nos dijeron nada más que a un chico se lo habían entregado en un cajón a la familia y no querían inocentes presos. Tenemos todos miedo, por el tema de la cárcel, por la ventana nos gritan cosas, nos dicen que nos esperan. Nos sentíamos vulnerables porque también en las rondas de reconocimiento se filtraron muchas cosas, y de nosotros”.  Finalmente, el rugbier Enzo Comelli expresó: “Nos acusaron de que se le tuvo que entregar a una familia un hijo en un cajón y nosotros nos quedamos anonadados por el hecho de que no entendíamos qué sucedía. (En el penal) recibimos muchos insultos y amenazas de parte de otros internos por ventanas a la madrugada, a la tarde, a toda hora. Nos quieren asustar con las puntas debajo de nuestra ventana, gritando nuestros apellidos reiteradamente, grabando videos esperándonos en los pabellones”. Si bien Thomsen y Ciro Pertossi sabían que todo lo que dijeran sería vinculante, los más comprometidos en la causa cruzaron duramente a Zamboni, en línea con la estrategia de su abogado Hugo Tomei, quien la denunció penalmente por supuestas “irregularidades”. Thomsen y Pertossi afirmaron que no sabían por qué estaban siendo acusados, mientras la fiscal les informaba a los ocho los detalles de la nueva imputación de coautoría del homicidio con el doble agravante de la alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas. El quinto en declarar fue Ayrton Viollaz, de 20 años, y el sexto fue Luciano Pertossi, de 18, pero en sus casos presentaron un escrito en el cual coincidieron con sus amigos en cuestionar a la fiscal Zamboni. Finalmente declararon Matías Benicelli, de 20 años, y Lucas Pertossi, de 20, que también criticaron a la fiscal por el trato que recibieron cuando fueron detenidos y en la indagatoria del 19 de enero y denunciaron los malos tratos por parte de los otros presos del penal de Dolores, donde permanecen detenidos.

 Hoy será el turno de los dos liberados, Alejo Milanesi, de 20 años, y Juan Pedro Guarino, de 19, quienes fueron dejados en libertad “por falta de mérito” al momento de dictar la prisión preventiva contra el resto. Sin embargo, la defensa de la familia de Fernando ya adelantó que pedirá nuevamente su detención y la fiscal había aclarado que pediría que su decisión previa no implicaba que quedaran fuera de la investigación. La defensa aseguró que aportarán próximamente “indicación concreta de las imágenes donde se puede ver a cada uno de ellos”. Milanesi y Guarino son los únicos que, por el momento, seguirán acusados como “partícipes necesarios”.

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