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No era alumno de mejor conducta, pero su inteligencia lo llevó a ganar millones

Jack Cator es un estudiante al que no le gustaba demasiado la escuela y que prefería los juegos en red, que estaban bloqueados. Para ello diseñó un sistema que le dio enormes satisfacciones.

Miércoles 20 de Mayo de 2015

Jack Cator pasaba sus horas en la escuela secundaria en Norfolk, Gran Bretaña, intentando conectarse a internet para descargar contenidos o jugar online. Sus notas no eran de las mejores pero sus conocimientos sorprendían a más de uno. Y esa forma de pensar ágil e imaginativa, lo llevó con los años a convertirlo en un joven multimillonario.

La historia comienza en la escuela al que Cator asistía en Norfolk. Un grupo de técnicos trabajaba en la instalación de una serie de programas en las computadoras que bloqueaban el acceso a la red. El joven, gracias a sus conocimientos de programación, inventó un código nuevo y hackeó el sistema. "Pensé que sería divertido saltarme los filtros impuestos por el colegio", dijo Cator en declaraciones a la BBC.

El método que utilizó consistía en utilizar una web online para entrar como una persona autorizada y esquivar de esta manera los programas que denegaban el acceso al sistema del colegio. Cator usó un servidor remoto que proveía a los usuarios de algo llamado VPN (las siglas en inglés de Red Privada Virtual). Esta herramienta le permitía navegar de forma anónima, pero tenía un manejo dificultoso y estaba plagada de publicidad. Por ese motivo, Jack Cator creó su propio servidor.

Según el brillante joven, sólo necesitó una tarde, y sentado en el sillón de su casa, para desarrollar su estratégico plan. El servidor recibió un nombre que lleva la marca a fuego de la personalidad de Cator: Hide my Ass ("Esconde mi trasero").

Con tan solo dicesiséis años, Jack Cator comenzó a difundir su idea en foros de internet con la intención de llegar al máximo número de usuarios posibles. Gracias a esta «estrategia», logró que en menos de un mes miles de usuarios ya utilizaran esta herramienta. Cator cree que el llamativo nombre del programa también jugó a su favor, ya que atraía a nuevos usuarios. Entre ellos no sólo se registraron alumnos de escuelas, sino que, según el británico, "gente de todo el mundo que no accedía a juegos en línea. Fueron accediendo sitios web de noticias en sitios como, por ejemplo, en Oriente Medio. Me di cuenta de que se trataba de una herramienta muy útil".

A la hora de rentabilizar su idea, Cator utilizó varias fórmulas. Comenzó con la publicidad, pero en poco tiempo se percató de que no le proporcionaba ingresos suficientes. En 2009 puso en marcha un serivicio de suscripción que fue lo que revitalizó definitivamente su idea. Además de ello, el joven británico también obtuvo beneficios a partir de las comisiones que le proporcionaban los sitios de internet que sus usuarios visitaban a través de Hide My Ass.

Otra de las fórmulas que explotó Cator, ya en su época de universitario, fue la de los freelance. HMA (Hide My Ass) utilizó este tipo de contratación para todo, de hecho su creador señaló en varias entrevistas que durante mucho tiempo "no conocía a ninguno de mis empleados". Su programador se encontraba en Ucrania; su servicio al cliente, en Serbia. Finalmente, cuando creció lo suficiente, se trasladó al londinense barrio del Soho.

En cuanto a la posibilidad de que HMA se utilice para fines ilegales, Cator cree que cualquier herramienta puede ser mal utilizada, incluso Google. Sin embargo, sostiene que desde su compañía no apoyan las descargas ilegales y que, en el caso de que exista alguna investigación de la Policía, entregarán los datos de aquellos usuarios bajo sospecha.

En menos de diez años, este joven consiguió transformar su idea en una start-up muy rentable y en uno de los mayores proveedores de VPN alrededor del mundo. Finalmente, el estudiante británico ha vendido su idea a cambio de 60 millones de dólares al desarrollador de software AVG, quién se queda con una cartera de más de dos millones de clientes, una renta anual de 3 millones de dólares (casi 2,7 millones de euros) y un nivel de ventas por valor de más de 16 millones de dólares (casi 14,5 millones de euros).

Como si fuera poco, tras la venta de HMA, el joven británico continuará como CEO de la empresa.

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