Los restos de Araceli Fulles, la joven hallada asesinada el jueves bajo escombros en una casa de la localidad bonaerense de Loma Hermosa, fueron inhumados ayer en el cementerio de San Martín, con la presencia de decenas de familiares y amigos que cuestionaron cómo llevó adelante la investigación la fiscal de la causa.
A las críticas se sumó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien dijo que el crimen de la chica de 22 años "fue brutal" y sostuvo que la titular de la fiscalía, Graciela López Pereyra, "tendrá que repasar un poco sus tareas" en referencia a que se demoró 25 días en hallar a la joven, vista por última vez con vida el 2 de abril.
Mientras tanto, el principal sospechoso del crimen, Darío Badaracco, de 29 años, quien fue detenido el viernes a la noche en el barrio porteño de Flores, luego de que una vecina lo identificara y avisara a Gendarmería, fue trasladado ayer a la tarde por efectivos de esa fuerza para ser indagado por la fiscal, que también debe interrogar a otros seis detenidos que tiene el expediente.
Una fuente judicial indicó que luego de extensas entrevistas con los abogados defensores, que se sumaron de forma provisoria a la causa, indagaban anoche a los sospechosos y se esperaba que las audiencias se extiendan varias horas más ante la presunción de que alguno declarará.
La despedida de Araceli comenzó el viernes a la noche en una cochería de San Martín, donde se debió interrumpir el tránsito por la gran cantidad de asistentes, y ayer su padre, Ricardo Fulles, afirmó: "Todavía no sabemos por qué se ensañaron así, de esa manera. La maldad que tienen... no puedo entender esa parte".
"Tenemos tristeza en el alma y en el corazón" por todo lo que pasó, sostuvo el hombre, que volvió a criticar a la fiscal al señalar que "no está capacitada ni para sacar a un chico a dar una vuelta a la plaza".
Acerca de los siete detenidos que hay en la investigación, estimó que "es probable que falte la parte financiera que los bancaba para hacer muchas cosas".
Los detenidos son Carlos Damián Alberto Cassalz, dueño del corralón donde trabajaba Badaracco, quien fue miembro de una superbanda de secuestradores que actuó entre 2001 y 2002, y estuvo preso hasta 2005; los hermanos Jonathan y Emanuel Avalos y Marcos Ibarra y dos empleados del corralón de Cassalz, Hugo Martín Cabañas y Marcelo Ezequiel Escobedo, acusados de "encubrimiento".
Al mediodía, los restos de la víctima fueron trasladados acompañados por su familia, vecinos y amigos.
Gisele, prima de Araceli, dijo que la joven "no se merecía terminar como terminó" sino que "se merecía seguir con vida, formar una familia y seguir su carrera".
"Pedimos que nos respeten y que la respeten, ella sobre todo era una mujer, queremos que nos dejen de matar, no somos cualquier cosa, no somos un pollo para que nos descuarticen, nos maten y nos tiren como a ellos se les canta", expresó notablemente compungida, y agregó: "Somos mujeres, madres, ¿de dónde salieron esos hombres?".
Además, criticó a la fiscal porque en tres oportunidades había tomado declaración como testigo a Badaracco, el hombre que había estado con Araceli durante la madrugada en que ella desapareció, dueño de la vivienda donde finalmente fue hallado el cadáver y en cuyo camión se halló ADN de la chica.
"Va a tener que dar la cara y decir por qué lo dejó en libertad después de esas tres declaraciones dudosas", expresó Gisele.
En ese mismo sentido, la ministra Bullrich afirmó que "por suerte la Gendarmería Nacional logró detener al presunto autor material gracias a la valentía de una vecina que lo vio" y sostuvo "el fiscal general de San Martín tendrá que ver cómo trabajan sus fiscales".
El cuerpo de la joven fue hallado el jueves a la noche en la vivienda de Badaracco, desnudo y cubierto por materiales de construcción. La casa ya había sido rastrillada pero no se había encontrado nada sospechoso, por lo que cree que el cadáver fue llevado hasta allí luego de ese procedimiento y se tapó con algunos escombros y cal.
Otro femicidio en Santiago del Estero
Una joven de 21 años fue asesinada de once puñaladas, delante de su hija de cuatro años, en una vivienda del interior santiagueño que cuidaba.
El homicidio se produjo en el paraje Toro Pozo y fue reportado por el hermano adolescente de la víctima de nombre Teresa Lobato.
Policías de guardia de Los Telares, localidad distante unos 150 kilómetros al sur de la capital provincial, concurrieron al lugar.
La joven sufrió once heridas punzo cortantes y la letal fue en el cuello, de acuerdo con el informe preliminar del médico forense.
En el escenario del crimen, el cuerpo estaba tendido en el piso ensangrentado y con el arma blanca utilizada para consumar la agresión clavado, mientras que la niña de cuatro años estaba al lado de su madre llorando.
La justicia intentaba determinar si podía someter a la nena a una cámara Gesell para ver si podría llegar aportar algún dato que oriente las pesquisas una vez que supere el shock emocional que produjo el mortal ataque a su madre.
Se habría descartado como sospechoso a la pareja de Lobato, ya que había viajado a Córdoba por razones laborales.
Bebé sin vida
El cuerpo sin vida de un bebé de unos siete meses de gestación fue encontrado en una bolsa de residuos dentro de un locker del Hospital Fernández, en el barrio porteño de Palermo, y por el hecho fue detenida una empleada de limpieza.
El cuerpito estaba junto a restos de la placenta y el cordón umbilical. El armario estaba asignado a una empleada en edad fértil, madre de otros nueve hijos y que vive en pareja con un hombre golpeador y adicto. Fue detenida. Nadie sabía que estaba embarazada "porque es una mujer gordita, de menos de 40 años".