Como en otras latitudes, millones de niños argentinos esperarán esta noche sus regalos de
reyes magos, con el tradicional rito de cartas, zapatos, agua y pasto, en medio de una
renovada polémica sobre la historia real de los personajes.
Niños y niñas colocarán esta noche, junto a su calzado, el agua y el pasto para atraer
los camellos de los reyes, en el marco de la polémica que cada año resurge con motivo del
verdadero origen de la tradición.
Melchor, Gaspar y Baltasar existieron y sus restos se encuentran en una catedral de
Alemania, pero los datos históricos y bíblicos indican que no eran reyes, sino sabios -a
quienes en esa época se llamaba “magos”-, o quizás pastores, y que tampoco
eran esos sus nombres.
En la Biblia, San Mateo fue el único evangelista que los tildó de “magos”,
en tiempos en que persas y caldeos llamaban así a los sabios que cultivaban la ciencia, en
especial la astrología.
A su vez, se especula con que existió un cuarto integrante, llamado Arbatán, al que
alude un antiguo relato navideño, el cual no llegó a ver al Niño Jesús porque se desorientó
cuando iba solo hacia la ciudad de Belén, según una teoría difundida el verano pasado
por el astrónomo Mark Kidger, del Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC). (Télam).-




























