Las mujeres ganan terreno en la escuela secundaria argentina. El dato lo arroja el Informe 2009 del Seguimiento de Educación para Todos "Superar la desigualdad; por qué es importante la gobernabilidad", donde se indica que las chicas crecen en número en el nivel medio del país, mientras para otras naciones aún es un desafío sumarlas a las aulas. Y efectivamente es así: en el secundario argentino el 53,6 % de los estudiantes son mujeres. La provincia de Santa Fe no queda afuera de estas estadísticas: el 53% de los 216.416 secundarios provinciales pertenecen al género femenino.
Presentado en Ginebra la semana pasada, el informe de la Unesco "Superar la desigualdad" analiza el comportamiento de las seis metas de Educación para Todos fijadas para alcanzar en el 2015, entre ellas la de superar las diferencias por razones de género en el ingreso y permanencia escolar. En el análisis se señala que mientras "la participación de las muchachas en la enseñanza secundaria disminuyó en algunos países", en otros como el caso de la Argentina "las disparidades en detrimento de los varones han aumentado".
El dato es corroborado con los del Ministerio de Educación nacional que registra un 53,6 % de chicas en el nivel medio argentino, y también con la cartera educativa provincial que apunta que el 53% de sus estudiantes son alumnas.
Consultado por LaCapital.com.ar, el sociólogo del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (Iipe) Unesco, Emilio Tenti Fanfani, se inclina por recordar que son más las mujeres en la Argentina, lo que se corresponde con los datos del último censo realizado en 2001: 18.601.058 mujeres y 17.659.072 hombres. Números que explican, en principio, la mayor participación femenina en el nivel medio de enseñanza.
De todas maneras, el especialista apunta que, en general, en América latina no hay grandes problemas con el ingreso de las mujeres a la escuela y en todo caso hay que buscar los motivos de esta leve diferencia entre los géneros también en razones externas como "la pobreza, la exclusión y las distancias", y aquellas internas "como el fracaso escolar".
Igual el sociólogo considera que sobre todo lo más importante es "mirar los motivos del abandono" temprano de los adolescentes al nivel. Según señaló a LaCapital.com.ar, "a la escuela entran todos, pero hay dos motivos grandes de salida: el trabajo para los hombres y la maternidad para las mujeres"; y agregó: "Son dos vías sexuadas de búsqueda de la autonomía, uno lo encuentra con el dinero, otra se independiza y se siente más autónoma cuando tiene un hijo".
También Tenti Fanfani mira a otras razones sociales y de trayectorias escolares que diferencian cómo se vinculan las mujeres y los varones en las aulas. "Las mujeres en la escuela aceptan más las reglas, son más disciplinadas, responsables con el estudio, más maduras y confiables, eso les facilita la integración, la inserción y la permanencia más que a los hombres en la escuela".
Para el experto, las diferencias de género aparecen también en estos comportamiento que permiten mejores relaciones de integración de las mujeres que los varones a la hora de aprender, claro que sin dejar de advertir que los factores externos, como la pobreza y la exclusión, afectan a todos por igual.
Los datos cobran más relevancia si se tiene en cuenta que la escuela secundaria argentina fue concebida en sus orígenes para unos pocos, y entre esa minoría las mujeres debían ganarse su lugar. Pero también desde que en diciembre de 2006 la nueva ley de educación nacional estableció la obligatoriedad del nivel.
Seis metas
El Informe de seguimiento de Educación para Todos "Superar la desigualdad" enfatiza este año en señalar que "las desigualdades educativas limitan el futuro de millones de niños y los condenan de manera irremediable a la pobreza" y en advertir sobre el riesgo de que "la ayuda internacional destinada a la educación pague las consecuencias de la actual
crisis financiera".
Desde 2002, un grupo de expertos convocados por la Unesco se dedica a monitorear los acuerdos alcanzados en el Foro Mundial de Educación reunido en Dakar (Senegal), donde los gobiernos se comprometieron con seis metas claves para alcanzar la Educación para Todos (EPT): atención y educación de la primera infancia, enseñanza primaria universal, atender
las necesidades educativas de jóvenes y adultos a lo largo de toda la vida, alfabetización de adultos