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La vida vale: frenar la deforestación cuesta millones de dólares

Reducir la deforestación mundial para mitigar el cambio climático, le costaría a los países desarrolllados miles de millones de dólares. Los países que logren frenar la tala de bosques serán recompensados por bajar los efectos de las emisiones de carbono.

Lunes 07 de Abril de 2008

Oslo.- Una desaceleración en la deforestación mundial, desde el Amazonas a la cuenca del Congo, podría generar miles de millones de dólares todos los años para los países en desarrollo, como parte de un plan de Naciones Unidas para luchar contra el cambio climático, dijo el lunes un estudio.

La quema de bosques por parte de los productores agropecuarios para despejar tierra supone el 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo.

Una conferencia de 190 naciones acordó el diciembre pasado en Bali, Indonesia, trabajar la manera de recompensar a los países por reducir la deforestación.

“Incluso con supuestos bastante conservadores, puedes generar cantidades sustanciosas de dinero y reducciones de las emisiones”, dijo Johannes Ebeling, del grupo de Oxford EcoSecurities, sobre un estudio junto a Mai Yasue en la Universidad de la Columbia Británica en Canadá.

Ambos indicaron que un descenso del 10 por ciento en el ritmo de la pérdida de bosque tropical podría generar una financiación anual por el carbono no emitido en los países en vías de desarrollo de entre 1.500 y 9.100 millones de euros, suponiendo precios por el carbono de entre 5 y 30 euros la tonelada.

Esas reducciones supondrían unos 300 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono evitadas al año, aproximadamente la cantidad de gases de efecto invernadero -sobre todo procedentes de la quema de combustibles fósiles- emitidos por Turquía, o la mitad de lo que emite Francia.

Las Naciones Unidas quieren reducir las emisiones derivadas de la deforestación como parte de un nuevo tratado a largo plazo sobre el clima que se mantenga más allá de 2012 y que intente evitar más inundaciones, olas de calor, epidemias y crecidas del nivel del mar.

Ebeling indicó que cualquier crédito por la deforestación evitada tendría que acompañarse con duras restricciones en otros sectores, por ejemplo forzando a las plantas energéticas de carbón o a las fábricas de cemento a pagar por el derecho a emitir dióxido de carbono.

El estudio, publicado en la revista británica Philosophical Transactions of the Royal Society B, advirtió de la existencia de grandes retos en el diseño de un sistema justo.

Hasta ahora, el debate de las Naciones Unidas se había dedicado principalmente a la recompensación de países con altos índices de deforestación -como Brasil y Ecuador- por desacelerar las pérdidas.

Pero naciones como Guyana o Surinam, que han mantenido sus bosques cubiertos, u otros como Costa Rica y Chile, que han desacelerado o revierto la deforestación, obtendrían pocas ganancias.

También surgieron problemas relacionados a cómo juzgar el nivel de deforestación o la creación de controles para garantizar que la protección de un bosque no provoque la tala o deforestación de otro. Y algunos países pobres que podrían beneficiarse -como Liberia o Myanmar- tal vez simplemente carecen de los controles necesarios para regular el uso de la tierra.

Sin embargo, Ebeling dijo ser optimista sobre la posibilidad de que se halle un sistema que pueda funcionar, debido a un aumento de la voluntad política de abordar la deforestación como parte de un nuevo tratado que sustituya al Protocolo de Kioto a partir de 2013. (Reuters)

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